sábado, 1 de febrero de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Segunda Parte).

CON EL CORAZÓN EN LA GARGANTA
No me importa admitir que aquella noche no pude dormir pensando en la extraña misiva que habíamos recibido de Carmencita Polainas desde Andújar. Una carta llena de misterios y una preocupante sensación de que algo espeluznante se cernía sobre nosotras y la propia Carmencita.
Carmen Polo me confesó a la mañana siguiente que ella tampoco había podido dormir bien. Soñando con su madre toda la noche. 
Carmen Tenia ya el equipaje hecho para partir hacia el pueblo pero mi abuela a la hora del desayuno comenzó a darnos consejos a todas las reunidas en mi cocina estilo sideral toda plateada y negra.
Esa mañana además de oler a café recién hecho por Mila Jorovovich y sus deliciosos croissant´s, también percibíamos el olor del miedo. ¿Cómo huele el miedo?, a mi el miedo me huele a Chanel rancio.
- Particularmente.- comezó hablando mi abuela la Duquesa Del Pepinillo.- Yo contrataría un buen detective privado.
Carmen Polo no dejaba de dar pequeños paseos por la cocina de un lado a otro, nerviosa frotándose las manos. Estaba claro que los nervios y el miedo se habían apoderado de ella. Miró a mi abuela y dijo:
- No puedo pagar un buen detective privado Señora Duquesa.- Contestó ansiosa Carmen Polo.- Tengo la sensación que mi madre me necesita más que nunca y también temo por su vida.
No terminó la frase sola pues las allí presentes contestamos casi a la misma vez que Carmen.
- Yo tengo esa sensación de que algo espantoso va a suceder y de que se nos escapa de las manos.- Dije mientras tomé un sorbo de café. Apenas podía comer pues el estomago se me había hecho un nudo de nervios y desasosiego.
- No podemos presentarnos en Andújar con nuestros vestidos de Armani y preguntarle a tu madre que es lo que teme y que es lo que ocurre exactamente.- Todas pudimos intuir con aquella carta lacrada que Carmencita Polainas estaba muy asustada.- Debemos ir con refuerzos pues no sabemos a qué nos enfrentamos, si a un simple acosador, si a un un simple ataque de nervios por parte de Carmencita, o a (me extraña mucho afirmó mi abuela) una paranoia galopante.
- Pero Señora Duquesa. Ya le he dicho que yo no puedo pagar un detective privado.- Contestó nuevamente Carmen Polo.- ¿Tienes un cigarrillo Margarita?.- Pregunto Carmen.
Margarita Rotemberger extrajo de su bolso Gucci una pitillera de oro y le ofreció uno de sus cigarrillos extra largos.
Mi abuela se levanto de la cómo silla y se acercó lentamente hacia Carmen.
- Querida niña.- Comenzó hablando mi abuela.- Tú eres como mi nieta. Todas nos hemos criado juntas. Macarena, Carmencita Polainas su dulce nany, yo cuidando de ellas y de ti misma mi niña Carmen. Yo pagaré todos los gastos. Somos familia Carmen y nunca debes olvidar eso.
Carmen Polo dejó caer la taza de café sobre la encimera negra de la cocina. Su estado de nervios hizo que la dejara caer con más fuerza de la debida y la taza se partió por la mitad.
- Ah, Dios lo siento.
- Tranquila querida. Todas estamos con los mismos nervios que tu.- Contesté para tranquilizar a Carmen Polo algo extremadamente difícil pues ni siquiera yo misma podía tranquilizarme.
El timbre de la puerta sonó. Todas sentimos un pequeño y casi inapreciable escalofrío. Nadie me visitaba a aquellas horas de la mañana, todas sabíamos que era la hora del cartero.
- ¿Otra carta quizás?.- Fue la primera en desvelar el temor de todas. Margarita Rotemberger que había pasado la noche en mi casa. Por primera vez en mi vida podía ver en sus ojos y juro que eso jamás pensé poder verlo, a una Margarita serena y preocupada.
- ¿O acaso será la pesada de Rita P que viene a contarnos los martirios de su vida y de su última operación de cirugía estética?. Esta mujer me tiene harta con su neurosis quística.
- ¿Me estas llamando Loca?.- De repente apareció Rita P a nuestras espaldas.
- ¿Cómo has entrado en mi casa?.- Pregunte un tanto mosqueada.
- Cariño. Hello! despierta de tu mundo rosa. ¿Recuerdas?.- Dijo agitando las llaves de mi casa.- Me las distes aquella vez que estabas "tannnn" deprimida porque aquel hombre te dejó por una chica mucho más joven. Me entregastes un juego de llaves de tu casa para controlarte  las dosis de antidepresivos y chinchon que tomabas. Sabedora tu misma de tus vicios en un intento final por salvar tu alma, por salvar tu ego herido por aquel hombre que te engañó y te dejó tirada como las colillas, ahí, zas, en el suelo. Olvidada como si tal cosa. Cambiada como una blusa de Dolce&Gabbana que no te sienta bien, Suplantada por una tetas más firmes, por un culo duro como una roca. Ahí desvalida por mal de amores. Despreciada, hundida, herida, maltrecha.
- !Basta¡.- Grité.- Vale, vale, vale. Ya recuerdo perfectamente. No hace falta que hagas leña del árbol caído.- No me gustaba que todas se enterasen que yo Macarena Govanntes la mujer más independiente del mundo también tenia las mismas debilidades que cualquier mujer tanto de alta sociedad como de barrio, por los desamores de un egocéntrico cabrón hijo de puta.
Margarita Rotemberger rodeó la mesa de la cocina lentamente. Mirándome a la cara llevándose a los labios su cigarrillo extra largo. Sincera como siempre y sin pensar mucho las cosas, como siempre, me preguntó:
- ¿Que esta petarda tiene llave de tu casa y yo no tengo?.- Pregunto Margarita Rotemberger indignada. Lo que me faltaba saber Macarena. Lo que me faltaba. (A Margarita le encantaba dar ese tipo de escenas donde ella quedaba como maltratada por el mundo cuando en realidad era el mundo quien debería cuidarse de ella). Tú mi mejor amiga clavandome un puñal por la espalda.
- Aaaahhh!!!!.- Grito Carmen Polo.- Quieren dejar su verborrea para otro momento por favor. Mila ha ido a abrir la puerta y no sabemos si es el cartero que trae nuevas noticias de mi madre.
- A eso puedo contestar yo misma de primera mano.- Dijo Rita P que aún no sabia nada de la carta recibida, del peligro que se cernía sobre Carmencia Polainas.- Es el cartero no me cabe duda. Un hombre vestido con unos espantosos pantalones azul marino y una camisa amarilla y chaleco. Lo he visto yo con mis propios ojos al entrar por la ventana.
- ¿Y se puede saber porqué entras por la ventana cuando tienes llaves de la casa "Zopenca"?.- Dijo Margarita mirando a Rita P como diciendo (no tienes remedio, estas loca, loca, simple y llanamente loca).
- Veras.- Comentó Rita P antes de relatar porque había saltado por la ventana en vez de utilizar las llaves y entrar en la casa como cualquier persona normal.- Ya sabéis que me gusta una intriga un misterio un suspense. Pero como mi vida es "tannn" normal. Cenas, Padel, fotocol, fiestas, compras. Todo muy aburrido y monótono una necesita aventuras en la vida y me he dicho a mi misma. Rita salta por la ventana estilo ladronzuela de barrio de periferia en busca de un dvd que robar. Y zas he saltado por la ventana sin pensarlo dos veces.
- Pues si Margarita, es cierto. Esta loca.- Contesto la Duquesa.

LA CONFIRMACIÓN DE UN TERRORÍFICO DESASTRE
Efectivamente Mila Jorovovich llegó a la cocina con una carta en la mano incluso su semblante era serio pues quizás fuese la primera vez que podía ver un ambiente de preocupación desde que comenzó a trabajar para mi como ama de llaves. Hasta la fecha Mila solo había vivido mis fantasías, mi mundo de color rosa. Ahora podía ver el otro lado de la cara de la cal nadie se puede escapar, del dolor, del miedo.
- Aquí tiene "señorrra". Una "nuehva" "carrrta".- La dejó sobre la encimera de la cocina.
Todas miramos el sobre.  Carmen Polo se abalanzó a por el pero mi abuela La Duquesa impidió que lo abriese.
- Querida será mejor que la lea Macarena. A fin de cuentas va dirigida a ella si no me equivoco. Tu debes de tranquilizarte cariño.- Posó su mano enguantada con su preciosos guantes de piel Loewe sobre el hombro de Carmen.- Tranquila Cielo.
Allí se encontraba una vez más un corazón dibujado. Esta vez la carta no estaba lacrada. Era un sobre normal y corriente. Mi abuela me miró señalando con sus ojos la carta como diciendo (debes leerla).
Tome el sobre y lo abrí facilmente sin necesidad de abre cartas. Comencé a leer.

               Querida Macarena:
Lamento que recibas esta carta. Lo lamento porque no quiero que sufras, ni tú ni mi hija con la cual aún no me atrevo a hablar. Te preguntarás porqué no una llamada de teléfono, por qué no un email. Querida, las cartas me hacen recordar tiempos pasados donde todo era tan fácil, bonito y feliz.
No quiero ponerme triste ni que tu te sientas mal. Tengo que ser clara, directa y concisa. Mi amiga Luisa Pérez ha sido brutal y salvajemente asesinada. Ahora confirmamos nuestro temores. Ahora sé que el tiempo se me agota. Ahora sé más ciertamente que nunca que estoy en un verdadero peligro.
Te preguntaras el porqué tengo esa absoluta certeza. Cariño es una historia muy larga de contar. Bueno no es una historia larga es más bien una historia que no quiero recordar. Todo lo que tengo que contar se resumiría en solo una palabra, pero me duele tanto recordar. Me duele tanto el sufrimiento de mi hija. Me duele tanto que poco a poco se haya ido retirando de mi y de mi cariño por el motivo de mi negación a decirle quien es su padre biológico. 
Es todo tan doloroso. 
Por favor Macarena si leyendo estar carta Carmen está a tu lado dile que la quiero con toda la fuerza del corazón de una madre para la que no fue fácil nada en la vida. Dile que la quiero.
Macarena, os necesito. Temo por mi vida.
PD: "Siento muchísimo molestarte. Zarandear tu mundo de lujo, glamour y despreocupaciones para introducirte en un mundo gris donde no hay trajes ni perfumes de Valentino. Tan solo hay por desgracia a día de hoy un color que siempre te ha gustado sobre manera. Tu rojo CHANEL fascinante. Solo que ahora el rojo no pertenece a CHANEL sino a la sangre de mi querida amiga Luisa Pérez. 
Deja sola con su muerte para toda la vida a su hija Verónica".


DESCONCERTADAS
- !Cielo santo¡.- Exclamé dejando caer la carta nuevamente sobre la encimera con la sensación de que el papel me quemaba los dedos. 
Todas ya vestidas para el día habíamos escuchado aquella estremecedora carta con aquella terrible noticia.
Carmen Polo comenzó a llorar desconsoladamente. Entre sollozos no dejaba de repetir (Te quiero mamá, te quiero mamá).
La Duquesa se levantó. Abrío su bolso Gucci y sacó su Iphone exclusivo de Armani (el característico símbolo de Apple se encontraba cubierto de diamantes). Nos miró a todas levantando su mano enguantada como tratando de tranquilizarnos. Era algo tan extraño que ni Margarita Rotemberger ni Rita P hubieran soltado una insensatez que aquel hecho me daba escalofríos.
Mi abuela realizó una llamada. Espero unos segundos y comenzó a hablar:
- Si por favor con la Señora Clavelina Flowers. Si espero. Pero por favor señorita.- Mi abuela hablaba por teléfono con una chica.- Dígale a la Señora Clavelina que soy La Duquesa Del Pepinillo Martinez De Espumosa. Dígale que es extremadamente urgente, repito, extremadamente urgente. Si, esperare su llamada. Gracias señorita ha sido usted muy amable.
Mi abuela dejó el móvil sobre la mesa auxiliar estilo Luis XV de color blanco con un precioso Jarrón de cristal de bohemia de Johann Christoph Riedel, una pieza casi única en el mercado.
- Con quien ha hablado usted señora Duquesa.- Consiguió hablar claramente Carmen Polo dejando de sollozar recomponiendose como una profesional ante una crisis empresarial. Así era Carmen siempre tan profesional en todo.
- Clavelina Flowers. La mejor detective privado que podemos encontrar en todo el mundo. Repito en todo el mundo.- Mi abuela puso cara de satisfacción. Si ella decía que aquella detective privado era la ideal para ayudarnos nadie se atrevió a ponerlo en duda.
- ¿Clavelina Flowers dice usted?.- Pregunto Margarita Rotemberger.- Se refiere a esa Clavelina Flowers cuyo uno de sus supuestos amantes fue el padre de Lady Di. ¿La que asegura que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie y Sherlock Holmes?.
- !Sherlock Holmes¡. !Serás burra¡.- Apostillo Rita P que siempre esperaba a que Margarita Rotemberger metiese la pata para recriminarselo por el mero placer que le producía pelear con una de sus "más mejores amigas".- Sherlock Holmes es un personaje de novela pedazo de "incultivada".
- Clavelina Flowers nunca dijo que por sus venas corriese la sangre de Sherlock Holmes querida Margarita.- Contestó mi abuela la Duquesa tratando de aclarar un poco la historia que estaba contando Margarita Rotemberger.- Clavelina Flowers afirma que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie por parte de Madre y de Ser Arthur Conan Doyle creador del famoso detective Sherlock Holmes por parte de padre.
 - A mi también me llegó en su día ciertas noticias sobre esta estravagante dama.- Dijo Margarita Rotemberger.- Contaban las malas lenguas que utiliza esos nombres Christie y Conan Doyle para conseguir un estatus social. Dicen las malas lenguas (allá ellas pues la mía está a salvo).- Todas tosimos irónicamente al mismo tiempo. Margarita nos miró con rencor dolida por cuestionar su honestidad.- Repito. Dicen las malas lenguas que era una simple administrativa secretaria en una fábrica de pan. Se casó con el dueño de la fábrica un tal José Antonio Perales. Se divorció para casarse con el famoso banquero que luego fue encarcelado por tráfico de divisas. ¿Cómo era su nombre?.- Margarita trató de recordar el nombre del banquero con cara pensativa.
- Alfonso Vázquez Del Sotillo. Lo recuerdo, era un hombre fornido, guapo, guapísimo.- Contestó Rita P.
- Fue cazando literalmente maridos.- Continuó Margarita relatando la historia de la famosa detective.
- No es la única.- Contesté yo. Estaba claro que me refería a ella misma. Margarita me miró con los ojos fijos y clavados en mi retina.
- Te lo perdono por que no hay comparación alguna. Lo mio es un servicio social. Lo suyo es pura ansia de poder.
Todas volvimos a toser descaradamente.
- Bueno. Me vais a dejar terminar. ¿O vais a estar tosiendo a cada palabra que hablo como sí la trayectoria amorosa de esa tal Clavelina fuese parecida a la mía?. Me insultáis queridas. Me insultáis. Y miraros esa tocesilla no vaya a ser una pulmonía fulminante que os lleve para el otro barrio en un plis plas.
Mi abuela se levantó para tranquilizarnos una vez más a todas continuando con la historia de Clavelina Flowers ya que la versión que estaba dando Margarita Rotemberger la hacía parecer una trepadora cazadora de fortunas.
- Lo que cuenta Margarita es cierto en parte. Clavelina se caso por pura ansia de poder, si eso es cierto. Pero se convirtió en una excelente detective privado gracias al dinero. El dinero le proporcionaba tiempo para estudiar Psicología criminal. Se marchó a Estados Unidos y consiguió ingresar en el FBI en la unidad de ciencias del comportamiento. Esa unidad está especializada en asesinos en serie. Años más tarde tras un fracaso sentimental y dos años de una fuerte depresión, regresó a Madrid. Estuvo escondida para la sociedad durante mucho tiempo hasta que regresó de sus cenizas con un marido rico y un aspecto extraordinario. También ocurrió un suceso en su infancia que la marcó de por vida. Clavelina Flowers contaba con la edad de 10 años cuando su madre fue asesinada en el barrio de Lavapies. Un salvaje asesinato estilo Jack El Destripador. La policía jamás capturó al asesino. Ahora Clavelina Flowers con cada caso que acepta es como si intentase descubrir el asesino de su madre. Lo pone todo en el asador por eso es la mejor.
- ¿Veis como hay mucha diferencia entre la trayectoria amorosa de esa señora y yo?. Por ejemplo mi madre sigue viva.- Contestó Margarita Rotemberger quedandose tan fresca. 
- Si eso está claro que no hay comparación.- Habló Rita P lanzando un pequeño e inofensivo puñal a las espadas de su amiga.

ANDÚJAR, 10 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar).
Paquita Fernández sintió un frió terrible cuando salió de trabajar. Hacía décadas y décadas que en el pueblo de Andújar no había nevado como si se tratase de un pueblo del norte de España. Andújar tenía un clima cálido aunque sus inviernos también era muy fríos pero nunca llegó a nevar como aquel año.
Eran las once y media de la noche del día 10 de Diciembre. Después de dejar completamente limpia la cocina del Hotel donde trabajaba, el Hotel Del Val que había a las afueras del ciudad. Se quitó el uniforme de trabajo y se vistió con sus ropas de más abrigo. Ahora le esperaba un camino hacia casa en una completa soledad ya que a aquellas horas y por aquel lugar no había nadie. La avenida estaba completamen desierta. La luz de una farola la iluminaba.
No podía negar que tenía miedo y más aún después de recibir aquellos extraños anónimos. Al salir del trabajo miró hacia el frente. Una larga travesía hasta llegar a la entrada del pueblo y luego le queda cruzar todo el pueblo hasta llegar a casa, hasta llegar a su barrio. (Barriada de la Paz). Qué curioso e irónico, pensó Paquita mientras comenzaba su regreso a casa.
Paz, paz es lo que deseaba ahora más que nunca y que aquellos siniestros anónimos dejasen de hacerla sentir miedo.

El Lobo vigilaba a Paquita desde su todoterreno Land Rover con unos prismáticos de última generación con visión nocturna.
- Vaya, vaya, vaya. Ya estas aquí la Puta.- Susurro El Lobo sin dejar de obserbar a la mujer a través de sus prismáticos. Hacia tanto frió que la humedad del ambiente hacía que los cristales del vehículo se empañasen.
- !Maldita sea¡.- Exclamó el Lobo al mismo tiempo de limpiar la luna delantera del todoterreno para no perder movimiento alguno sobre la mujer.
Paquita observó como un coche se acercaba a ella lentamente. Paró juntos a sus pies. La ventanilla del coche se bajó despacio. El conductor desde el interior la bajó con la manecilla. No era un vehículo último modelo con elevalunas eléctrico.
- Buenas Noches Paquita.- El lobo se quitó el gorro de lana a modo de saludo.- Si lo deseas puedo llevarte a casa, acabo de regresar de Jaén con unas piezas para la calefacción  y me pilla de camino.
- Muchas gracias. Por mi encantada.- Paquita y subió rápida al vehículo, al hacerlo El Lobo conectó la calefacción.
- Así estarás más calentita.- Comentó.
- Muchas gracias. Eres siempre tan amable.- Sonrió Paquita mirando a El Lobo con una sonrisa en sus labios. Gracias a Dios aún quedaba un poco de humanidad. 
Esa noche no pasaría tanto frió hasta llegar a casa. Esa noche llegaría incluso unos minutos antes justo para saludar a su madre y darle las buenas noches sin tener que encontrarla ya dormida en la cama.
Paquita sonrió a El Lobo, El Lobo sonrió a Paquita. Aparentemente eran sonrisas de educación pero el olor que sintió cuando El Lobo le tapó la boca con un gran trapo parecido a una gasa la sumió en un sueño profundo. La educación había desaparecido. Se implantaba el terror.
Paquita intentó liberarse de aquella gasa que le presionaba con  fuerza la nariz y la boca. Dio unas patadas fuertemente contra el suelo del vehículo intentando liberarse de los brazos fuertes de El Lobo. Extendió las manos hacia los dos lados intentando apartar la cara del Lobo e intentando con la otra mano abrir la ventanilla. Necesitaba sentir aire. Fueron segundos cuando se encontró completamente bajo  una profunda inconsciencia presa de un sueño insoportable.
El semblante de El Lobo era muy serio tan solo pronunció una palabra ante el cuerpo inconsciente de Paquita.
- Puta.
Una vez más El Lobo tuvo una especie de flashback acompañado de un terrible dolor de cabeza. Acudían a su memoria unos recuerdos. Los gritos, el miedo, el terror. Los golpes, el sufrimiento, el llanto de su madre indefensa ante un psicópata social, ante un mal nacido maltratador como lo era su padre.


CONTINUARÁ....

martes, 7 de enero de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Primera Parte).

DESAYUNO CON DEPRESIONES Y RECONSTRUCCIONES DE VAGINA.
Aquella mañana como las anteriores mañanas la lluvia no cesaba. El frió era más intenso que otros inviernos y España entera estaba sumergida en una especie charca estancada. Si el temporal continuaba así ese año tendríamos unas Navidades blancas.
Las lluvias no remitían y el frió se apoderaba del País. Era una de esas olas de invierno donde los meteorólogos de los informativos dice llegan de Siberia. Y es que los Siberianos siempre han sido muy desconsiderados con el resto de países de clima cálido, al dejar las puertas abiertas de su parcela para que el resto del mundo pase frío. Unos ingratos.
No solo la lluvia y la desidia me tenían sumergida en una especie de depresión pasajera. Ya ni ir de compras me subía la serotonina. Ni el Vodka con Rivotril ni las largas charlas por teléfono con las peores amigas hablando de las mejores amigas.
Aquella mañana tenía el placer de estar desayunando con Margarita Rotemberger Destradvarirus. Siempre era algo parecido como a desear mucho que estuviera en tu presencia pero a los cinco minutos de estar con ella rezar para que cerrase la boca. Así era ella. Con su neurosis enquistada y su tremenda imaginación me relataba mientras desayunábamos su próximo proyecto y no, no era volver a casarse con un viejo multimillonario a punto de palmarla y heredarlo todo. Él ultimo marido se resistía a la muerte aferrado como un clavo ardiendo.
- !Y no muere oye¡.- Dijo con cara de sorprendida. Como si la vida le estuviera jugando una mala pasada.- Bien sabe Dios que le he tomado cariño. Pero ahora está en ese proceso de olvidarse de las cosas y claro me cuesta tiempo y esfuerzo para recordarle que tiene que firmarme los cheques y firmar las tarjetas de crédito caducadas.- Margarita suspiró como si se tratase de un problema sin remdio y mirandome a los ojos me dijo.- Pues no te lo vas a creer Macarena, se le olvida, así como te lo estoy diciendo.- Margarita soltó el humo de su cigarrillo lentamente.
- Mujer son 89 años los que tiene.- Contesté tomando una taza de café caliente. ¿Acaso Margarita esperaba la agilidad mental de un chico de veinticinco años la cuenta corriente de un millonario y el pene de un chulazo cubano?.
Margarita no comprendía la situación que ella misma buscaba para que digamos sin ser demasiado crueles, no bajar su estatus social y sus cuentas bancarias. !Por Dios santo¡ estaba casada con un octogenario ¿que quería más de él?.
- ¿Y eso que tiene que ver?.- Un marido debe de estar pendiente de una mujer como yo. No todos los días un vejestorio "Octubrenario" logra atrapar con sus encantos de macho alfa a una joven descuidada en sentidos del amor como yo.
- Se dice octogenario. !Y tú descuidada¡. !tu joven¡.- exclamé. !Vamos Margarita por Dios¡. Me vas hacer vomitar el desayuno.
- Pues que sepas que lo próximo que voy hacer es un viaje al Japón.
- !Y se puede saber que vas hacer tú en Japón si te pierdes en la Gran Vía¡.- Exclame intentando seguir el relato de su nueva aventura.
- Quiero reducirme la vagina y retocarme el chocho. Tenerlo como una chica de veinte años. Allí en Japón incluso te reconstruyen el himen de la vagina como si fueras cual "cervatilla virgenzuela". Una vez reconstruido el potorro le haré un striptis a mi marido y adjuntaré los cheques y tarjetas por renovar cuando le lace la bragas a la cara. No veo otra forma de llamar su atención y de que me firme los talonarias y tarjetas. Macarena tu es que no sabes el suplicio que es ir a pagar a una tienda en efectivo. Te miran como si fueras una mujer de un político blanqueando dinero. Es denigrante querida. Denigrante.- Aplastó con fuerza su cigarrillo extra largo en el cenicero.
Llegada a la altura de la conversasción yo ya me había tomado mi dosis de ansiolíticos y mi chupito de Vodka. Pocas personas podían soportar las historias de Margarita sin estar adormecidas.
En  el momento que llamaron a la puerta Margarita me explicaba las formas y maneras de realizarle una felación a un hombre de 89 años y que se le pusiera dura sin necesidad de tomar Viagra.
- !Eso es imposible¡.- Exclamé yo sabiendo de las estrafalarias mentiras de Margarita a lo que ella contestó con un simple: 
Ja!! preciso muy sincero y lo que más me sorprendió es que había un punto de verdad en aquel simple "JA" despectivo a mi incredulidad.
- Mila por favor han llamando a la puerta.- Alcé la voz pues hacía unos diez minutos que Mila Jorovovich no merodeaba por el salón. ¿Donde diablos estará?.- Mila por favor la "Door please".
-Ah es igual. Déjalo iré yo misma. Ya sabes que la pobre Mila desde que recibió aquella paliza de una bollera resentida perdió audición del oído izquierdo.- Margarita se dirigió hacia la puerta mientras el timbre no cesaba de sonar y  mi la cabeza me iba a explotar.


UNA MISTERIOSA CARTA LAGRADA.
Al instante de oír cómo Margarita abría la puerta también pude oír como sus tacones corrían veloz de vuelta hacia la cocina.
- Macarena. Acabas de recibir una carta lacrada.- Dijo Margarita entre el asombro el desconcierto y la siempre satisfactoria sensación de que te vas a enterar de algo grande de primera mano.
- Milaaaaaaa !!.- Grite con nervios.
- Diga señora.- Contestó Mila Jorovovich que se encontraba justo a mis espaldas.
- !Coño¡. Sorda y sigilosa. Vete ahora mismo a tu dormitorio y te colocas el uniforme de chacha.- Le dije sin ánimo de ocultar mis nervios. ¿Quien era tan antigua y misteriosa como para  mandar hoy en día una carta lagrada? me greguntaba sin cesar y porqué no decirlo un pelín intrigada.
- Señora. El único uniforme que tengo es el que usted me compró en el sex shop de porno chacha.- Contesto Mila.
- Pues a ese mismo me refiero. ¿Es que acaso existe un uniforme de chacha mas chic que uno de porno chacha?. Lo siento Mila no los había de Givenchy !!!. Ah y coge la bandeja de plata del correo.
- Señora hace años que no la utiliza estará comida de polvo.- espetó Mila.
- Pues  la limpias con el sudor de tu frente. Esa carta la quiero en bandeja de plata. Tengo un presentimiento. Un mal presentimiento.- Fijé los ojos a lo lejos hacia la puerta como si el cartero trajese una bomba de esas de los talibanes.
Una vez Mila recogió la carta y la puso en la bandeja de plata destinada para el correo, que efectivamente estaba llena de polvo debido al poco uso puesto que ahora toda comunicación se basaba en emails. La tomé en la manos y la analicé. Margarita Rotemberger también miró la carta extrañana.
- ¿Eso es publicidad?. Me refiero por lo del sello lacrado.- Dijo
- No. Este sello me recuerda algo. Dos corazones entrelazados. Me suena haberlo visto antes.- Contesté medio sorprendida medio alegre pues ya la depresión y desidia remitían sus efectos. Ante mi una carta me daba la esperanza de un día repleto de sorpresas. Lo pensé un momento y fue algo terrible. Mi vida se había convertido en una vida aburrida y monótona. Horror de los Horrores. Necesitaba urgentemente un viaje, una liposucción, una renovación de fondo de armario y azotar en el "culete" a Mila. A ella le daba igual incluso le gustaba y eso a mi me proporcionaba placer y una sensación de subida de autoestima (no se pregunten el porqué. Son simplemente cosas raras de la psique humana).
Si lo pensaba era algo absurdo. Me temblaban las manos cuando intenté abrir la carta lagrada. ¿Porqué estaba tan nerviosa ante aquel trozo de papel?.- Algunas personas tienen la creencia que las malas notocias se pueden sentir incluso días entes de que ocurran.
- Toma esto te ayudará.- Dijo Margarita ofreciendome un acha de cocina para poder abrir lacarta lacrada. !Hija estas de los nervios¡.- Contesto Margarita con su característico cigarro extra largo en su mano izquierda. El humo impregnaba la cocina.
- Anda quite "so" bestia.- Dijo Mila entregándome un abre cartas.- Un hacha le va a dar a la señora con lo sensible que está ultimamente. Que cosas se le ocurre señorita Margarita. A mi es que usted me deja algunas veces perpleja. ¿Sabe lo que llego a pensar?, y disculpe mi sinceridad, que está usted loca. Simple y llanamente loca.
Margarita rió a carcajadas. (jajajajajaajaja). Luego sspiró profundamente como si explicarle a Mila el porqué de darle un hacha a su amiga Macarena era lo mejor que podía hacer.
- Veras Mila.- Encendió otro cigarrilo.- Es que vosotras las chachas de los países bajos no entendéis el carácter latino. Le he dado un hacha por cuestiones de tiempo. Me explico. Si abre la carta y la noticia es mala, zas, ya tiene el arma perfecta para incrustartela el la cabeza. ¿Comprendes ahora?. Nosotras las damas de alta sociedad vamos dos días por delante del resto de mujeres anónimas. 
Cuando llamé a Carmen Polo que en aquellos momentos de la mañana se encontraba en el despacho intentando que mi imperio no perdiese un céntimo. Su reacción no fue precisamente la que Margarita aseguró que tendría. Muy al contrario se sorprendió y comenzó a sentir esa sensación extraña que yo misma sentía aquella mañana.
- Se lo tomará normal.- Dijo Margarita antes de que llegase Carmen Polo a la cocina.- Nunca tuvo buena relación con su madre. Además las bolleras en estos asuntos son muy bestias, apenas tienen sentimientos femeninos. Les sale el camionero que llevan dentro.
Carmen Polo entró en el preciso instante en que Mila Jorovovich y yo le lanzamos a Margarita un jarrón de porcelana LLadró  y un cenicero de cristal Swarovski.
- ¿Que es lo que ocurre Macarena?.- Preguntó sin apenas percatarse que Mila y yo estábamos enzarzadas en una pequeña guerra contra Margarita por pensar aquello de las lesbianas. Recuerdo que también le lanzamos un paragüero de porcelana de la dinastía Mig que pesaba una barbaridad, pero Mila no acertó a darle en la cabeza con la sincera y buena y idea de colocarle las cosas en su sitio.
Una vez tranquilizadas aunque Margarita en ningún momento se altero para nada, incluso no comprendió aquel ataque alegando que la violencia gratuita hacia su persona era sin duda efectos de los ansiolíticos y el Vodka que habíamos tomado Mila y yo. Sacó un frasco de perfume CoCo Chanel y pulverizó toda la cocina.- Aquí huele mucho a tabaco.- Miró a Mila.- Haber si estamos más en los que haceres domesticos. 
Mila no soportó más la locura de Margarita y tomó un cuchillo enorme para clavarselo en el pecho.
- Ya vale por Dios.- Dije sin apenas fuerzas.- Dejaros de tonterias.
Tome la carta lacrada y la acerqué a los ojos de Carmen polo preguntandole a la vez:
- ¿Reconoces este sello, el lagre de esta carta?.- Le pregunté ya que la carta llegaba sin remitente alguno.
Carmen la tomó en su manos y quedó completamente sorprendida.
- !Es mi madre¡. Exclamó extrañada.
- Si eso es lo que pensé yo al ver los dos corazones entrelazados. ¿Recuerdas el sobre lagrado que me entregastes el día de mi primera boda?. El lagre llevaba dos corazones entrelazados. Rápidamente pensé en tu madre.
- ¿Que dice en ella?.- Preguntó Carmen Polo sin reflejar nervios algunos. Con su característica frialdad de trabajadora cual duendecilla de los números. Su pasión por el trabajo y el orden la hacia a ojos de quien no la conocía a fondo una mujer fria y sin sentimientos.
- Quería que estuvieras presente antes de leerla. ¿No te parece raro que después de tantos años me llegue esta carta?.- Le Pregunte a Carmen.
- Si la verdad es que si.- Su rostro se suavizó.
- Bien. Abrámos la.

          "Querida Macarena. 
Escribo estas letras con la sensación acuciante de que algo en mi vida merodea.  Y ese algo es el lobo de caperucita rojo. Un lobo cruel, un psicópata, un maltratador, un miserable.
Te preguntaras porqué escribo una carta y no llamo por teléfono. Querida niña, temo estar siendo observada desde hace varias semanas por ese lobo feroz. Y tengo miedo de que pueda llegar a enterarse de mis planes para pedir ayuda.
Mi hija Carmen estará cabreada como siempre por no haberle escrito a ella directamente, es su forma de ser, en eso salió a su padre. Pero querida niña, tú y tu abuela sois las únicas que pueden ayúdame, bueno, ayudarnos.
Si, no estoy sola. No soy la única que tiene esta sensación. Dos mujeres más del pueblo, amigas mías de toda la vida. tienen la misma sensación que yo. Ojos tras la ventana, una sensación de andar por las calles y ser perseguidas, observadas. 
Las tres estamos muy asustadas pues hemos recibo una carta con un mensaje directo y sangriento, ya que la tinta es sangre, no sabemos si de animal o persona, espero por Dios que sea de animal, con la palabra PUTA.
A día de hoy nos hemos visto obligadas a acudir a la policía pero ellos no pueden rastrear un anónimo que ha sido entregado casi en mano. Las cartas las encontramos las tres bajo nuestras almohadas. Comprederás que esté asustada y tema por mi vida.
Por favor mi niña dile a mi hija que no se preocupe, que no quise escribirle a ella por no asustarla pero ahora me he dado cuenta que seguro estará frente a ti oyendo estas palabras. Tu nunca has tenido secretos ni conmigo ni con mi hija.
Hay algo muy extraño en todo este caso. Las tres amigas hemos recibido una fotografía de cuando estábamos embarazadas. En la mía aparezco en Madrid, cuando me marché del pueblo embaraza, caminando por los jardines del Pardo. Luisa Perez, una de las tres acosadas recibió otra de cuando estaba embarazada pero esta vez se puede ver a ella posando frente a la catedral de Santiago De Compostela, pues fue allí donde se dirigió mientras gestaba. La última Paquita Fernández también recibió otra fotografía de cuando estaba embarazada, en la plaza de España en Sevilla.
No tenemos ni idea de qué o quien está haciendo estas cosas. Nos vemos despojadas de la seguridad de la policía y estamos francamente muertas de miedo.
Así mi niña te ruego acudas a Andújar, tú y tu querida abuela La Marquesa del Pepinillo Siempre Tieso pues sé de sus grandes influencias en casi todas partes para auxiliarnos en esta desazón que se ha instalado en nuestros corazones.
Con todo el amor que siempre te he dado y con todo el cariño que siempre te he tenio. 
Se despide de ti Carmencita Polainas."


 CONVERSACIONES CON LA MARQUESA.
Estaba claro que había que llamar de inmediato a mi abuela. Tan solo quince minutos después estaba ya sentada en el salón de mi ático de doble planta de la Gran Vía Madrileña. 
Ese día mi abuela lucia un aspecto fashión total. Sus joyas de diseño moderno y sus gafas de Valentino junto a su vestido elegante pero casual del siempre efectivista Yves Sant Laurent le otorgaba un aire de sofisticada modernidad total.
Carmen Polo estaba muy nerviosa y también cabreada por el hecho de no haber recibido ella la carta. 
- ¿Por qué ha decidido pedirte ayuda a ti Macarena?.- Me preguntó sin dejar de apretar la mandíbula seguramente aguantando algún insulto.
- Carmen. Eso no es lo importante ahora.- Contesté.- Lo importante es que tu madre se ha puesto en contacto conmigo. En la carta lo dice (seguro que está mi hija delante mientras lees esta carta). Comprende que te preguntes ¿por qué a acudido a mi y a mi abuela?. Lo veo claro Carmen. Nosotras tenemos más contactos, tenemos más medios. Bueno en realidad es mi abuela La Marquesa Del Pepinillo quien tiene todos esos contactos. Todas esas Ayudas que pueden resolver este misterio donde se encuentra envuelta tu madre.
- Si, lo sé. Lo comprendo perfectamente pero me sigue dando rabia que no haya acudido a mi.
Mi abuela se levantó del sofá y se sirvió una taza de chocolate caliente que había preparado Mila Jorovovich para la señora. Sabia de la adicción de mi abuela por el chocolate caliente.
- Hija mía. Como bien dice mi nieta. Ese es el peor de los males. ¿A quien va dirigida la carta?. Hija mía.- Miro a Carmen Polo.- A todas nosotras. No solo a Macarena o a mi, sino por supuesto también a ti.- Miro tiernamente a Carmen Polo.- Creo que tu madre está ciertamente asustada y que hay algo que no me cuadra. Esas fotografías de ella y sus dos amigas de su juventud. Fotografías donde las tres aparecían gestando a sus hijos.
- Está claro que hay una conexión.- Contesto Carmen Polo.- El Lobo está intentando intimidarla. ¿Pero por qué?.
- ¿El Lobo?.- Pregunté sin saber muy bien a quien se refería.
Carmen Polo se acerco al gran ventanal cuya vista daba a la Gran Vía. El día seguía oscurecido por nubarrones y la lluvia seguía sin parar desde hacía días. Sin volver la cara hacia las allí presentes, comentó un suceso de su infancia.
- Mi madre solía cantarme una canción sobre un hombre muy malo que se llevaba a las niñas malas que se portaban mal y no dormían. El hombre era El Lobo. No era el Lobo de Caperucita roja. Era un hombre alto, fuerte, malvado que raptaba a las niñas y se las llevaba a su mundo. Un mundo del que jamas podrias volver.
- El Lobo. Vaya nombrecito.- Comentó mi abuela casi en un susurro.


ANDÚJAR, 8 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar).
 
En el sótano de un conocido edificio de la ciudad de Andújar se encontraba una mujer durmiendo mientras que un hombre con máscara, (una máscara hecha de trozos de tela que recordaba la cara de un espantapájaros). Observaba a la mujer con sus pupilas de un color inhumano. El hombre se encontraba protegido por la oscuridad de un rincón del sótano.
La noche era cerrada. En Andújar como en el resto de España estaba impregnada por uno de los peores inviernos que se recordaban desde hacía muchos años. La lluvia no cesaba. El viento era espantoso llegando a calar los huesos. Un frio húmedo. Fue precisamente la baja temperatura quien hizo despertar a la mujer. 
Cuando la mujer despertó lentamente pudo observar que se encontraba desnuda sobre un catre sucio y con olor a orin. Le repugno. No recordaba nada sólo que estaba a puto de abrir la puerta de su casa y luego un olor muy fuerte se apodero de sus fosas nasales impregnandolo todo hasta el fondo de su alma.
El Lobo permanecía sentado en un rincón del sótano. En la oscuridad ella no podía verlo. Solo podía oír un ruido de el balanceó de una silla mecedora cuya madera crujía ligeramente.
La mujer miró a la esquina del sótano de donde procedía aquel ruido incipiente, constante.
- ¿Quien hay ahí?.- Preguntó intentanto tapar su cuerpo desnudo con unas sábanas raídas y sucias. El frio era insoportable.- Le puedo oír, ¿Quien hay ahí?.- Preguntó Luisa Perez. Sentía palpitar su corazón en el cuello.
La silla mecedora dejó de chirriar y el silencio se hizo dueño del sótano. Sólo la lluvia a lo lejos se podía oír. Era una lluvia fuerte como en los últimos días. Incluso si se ponía atención Luisa podía oír el agua correr bajo aquel lugar, como si fuese las cloacas. ¿Se encontraba ella en las cloacas?.
El Lobo se levanto despacio de la mecedora. Llevaba su máscara hecha de girones de tela. Sobre sus ojos llevaba unas gafas de visión nocturna. Podía ver a Luisa en tonos verdes, desnuda, indefensa, aún no se había dado cuenta de la herida que tenia en el pecho. Seguramente por el adormecimiento de todo su cuerpo. 
El Lobo pensó que se había sobre pasado con la dosis. La próxima vez la ajustaría más al volumen del cuerpo. La mujer estaba demasiado anestesiada como para percibir la realidad con claridad. Y El Lobo quería realidad. Queria que aquella Puta sufriese todo lo posible.
Hubo un fragmento de segundo donde en la memoria de El Lobo pudo ver como su madre lloraba acurrucada en la cama con los moratones de los golpes por todo su cuerpo. Miro a quella puta atada ala cama y olvió a recordar el sufrimiento de su madre.
Cerca de la mecedora en la esquina más oscura del sótano se encontraba un pequeño armario de madera casi raída por el tiempo. El Lobo abrió el armario y tomó una pistola en su mano apuntando a la cabeza de Luisa. La mujer ya más visiblemente recuperada de la droga continuaba pidiendo que se manifestase esa persona que se encontraba en la esquina oscura.
- Puedo oírte. Sé que estas ahí.- En ese momento Luisa notó como un liquido biscoso le recorría el pecho hasta llegar a su entrepierna. Se quitó la sabana sucia y apestosa de su torso y pudo ver una gran herida en su pecho.
- !Dios mío¡.- Gritó.
Sus manos se llenaron de sangre cuando Luisa las posó sobre la herida. Había descubierto la marca del Lobo. Una letra, la letra P. Realizada con un cuchillo de caza con una precisión perfecta a pesar de haber sido hecha sobre la carne.
Un espejo se deslizó por el suelo desde la esquina oscura hasta llegar a los pies de aquella cama andrajosa. Luisa se dio cuenta que sus piernas estaban atadas con cadenas desde sus tobillos. El espejo chocó sin romperse en una pata de la cama. Luisa se acercó a recojerlo. ¿Que significaba todo aquello?. Acercó el espejo para poder ver su cara. Estaba sucia. Sus ojos rojos e hinchados seguramente debido a aquella droga que hinaló. Bajó unos centímetros el espejo para poder ver mejor la herida que sangraba de su pecho. Horrorizada pudo ver una letra grabada en su piel con un cuchillo. La letra era perfecta como para poder leerla, era la letra P. Luisa horrorizada gritó una vez más lanzado el espejo hacia la esquina oscura.
- Hijo De Puta. Estas Loco.- Gritó Luisa cubriendo la herida con la sábana sucia y andrajosa, apretando con fuerza para intentar que dejase de sangrar.
Primero un silencio escalofriante sucedió tras el grito de Luisa. Luego del rincón oscuro surgió una risita nerviosa parecida a la de un niño cuando había cometido  una trastada.
Pasó todo tan rápido que Luisa no pudo reaccionar. El Lobo se lanzó sobre ella desde la esquina oscura hacia la cama de un simple salto. Le tomó con fuerza las manos dejando a Luisa completamente indefensa. La mujer no podía moverse debido al peso de El Lobo.
- ¿Qué quieres de mi?. Sueltame cabrón.- Gritó Luisa intentando zafarse del peso del cuerpo de El Lobo.
Otra vez aquella risita de niño pícaro surgió tras la máscara de andrajos. El hombre aún llevaba puestas las gafas de visión nocturna. Tenía la cara de la mujer frente a la suya. Con la mano izquierda se quitó las cafas y la máscara de andrajos. Dejo su cara al descubierto. Luisa sabia muy pocas cosas sobre los asesinos, sobre los delincuentes pero sabía perfectamente que una vez había poio verle la cara a su raptor su sentencia estaba firmada.
El lobo amordazó a Luisa, boca, manos y piernas dejándola completamente indefensa. La sangre de la herida en el pecho había dejado de manar de su carne. Tomó un poco de agua y limpió el torso de Luisa para que pudiera verse claramente la letra P.
- Peeeeerfecto.- Dijo una voz que sonaba penetrante. Ahora no daba la sensación de un niño jugueteando, ahora el tono de voz era escalofriante.
Luisa abrió los ojos completamente cuando pudo ver que El Lobo sabaca de detrás de su espalda un enorme cuchillo que relucía a pesar de la oscuridad de aquella habitación. La cara de El Lobo le era más que conocida.
- ¿Por que haces esto?. Precisamente tú. ¿Que daño te he hecho yo?. Luisa intentó zafarse de las garras una vez más.
- Sueltame inmediatamente.- Grito Luisa desesperada, su voz sonaba desesperada.
A Luisa no le dio tiempo a reaccionar cuando noto algo frio dentro de su cuerpo. El Lobo le había clavado el cuchillo en el torso. El sonido seco al chocar la hoja cn el hueso fue espeluznante. Luego un dolor punzante le recorrió todo su cuerpo. En Aquel momento supo que iba a morir y a su mente adormilada aún por la droga hinalada recordó a su madre anciana, a su hija la cual hacía meses no había visto. Recordó su juventud, su trabajo en la fábrica de sardinas, las fiestas con sus amigas, Carmencita y Paquita. Recordó la muerte de su padre por un cáncer galopante que se lo llevo tan solo a los dos meses de ser detectado. Aún intentando olvidar el dolor con aquellos bonitos recuerdos, el lobo incrustó el cuchillo con más fuerza. El grito de Luisa de no haber sido por el lugar donde se encntraba se podría haber oido a varios kilometos de distancia.
Otra sensación punzante y de frio la devolvió a la realidad. Ahora El Lobo le había clavado el cuchillo con fuerza en el estómago donde lo retorció con fuerza. Rajó hacia bajo y las tripas salieron del cuerpo de Luisa produciendo un vaho al contraste de la temperatura de sus entrañas y la temperatura de aquella habitación tan siniestra y sucia.
Los gritos de Luisa quedaron ahogados tras la mordaza. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Miró una pequeña bombilla sucia que oscilaba encima de su cabeza. En sus últimos momentos recordó la letra P, supo porqué aquel loco sádico le había clavado el cuchillo en el vientre y lo había removido con fuerza como intentando arrebatarle su alma. Como si se tratase de una venganza.
En aquel instante antes de morir pudo ver en sus recuerdos imágenes entre cortadas y nublosas. Pudo ver la cara de El Lobo que le sonreía y le daba un beso en la mejilla, un beso cariñoso. Luisa se veía feliz de recibir aquel beso. Como una niña adolescente se despedía de él. Se despedia del niño que años más tarde y sin saber muy bien el por qué le daría la muerte.
-¿Por qué?.- Fue lo último que pudo decir Luisa apenas inahudible.

CONTINUARÁ.......

domingo, 10 de noviembre de 2013

DESESPERADAMENTE RITA P. Cornuda Y Ansiolítica.

UN ENCUENTRO MARAVILLOSO Y CASUAL
Esa mañana me dirigí a la agencia de viajes después de desayunar ligeramente, creo que olí un poco la taza de café y mordisquee una pequeña pasta de té. Estaba deseando regresar a Nueva York y reencontrarme con todas mis viejas y fieles  amistades, artistas, actores, escritores, modelos. Estaba saturada de un Madrid cada día más aburrido. Sólo en Chueca había lo que la peña denomina "Ambiente" (Creo que se refieren a cuando te lo pasas muy bien en un local de última moda).
La agencia se encontraba en la Gran Vía. Ese día conducía yo misma el mercedes negro. Jhon Expósito mi chofer tenia el día libre, incluso me gustó aquella casualidad, tenía ganas de conducir.
La chica de la agencia, como todas las chicas que se precie que trabaje en una agencia de viajes, estaba radiante incluso con su uniforme color rosa y pañuelo anudado al cuello color violeta. Su simpatía me recordaba a los días en que yo acudía al Prozac para levantar ánimos y al chinchón para quitar el mal sabor del medicamento. (¿Pero si el Prozac no huele a nada?. Preguntó extrañada Mila Jorovovich mi fiel asistenta).
- Querida Mila tu no sabes nada de este tipo de medicamentos por suerte. Tu vida es plena y no tienes problemas. Yo lo tomo con chichón para aumentar el efecto, claro que no huele, ingenua.
- ¿Que no tengo problemas?.- Contesto con su fuerte acento de países del este.
Miré a Mila y sonreí.
- Cobras muy bien querida y no te hace falta nada. Vives aquí. No tienes que pagar hipotecas ni alquiler. ¿Que más se le puede pedir a la vida?.- Contesté mientras olía mi taza de café recién hecho.
- Por ejemplo desearía que sus locuras desaparecieran. Me estresa usted y sus amigas.
- Ah Mila, me confirmas la carencia de problemas en tu vida.
- Y luego está lo sola que me encuentro señora. Que no llega el amor deseado, una buena mujer que cuide de mi.
- Minucias Mila. El amor mata.
La chica de la agencia de viajes, alegre como unas castañuelas me hizo todos los trámites para pasar un mes en Nueva York. Como siempre me alojería en el hotel Waldorf Astoria. En una de las suites más exclusivas del hotel. Siempre me gustó el Waldorf pues allí pasamos momentos felices, mi abuela La Duquesa Del Pepinillo Siempre Tieso Martínez De Espumosa Batida, de los Batida de toda la vida.
En el momento que la feliz chica Prozac de la agencia de viajes me entregó el billete, la puerta de la agencia se abrió. Miramos las dos, la oficinista y yo, a la dama que entraba por la puerta. Sus zapatos Manolo Blanik hacían un sonido maravilloso sobre el mármol gris de la agencia. Vestía con chaqueta color negro, una blusa color crema con unos siempre eficaces pantalones Givenchy color gris. Su gafas de sol le daban un toque retro años sesenta y su perfume el inconfundible CoCo Chanel.
La elegante mujer se quitó las gafas y dejó ver sus ojos color azul y su perfecto maquillaje. En ese momento tuve la sensación de que la conocía pero no podía recordar.
- Buenos días.
- Hola buenos días señora. En cinco minutos estoy con usted. En esta agencia somos rápitas, eficaces, ambles, simpáticas.
- Y un pelin viciosas adictas al Prozac. Contesté.- La chica me miro extrañada, para ella lo que acababa de decir era la pura verdad. No comprendió la ironía pero aquella mujer tan estilosa si que reconoció el toque descarado e irónico de mi personalidad al momento.
- !Macarena Govanntes¡. ¿Es usted Macarena Govanntes?.- Pregunto aquella dama.
- Si, yo misma. Encantada pero no tengo el gusto de conocerla.
- !Cómo que no tonta¡. ¿No te acuerdas?. Soy Rita Petuny Pelsiball. Tu fiel amiga del colegio católico de monjas en Suiza.
- !Dios Santo. Rita P¡.
 

PERSIGUIENDO A "MISS TETAS SILICONADAS".
Después del maravilloso casual encuentro hablamos durante unos minutos sobre qué había sido de nuestras vida. Primero comencé yo relatando lo magnifico que me iba todo en la vida, dinero, amor salud, belleza a golpe de bisturí. En ese momento noté que Rita P estaba intranquila. No dejaba de mirar todas las mesas de la agencia. La chicas seguían trabajando con sus clientes. Unos querían ir a Disney World París (algo que jamás comprenderé). Otros a la India, Otros a tomar el sol a Punta Cana (Me horrorizaba. Todos los recién casado iban a ese tipo de sitios). ¿Pero es que no había nadie con un plan de vuelo decente?. Por ejemplo una escapada a Milán para conseguir nos trapitos. Unos días en la semana de la Moda de París. Visitar los Emiratos Árabes (Abu Dabi, Dubái), donde el lujo era de lo más exquisito, pues no, preferían pasar cinco apestosos días en Disney World rodeados de trabajadores mal pagados disfrazados de personajes de la Disney con trajes comidos a piojos y los niños saltando, chillando, brincando como si se hubieran pasado de la dosis recomendada de Rivotril.
Como resulta que Rita P parece ser estaba en otro mundo. Lo supe cuando le dije que se había operado la nariz y que se le había quedado como a Barbra Streisand y ni siquiera hizo caso al comentario, solo miraba a las señoritas azafatas de la agencia que trabajaban como hormiguitas.
- ¿Me estas escuchando Rita?.
- Oh, si, si. Barbra Streisand es lo más de lo más. Un poco cateta al vestir la he visto yo siempre. Pero no cabe duda de que tiene una voz portentosa.- Contesto Rita P sin dignarse a mirarme a la cara.
- ¿Te ocurre algo querida Rita?.- Le pregunté tomándola de los brazos para sacarla de aquel estupor. ¿qué diablos buscaba. Porque lo que estaba claro es que allí había ido no precisamente para sacar billetes de avión para Milán. A aquella agencia la había llevado la desesperanza.
- ¿Por qué no te vienes conmigo unos días a Nueva York y te despejas?. Me temo que te hace falta. Estas pálida y ahora de cerca puedo notar tus ojeras camufladas bajo esa base blanca hidratante Biother. Nos alojaremos en el Waldorf Astoria.
Rita P dejó de observar a todas las chicas de la oficina. Había un puesto de entre los muchos que ocupaban las chicas que se encontraba vacío. Al verlo suspiró.
- Me vas a contar que es lo que te pasa. Recuerdas el juramento que hicimos cuando estábamos atrapadas en el colegio Suizo. Ayudarnos entre nosotras hasta si hacía falta, la muerte.
- Eso eran cosas de chiquillas- Contestó Rita P bajando la cabeza. Unas lágrimas se le escaparon, eso sí, el maquillaje eran tan de buena calidad que ni el rimmel se le corrió.
- Pues yo no lo recuerdo así. ¿Te acuerdas de aquel día que fuimos a las playas de St Tropez?. ¿Recuerdas el pacto de sangre de hermanas?.
Rita P alzó la vista al frente y como ensimismada creo que regreso a nuestra adolescencia y recordó todo lo que yo le estaba diciendo, parecía que su vida no había sido como ella la había planificado. Algo le sucedía, algo más normal, simple y cotidiano de lo que yo me imaginaba.
- Si. Recuerdo aquellos días en la playa. Recuerdo los juramentos. Las fiestas. Incluso mi primer amor lesbico. Aunque nunca llegamos ni a tocarnos una teta. Amanda Velvetine y yo nos enamoramos como locas la una de la otra y eso que juro no ser lesbiana, pero chica ya sabes las hormonas a esa edad están dispuestas a probar de todo.
- !Uy¡. !Qué me vas a contar a mi¡. Yo si que me acosté con Amanda..
- ¿Que te follastes a Amanda?. La muy zorra. Y a mi solo caricias y a ti te entrego con toda seguridad su virginidad. Ya es que ni te puedes fiar de las lesbianas, ni de las amigas, ni de nadie. Vamos yo estoy flipando.
Rita P estaba demasiado indignada como para referirse a mi escarceo sexual con Amanda en St Tropez. Algo le sucedía pero el problema de Rita P, desde joven, había sido su hermetismo, su introspección, su aislamiento sentimental..
- ¿Me vas a decir que es lo que te a traído a esta agencia?. ¿O me vas a obligar a sacártelo a bofetadas?.
Rita P se quitó el sombrero y me miró directamente a los ojos. Le costaba expresar su dolor, contar sus intimidades.
- No he venido aquí para contratar un viaje. He venido aquí porque una de estas chicas jóvenes, hermosas, bellas, de pechos operados, está liada con mi marido.- Una vez lo soltó todo, comenzó a sollozar.- Dios mió nunca pensé que esto me pasaría a mi. ¿Y ahora que hago?. Si me pide el divorcio me veo en la ruina.
- ¿Dices que una de estas chicas que trabaja en la agencia de viajes esta liada con tu marido?.- Pregunté incrédula. ¿Cómo podían ser tan ceporros los hombres. Cómo se podían dejar engañar por una tetas siliconadas. Aquellas chicas, la mayoría de chicas que le habían quitado el marido a mis amigas, iban tras el dinero de ellos, no tras su pene fabuloso, o su belleza masculina de torso Apolíneo.
- ¿Ves esa mesa donde no hay ninguna chica trabajando?.- Me preguntó Rita P.
- Si, pero eso no quiere decir nada.
- Esa mesa está vacía de diez de la mañana a dos de la tardes. El Dueño de esta agencia es intimo de mi marido. Su esposa me lo ha contado todo.
Inmediatamente abrí mi bolso Loui Vuitton y rebusqué en el fondo unos cuantos tranquilizantes. Rita P se encontraba en un estado deplorable, asustada, nerviosa, sin saber qué es lo correcto que debería hacer. No dejaba de mirar la mesa vacía y se imaginaba que ahora en aquel preciso instante su marido se estaba acostando con aquella rubia hija de puta roba maridos multimillonarios.
- Tomate esto. Te sentirás mejor. Le ofrecí lo único que pude encontrar en el bolso. Un par de Orfidales.
 - Ahh mira lo que he encontrado también. Una botellita de esas de minibar de ginebra. !Mira, la fabulosa Tanqueray¡.
Rita P ni siquiera miró las pastillas, ni cuantas eran, creo que si le hubiera dado toda una tableta se las hubiera tomado igualmente. También tomó veloz la pequeña botella de ginebra y se la zampó de un trago para hacer más fácil el paso de las pastilla por la garganta. Comenzó a sentirse mejor, mas despejada, incluso lúcida.
- Esa maldita cabrona. No pienso perder a mi marido.- Dijo con fuerzas renovadas.- Macarena. Tienes que ayudarme.
- Por mi encantada, no tengo nada mejor que hacer. Además ya te he recordado nuestro juramento. Ayudarnos si hacía falta hasta en la muerte.
- No, no creo que vaya a necesitar un asesino a sueldo.- Contesto Rita P con cara de estar pensando. Con cara de mujer intrigada que ve cómo su bienestar social se puede ir al garete por culpa de un visturí un poco de silicona y,  para que engañarnos, un cuerpo de mujer con veinte años menos que ella.



ELABORANDO DESESPERADAMENTE UN PLAN DE ATAQUE !!
Llegado a aquel punto decidí por Rita P elaborar un plan de ataque. Le preguntaría a la chica Prozac de la agencia donde se encontraba la chica que ocupaba aquella mesa vacía de diez de la mañana a dos de la tarde. Por supuesto Rita P no quiso formar un espectáculo allí ante toda aquella gente.
- !Eh oye¡. Yo no voy por ahí montando escándalos.- Contesté reprochandole su actitud.- Soy una dama de alta sociedad me debo al qué dirán.
Disculpa Macarena estoy tan nerviosa.- Contestó Rita. Sus disculpas sonaban sinceras pero eso no me importaba a mi, a mi lo que verdaderamente me importaba es que ante mí tenia una mujer destrozada, una de mis mejores amigas estaba a punto de perderlo todo, su marido, su estatus social, su dignidad como mujer. Eso si que me molestaba.
Me dirigí hacia la chica de la agencia. Me senté nuevamente donde minutos antes estaba contratando el viaje a Nueva York.
- Señorita.
- Si, dígame.
- Usted me podría decir donde esta su compañera.- Señale con el dedo la mesa vacía de la agencia.
- Eso me temo que es imposible.
- Está bien. Si no puede decírmelo estoy segura que todos estos clientes me estarán agradecida de saber que están contratando viajes de la peor calidad posible.- La última frase la dije levantando solo un poco la voz.- Puedo decirlo más fuerte si me apetece y hoy me siento muy de gritar como las locas.
- Bárbara está ahora en el despecho del señor Mario, propietario de la agencia.- Contesto la chica ruborizada sabiendo que yo era absolutamente capaz de montarle un espectáculo allí mismo. Y no estaba nada equivocada. Lo que le dije a Rita que yo sería incapaz de montar un espectáculo era simplemente para que dejara actuar a la mujeres de mundo que saben lo que se hacen.
- Pero señora. Ahora mismo no puede entrar en el despacho.
- Ah ¿pero está el director aquí?. Pregunté con una ligera sonrisa.
- Eh, bueno, si. El señor Mario se encuentra en su despacho ahora mismo.- Contesto la chica sabiendo que había metido la pata hasta el hilillo del tanga.- Pero no puede molestarlo. Está de reunión. Una reunión importantísima.
- No me diga más. Bárbara está dentro del despecho  con el. Se lo está beneficiando.- Comenté como si hubiera adivinado el futuro cuando en realidad solo era la destreza que daba ser cada año un poco más vieja, si, pero también más hija de puta, así que salia ganando.

DESCUBRIENDO A MISS BÁRBARA PECHOS OPERADOS Y A DON MARIO ADICTO A LAS FELACIONES.
Rita P escuchó toda la conversación y no llegó a comprender nada. ¿Si la secretaria de la agencia de viajes llamada Bárbara estaba con el director de la agencia?. ¿Por qué la mujer de Mario le había dicho que Bárbara estaba liada con su marido?. No comprendia nada. Yo por el contrario lo comprendí todo. Una mujer desesperada es más peligrosa que un gato con uñas afiladas metido en una caja de latón siendo golpeada sistematicamente. Cando abres la caja puedes decir adiós a tu cara de porcelana.

 INVESNTIGANDO DESESPERADAMENTE.
Para mi estaba todo claro como el agua. Para Rita P estaba todo bajo una capa de niebla. No comprendía que ciertas mujeres utilizaban a otras como cebos. A Rita P y a mi por error nos habían convertido en cebos. La señora esposa de Mario el Jefe de aquella agencia de viajes nos había utilizado como señuelos como testigos de la infidelidades de su marido. Vaya, pensé, esta si que es una mujer de mundo. Atando cabos para pillar la mejor parte del pastel del divorcio.
- ¿Que dices Macarena?. Me preguntó Rita P ya que mis pensamientos se convirtieron en palabras.
- Tu amiga te ha tendido una trampa. Quería tenerte como testigo de que su marido le es infiel. Y sin querer se encuentra con dos testigo, tú y yo. Maravillosa jugada la de su señora.- Me dirigí hacia Don Mario que asistía catatonico a toda la maquinación de su esposa. Ya estaba viendo como sus cuentas bancarias, pisos, chalet, coches y barcos iban desapareciendo y pasando a ser parte de su esposa tras el divorcio.
- ¿Pero entonces quien se acuesta con mi marido?.- Pregunto Rita P a los presentes en el despacho.
- Creo que yo se quien se acuesta con su marido.- Contesto la secretaria recepcionista Bárbara todavía a horcajadas sobre Don Mario. 
Todos miramos a Bárbara que solo vestía con ropa interior de color negro y el pañuelo insignia de la compañía anudado al cuello, se ve que eso le excitaba a Don Mario.
- ¿Con quien?.- Preguntó Rita P con fuerza, dispuesta a salir de allí con el nombre de la amante de su marido.
- Pues muy fácil señora. Con la Señora Adela Marquez, esposa de Don Mario Marquez.- La secretaria miró a su jefe, este a la vez abrió la boca con perplejidad al igual que lo hizo Rita P.
- !Una de mis mejores amigas¡.- Exclamó Rita P.
- !Uno de mis mejores amigos¡- Exclamó Don Mario.
- Ah venga no me sean mojigatos. Todos sabemos que los cuernos el noventa por ciento se encuentran dentro de la zona de amistades del o la susodicha.- Contesté.- Ahora lo que tenemos que hacer es cómo solucionar esto. Si contamos a Adela que hemos pillado a su esposo en plena faena con esta jovencita su plan le habrá salido perfecto. Si le contamos que sabemos que es ella la amante de tu marido (dije mirando a Rita P) lo negará ya que no tenemos pruebas. Y tu marido te llamara loca histérica que es lo normal en estos casos. La cuestión es. ¿Que es lo mejor que podemos hacer?.
- Ay Dios mio. Si difícil es saber que a una la desplaza otra mujer en su propia cama. Peor es asegurar quien es. Todo esto me pone nerviosa, ansiosa, desquiciada.
Rebusqué en mi bolso y le di otras dos tranquilizantes.
- Toma te sentarán bien
- !No será ya mucha la cantidad¡.
- Ah no digas bobadas.
Rita P se tomó los tranquilizantes. Soltó una pequeñas lágrimas, dudo que le quedasen más y se sentó en el sofá de piel que tenia Don Mario en su despacho.
- Lo sigo amando.- Fue lo único que pronunció.


UNA MUJER HISTÉRICA, UN GATO DEGOLLADO, UNA HIJA REBELDE Y UN DOSSIER EXTRAORDINARIO.
Cuando la criada de la señora Adela nos abrió la puerta se encontraba bajo un estado de nervios impresionante, no pudo gesticular palabra sólo nos señalo al fina del gran pasillo de la casa donde dos voces de mujeres se podían escuchar perfectamente.
Rápidamente nos dirigimos hacia el salón de la casa de Adela, amante del marido de Rita P. La curiosidad mató al gato cuando al entrar en el salón pudimos ver a la señora Adela delante de una ventana y su vestido blanco vaporoso flotando por la brisa que entraba y frente a ella una joven vestida de colegiala y algo tremendamente curioso, la chica no llevaba puestos unos zapatos típicos de colegiala, llevaba puesto una elegantes zapatos de PRADA.
- !Mary Joe¡.- Exclamó Rita P al ver a su hija con un cuchillo en la mano, ensangrentado.
- Me quedo muerta.- Contesté tremendamente pasiva, yo también había tomado unos cuantos ansiolíticos salidos del bolso.
- !Es mi hija. Mary Joe¡.- Continuaba exclamando Rita P al borde del desmayo.- ¿Y esa sangre Mary Joe, de donde ha salido esa sangre?.
- La señorita Adela tenia un gato negro. Ya sabes lo que odio los gatos negros.- Contesto con una fría sonrisa Mary Joe.
- Así que tienes una hija y no me habías dicho nada.
- Macarena por Dios y eso que tiene ahora que ver. Mira el cuadro que tenemos enfrente.
La señora Adela estaba completamente aterrorizada. Frente a ella, sobre una mesita de té había un dossier y un bolígrafo sobre el.
Mary joe dejó el cuchillo caer al suelo, el sonido metálico y la imagen del gato degollado horrorizo a Rita P. ¿Que es lo que había hecho su hija?. ¿Iba a matar a Adela?. ¿Se había vuelto loca?.
- Cariño, si eres tan amable de contarnos todo lo que pasa aquí. A tu madre le va a dar algo.- Dije dirigiéndome hacia el cuchillo.- Pues si es sangre de verdad.- Confirme.
- LLevense a esa loca de mi casa. Ya tiene lo que ha venido a buscar, ahora por Dios Santo llevensela.- Gritaba Adela tapándose la boca pues estaba a punto de vomitar, el gato degollado se encontraba a sus pies.
Mary Joe se dirigió a la pequeña mesa de té y tomo el dossier en sus manos, antes se limpio la sangre en la falda a cuadros del colegio y se lo entrego a su madre.
- Papá ya ha firmado también. Estamos a salvo.
Rita P y yo nos miramos. Mary Joe desapareció a lo largo del pasillo, el único sonido que la acompañaba era el de sus tacones de Prada.
- ¿Que es esto?.- Pregunto todavía descolocada Rita P. Aquella inesperada situación más la ingesta de ansioliticos acompañada con dos o tres botellitas de Tanqueray la hacían estar flotando como si de un mal sueño se tratase. Pero Mary Joe no había provocado un mal sueño. Había salvado el futuro de su madre y el de ella misma.
Tomé el dossier y comencé a leer. Mis carcajadas se pudieron oír a varios kilómetros de distancia, aquello era alucinante.
Mary Joe hija de Rita P de dieciséis años había conseguido que tanto su padre como la amante de este firmasen una declaración jurada de su adulterio. El padre de Mary Joe esposo de Rita P había firmado un acuerdo de manutención extraordinario. Mary Joe y su madre se quedaban con más del cincuenta por ciento de las propiedades una vez Rita P pidiera el divorcio.
- !Cielo santo¡. ¿Donde habéis educado a la niña?.
- En un colegio de monjas.- Contestó Rita P sin saber todavía lo que contenía el dossier.
- Ah, siempre lo dije. Si quieres ser un ave de rapiña, más lista que el hambre y sin escrúpulos. Matricula a tus hijos en un colegio de monjas. Mis padres también lo hicieron gracias a Dios.

FIN......


- Señora Adela.
- !Aaaahhhh¡. !Coño Qué susto¡.- Gritamos Rita P y yo.
Mary Joe se encontraba en la entrada del salón de la casa de la señora Adela. Sostenía sobre su mano derecha un acha de cocina, reluciente.
- He visto fuera un perrito monísimo. Y antes de cometer una......locura, me gustaría pedirle un último favor.
Adela aceptó con un movimiento de cabeza, estaba aterrorizada.
- Por favor no le hagas daño a mi pequeño Pupy.
- No hará falta si me complace en lo que le voy a pedir.- contestó Mary Joe jugueteando con el acha de cocina.
- Oye Rita P. ¿Estais seguros de que era un colegio de monjas?. ¿O una especie de escuadrón de la muerte?.- Pregunté a Rita P.
- !Yo estoy asombrada¡. Da me más.- Se refería a ansioliticos y ginebra.
- Que es lo que tengo que hacer.- Contestó la señora Adela.
- Vera, tengo una extraña fantasía con los zapatos.
- ¿Y?
- Chúpeme el tacón.
- Dios qué sádica.- Conteste.- Esta chica tiene futuro.
Supuestamente todo había terminado con un final feliz. Pero quien jugaba al sufrimiento, quien jugaba al juego de lágrimas era Rita P.
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