domingo, 2 de marzo de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Tercera Parte).

ANDÚJAR, MADRUGADA DEL 10 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar)

 UN PLAN SANGRIENTO Y PEGAJOSO
El Lobo abrió el portón en silencio e introdujo el Land Rover con Paquita Fernandez dentro aún sin conocimiento. 
El lugar era la entrada de mercancías y alimentos. A esas horas de la madrugada El Lobo estaba seguro que nadie podría oír ni el motor ni sus sigilosos movimientos. Ya lo había hecho con anterioridad y no había levantado sospecha alguna.
Cargó con el cuerpo de Paquita sobre sus hombros. Le sorprendió lo poco que pesaban las mujeres. Cerró la puerta del vehículo y sacó unas llaves de su bolsillo viejas y oxidadas. 
A cada paso que daba hacia los sótanos el frío y la humedad se hacía notar. Paquita Fernandez gimió y balbuceo palabras incomprensibles. Pronto despertaría pero esta vez El Lobo había calculado mucho mejor la dosis de anestésico para que la víctima no despertara antes de realizar su obra.
Al llegar al final de las escaleras. Abrió una puerta de madera. Encendió la luz y la habitación se iluminó. En el centro de la misma se encontraba una mesa de madera raída pero lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de la víctima. Dejó a Paquita sobre la mesa boca abajo. 
El Lobo se dirigió hacia la estantería donde tenia gran parte de sus utensilios. Tomó una lata y una brocha. Se colocó unos guantes de goma recios. Colocó el cuerpo de la zorra hija de puta, en cruz. Abrió la lata y untó el producto de la misma con ayuda de la brocha en grandes cantidades. Impregnó toda la parte de la espalda, nalgas y brazos, así como la base del cráneo. El olor le provocaba cierto estado de mareo. El pegamento era industrial, pensó que debería habarse puesto una mascarilla, quizás aquel olor tan fuerte lo podría haber dejado "cao". Podría haber sufrido un pequeño mareo.
Maldijo mil veces seguidas que así no podía continuar. La próxima vez todo debería ser perfecto.
- Perfecto. Debes hacerlo perfecto.- Dijo en voz baja. Mientras continuaba untando el pegamento industrial sobre toda la parte posterior del cuerpo de Paquita Fernandez.
Una vez impregnado toda la parte posterior de la víctima la tomó con cuidado en brazos. Antes de hacerlo se colocó una especie de mono de plástico. El pegamento pronto haría efecto y comenzaría a secarse. Debería darse prisa. Con ayuda de las cadenas con que había atado las muñecas de de la víctima y una polea, subió el cuerpo lentamente y lo acercó a la pared gracias a un carril que había en el techo el cual terminaba justo al llegar a la pared. 
Apretó con fuerza el cuerpo inerte a la pared, el torso, las piernas, la cabeza, los brazos en posición de crucifixión. Ahora Paquita estaba pegada a la pared como un Jesucristo desvencijado. 
Aún no había abierto los ojos. Esta vez el asesino podría recogerlo todo, era tan metódico que se podría definir de sufrir un trastorno obsesivo compulsivo. 
Esa vez  podría esperar tranquilamente, pensó, no con ansias como la anterior y aquel miedo que le produjo la espera del despertar de la víctima.
Cuando Paquita consiguió abrir lentamente los ojos lo primero que notó fue el frío que le calaba los huesos luego una mezcla de olores. Aquel olor del trapo que le habían puesto en la nariz y otro extraño  olor, un olor como a cola o pegamento.
Intentó moverse pero le fue imposible. Paquita se encontraba pegada a la pared, crucificada.
- ¿Que es lo que quieres de nosotras?.- Su voz sonó pastosa. Fue lo primero que se le ocurrió decir aún estando en la situación que se encontraba. Paquita era una mujer muy realista. La vida la había hecho así un poco dura consigo misma y con el resto de personas que convivian en su día a día. 
La víctima Sabía perfectamente que su rapto y la muerte de su amiga  Luisa Perez estaban conectados. Pensó en décimas de segundo en Carmencita Polainas. Si ella, Paquita fernández estaba ya practicamente muerta, a su amiga Carmencita le quedaban días contados. De eso estaba segura.
- Debes pagar por tus pecados.- Contestó una voz que salió desde un oscuro rincón de la habitación.
- ¿Pecado?. ¿Qué pecado he cometido yo o Luisa, o Carmencita?.- Paquita intentó zafarse del pegamento pero le fue imposible. Lo único que consiguió fue arrancarse un trozo de cabello, el dolor fue lo suficientemente agudo como para que gritara y las lágrimas saladas acudieran a sus ojos.
- Pagar y redimir vuestros pecados.- Volvió a repetir El Lobo.
Paquita había perdido todo efecto de la droga suministrada. Sabía que iba a morir como su amiga Luisa, así que sólo pensó en su madre y en su hija y en la pena que sentirían ambas por su muerte. 
Eso es lo único que le asustaba a Paquita. El sufrimiento que les dejaría a su pequeña familia. Estar frente a aquel loco y en aquella posición pegada a la pared era lo de menos. Sabia que ningún policía entraría en la habitación y la salvaría. Estaba preparada para morir. ¿Acaso le quedaba otra opción?.
Tratando de ofrecerle al asesino una actitud que lo desconcertase. Paquita comenzó a cantar en voz baja una de sus canciones favoritas. Aun estando en aquella situación no iba a darle gusto a aquel cabrón asesino hijo de puta.
( Now you say you're lonely. You cry the whole night through. Well you can cry me a river Cry me a river. I cried a river over you......). Paquita terminó de cantar. Miró al rincón oscuro donde se encontraba su asesino.
- ¿Y ahora qué?. ¿Me vas a matar?. ¿Qué conseguirás con todo esto?. Alguien logrará cazarte. Alguien dará con la clave y acabaras con tus huesos en el infierno que es de donde nunca debistes salir. ¿Crees que tengo miedo?. No tengo miedo, estoy en paz con migo misma.
- Pues entonces entraras en el reino de los cielos como una Puta redimida.- Contestó el Lobo. 
Tan solo décimas de segundo y desde el fondo de la habitación "El Lobo" se lanzó sobre el cuerpo crucificado de aquella puta.
Paquita tenia la cara del asesino frente a sus ojos. Había salido de la oscuridad y ahora lo tenía a dos palmos de su cara.
- Cometerás un error y todo quedará a la luz. Toda la historia de un cabronazo asesino maltratador como tu quedará expuesta para siempre. Si nosotras somos Putas y no merecemos el cielo, ¿Donde crees que iras tú?.¿Crees que Dios te espera con los brazos abiertos?.- Paquita pudo sonreír incluso carcajeo brevemente antes de poder notar  como un cuchillo afilado le cortaba la garganta.
El Lobo observó como la sangre manaba a borbotones impregnando el vestido blanco de Paquita de un color rojo oscuro. Levantó el cuchillo y con fuerza lo clavó en el estómago de Paquita. Los ojos de la mujer dieron unas vueltas dentro de sus órbitas debido al dolor. El Lobo apretó con fuerza el cuchillo y rajó a Paquita desde el estómago hasta el pubis. Las tripas salieron del cuerpo de la víctima.
Paquita sacó fuerzas de donde no pudo y a pesar de tener el cuello cortado y medio desangrada pudo decir.
- Tú eres el mal.
 

DETECTIVE PRIVADO CLAVELINA FLOWERS
- !Hija de Puta¡.- Es lo único que pudo decir Margarita Rotemberger cuando fuimos a recoger a Clavelina Flowers al aeropuerto en la T4. Llegaba de Londres. Acababa de resolver un misterio. El rapto de un gato de angora de una Baronesa inglesa.
- !Qué cutis¡. Ni una mancha. Ni un poro. Ni una arruga.- Comento ensimismada Rita P.
- ¿Cuantos años dices que tiene, abuela?.- Pregunté  porqué no decirlo con un resquicido de envidia. 
Clavelina era tan hermosa y sin mucha necesidad era capaz de hacernos sombra a cualquiera de nosotras.
- Cincuenta y cinco años.- Contesto sonriendo La Duquesa Del Pepinillo.- Y ya veis. Mirarla es como una flor.
- !Hija de Puta¡.- Contestó nuevamente Margarita Rotenmberger.- Eso que lleva puesto es un !CHANEL¡. Y esas perlas, y ese bolso.- Hija de Puta.- Margarita no salía de su asombro. Margarita se la había imaginado como una detective o ratón de biblioteca escudriñando las mentes de asesinos en serie. Como una vieja con olor a naftalina. Pero ante ella se encontró con lo que podría ser una mujer de portada de la revista VOGUE.
Nos encontrábamos todas con nuestro equipaje en la T4 del aeropuerto de Barajas. Recojeríamos a Clavelina Flowers y saldríamos rápidas y veloces a tomar el AVE director a Córdoba, así llegaríamos lo antes posible a Andújar. 
Esa mañana, la mañana de la llegada de Clavelina Flowers habíamos recibido un email. Por primera vez Carmencita Polaninas utilizaba las nuevas tecnologías para ponerse en contacto con nosotras y se vio obligada a ello porque en el email nos comunicaba que Paquita Fernandez había sido encontrada muerta, terriblemente degollada y destripada.

HACIA EL CENTRO DEL MIEDO
Tomamos el coche rumbo a la estación de tren. Las chicas y yo no pronunciamos palabra. No sé muy bien si por el impacto de haber conocido a la detective Clavelina o por el hecho en si de haber recibido aquel email confirmando todos nuestros temores. Ahora estaba todo muy claro. La vida de Carmencita Polainas corría un brutal peligro.
Una vez todas tomamos asiento en el AVE. Clavelina Flowers habló por primera vez.
- Bueno alguien tiene que romper el hielo. Seré yo ya que estoy acostumbrada a ello. Ya saben. Mi vida social y mis relaciones con la clase alta londinense me hacen muchas veces ser anfitriona de grandes fiestas. Es casi una carrera. Un arte en sí mismo.
- Ah ! nosotras somos lo más en ser anfitrionas.- Contestó Margarita Rotemberger.- No le digo más que la ultima vez que fui anfitriona lo fui del Marques de San Termostakulo. Un Marques Rumano gitano con grandes contactos en el mundo del tráfico de armas.
- Ah. Todo muy glamouroso.- Contestó Clavelina sin darle importancia solo al hecho de que el tan Marques Rumano era traficante de armas.
- Mire Clavelina. Las cosas claras, el chocolate caliente y los preservativos XXL. Vamos que las cartas sobre la mesa y al pan pan y al vino vino y que si te he visto no me acuerdo. Aquí todas somos damas, damas en palabras mayúsculas. Chicas fascinantes con mucho pasado y como ve por nuestro cutis con mucho futuro. Simplemente quiero que sepa que usted no me sorprende lo más mínimo, excepto sus dotes para la investigación. En todo lo demás. Aquí todas somos iguales.- Terminó diciendo Margarita mientras se retocaba el maquillaje, dejándolo caer como si tal cosa.
Clavelina encendió un cigarrillo y sacó su iPad del bolso Louis Vuitton. 
Deslizó el dedo suavemente por la pantalla y comenzó a leer todo lo que nosotras ya sabíamos. Fue mi abuela la Duquesa del Pepinillo quien había puesto al día a Clavelina Flowers a través de un email dándole todo tipo de detalles acerca de lo ocurrido en los últimos días.
- Me imagino que usted será  Carmen Polo.- Clavelina levantó su mirada del iPad y lo fijó en la eficiente secretaria.- Usted es hija de Carmencita Polainas, ¿cierto?.- Clavelina Flowers aspiró el humo de su cigarrillo a pesar de estar prohibido fumar en el AVE nadie se digno a decirle nada. Su aspecto de dama de alta sociedad y ese aura de glamour y tronío que reflejaba la hacía sin duda muy especial para los ojos que se posaban en ella.
- Si señorita.- Contesto Carmen Polo.
- Por favor llámame Clavelina. Nada de etiquetas.- Miró con una pequeña sonrisa a Margarita Rotemberger.- Me temo que estaremos juntas durante un buen tiempo. Nos será más cómodo tutearnos.- Clavelina despego el dedo de la pantalla del iPad.- Veo en el informe que ha recibido de su madre unas cartas. En ellas dejaba intuir una serie de sospechas. Luego recibieron otra carta con la confirmación de la muerte de una de sus mejores amigas. Con la muerte de la primera víctima queda claro y confirmado ese temor que tenía tu madre.- Clavelina hizo una pequeña pausa y continuó.
- Primer punto. La señora Carmencita Polainas es la clave para resolver todo este asunto. ¿Tienes idea de algo que ocultase tu madre?.- Preguntó Clavelina a Carmen Polo.
- Pues no. Mi madre es una mujer sencilla de pueblo. Educada y cristiana. Ya sabe de ir a misa los domingos y todas esas cosas.- Contestó Carmen Polo.
- Yo creo que si tiene algo que ocultar.- Me lancé a la conversación sin darme permiso nadie.
- ¿A qué quiere referirse Macarena?.- Clavelina dejó el iPad sobre sus rodillas y apagó el cigarrillo. Sacó de su bolso un frasco de Coco Chanel y pulverizó el ambiente.
- Bueno es algo que Carmen Polo siempre lo ha llevado muy mal.- Continué en un tono más relajado al ver la reacción de Carmen Polo a mis palabras.
- ¿A qué te refieres?.- Preguntó Carmen Polo aún sospechando de lo que se trataba intentaba ocultar ese hecho.
- !Carmen por Dios¡. Nunca has llevado bien que tu madre se negase a descubrir la identidad de tu padre biológico. Es algo que nunca le has perdonado. No la llamas por teléfono desde hace.... la última vez que recuerdo cinco meses. !Vamos Carmen no me digas que no has pensado en ello¡.
- Bueno. Nunca le he perdonado a mi madre que no me dijera quien es mi padre biológico. Pero no solo se trata de eso Macarena. Es algo más. Mi madre siempre trató de educarme como a una chica de pueblo, cosa que siempre me horrorizó. Yo por supuesto siempre me negué a ello. Gracias a Macarena y su abuela la Duquesa recibí una educación exquisita de mujer de ciudad, de mujer libre.
- Primera noticia.- Contestó Clavelina Flowers tomando nota en su iPad.
- ¿Se puede saber que es lo que escribe?.- Preguntó Rita P.
- Eso, eso. ¿Qué escribe usted en ese aparatejo?.- Preguntó también Margarita Rotenberger.
Clavelina Flowers se dirigió hacia mi abuela sin ni siquiera mirar a las dos damas que le habían preguntado.
- ¿Van a estar así todo el tiempo?.- Preguntó la detective a mi abuela señalando a Margarita y Rita P con el dedo.- Así no eh!. Así no trabajo.- Exclamo Clavelina.
- Tranquila Clavelina ya le adjunté en el email lo especiales que son las damas que le acompañamos en el viaje. No tienen malicia solo ansias de saber. Son mujeres acostumbradas al chismorreo. Además solo están lúcidas un par de horas al día. El resto se lo pasan bajo el efecto del Rivotril y un copazo de pacharan.
- !Uhy¡ Rita. Nos han llamados chismosas en nuestras narices.- Contestó Margarita.
- Si. Ya lo he oído. Chismosas y borrachas. Pero a mi "plin". Si, soy chismosa y orgullosa de ello.- Contestó Rita P mientras sacaba de su bolso Loewe una pequeña botella de Vodka. La abrió y se la tomó de un trago.
- Señorita Clavelina comprenda que este asunto nos tiene en ascuas. Estamos muy preocupadas por la situación de Carmencita Polainas. Si mis amigas se comportan así es porque no quieren sentirse apartadas del asunto. Simplemente quieran ayudar.- Contesté.
- Bueno pues si es así y ustedes se quedan más tranquilas a partir de ahora no les ocultaré nada. El caso que a mi me da exactamente igual. Lo que he escrito en el iPad es el móvil de los asesinatos. Lo que une a Carmencita Polainas y al criminal.
- ¿Cómo dice usted?.- La sorpresa fue tremenda. 
En menos de diez minutos Clavelina Flowers se atrevía a dar un diagnostico sobre el móvil de los asesinatos.
- ¿Ya sabe usted el móvil de los crímenes?.- Preguntó Carmen Polo.
- A un ochenta por cien Carmen. A un ochenta por cien. La clave de todo es la resistencia a confesar quien es su padre biológico. Eso lo hace una mujer avergonzada del hombre que la dejó embaraza. Además nunca le mostró mucho afecto pues como bien dice en el informe que recibí vía  GMail. Su madre jamás se puso en contacto con su padre biológico. Estoy segura que incluso lo odiaba con todas sus fuerzas. Carmencita Polainas lo hubiera borrado de la faz de la tierra si hubiera tenido medios y fuerzas suficientes para hacerlo. Pero siempre vivió con temor a ese hombre. Ella y las dos mujeres asesinadas.
- No comprendo muy bien eso. ¿Quiere decir que Carmencita Polainas hubiera borrado del mapa a su propia hija?. ¿Que hubiera abortado?.- Pregunto Margarita más despistada que concisa.
Un suspiro antes de contestar y un cigarro recién encendido hizo que Clavelina se traquilizara para poder contestar.
- Quiero decir que Carmencita Polainas se negó durante toda su vida a decirle quien es el padre biológico a su hija Carmen Polo. Por su parte Carmen Polo nunca se lo ha perdonado y aún así Carmencita Polainas no le dice quien es su padre biológico. Según el informe que recibí de la Duquesa, Carmencita Polainas adora a su hija. Si adora a su hija. ¿Porqué no decirle quien es su padre?. Está claro.- Clavelina miró a Carmen Polo.  
Para la hija de Carmencita no hacía falta que una de las mejores detectives le dijese aquello que iba a soltar en segundos. Ella siempre lo había sospechado. Su madre había cargado toda su vida con un sacrificio.
Clavelina Flowers miró con aquella mirada misteriosa y fascinante al grupo de mujeres que tenia alrededor. Soltó una bocanada de humo y dijo con voz clara lo que sospechaba.
- Carmen. Tu madre fue victima de una violación y tu fuiste el fruto del tal aberración.
 
ANDÚJAR, 15 DE DICIEMBRE. 23:00 DE LA NOCHE. (De Un Año Para Olvidar)
LA LLEGADA
Nada más llegar al pueblo de Andújar pasamos frente al edificio del ayuntamiento. A todas no pareció maravilloso para hacernos un palacete veraniego pero se ve que nos iba a ser imposible nos comento Carmen Polo. Todas quedamos decepcionadas incluso hasta Clavelina Flowers opinó lo mismo que nosotras.
- Una lastima emplear un edificio así para cuatro gandules chupa sangres de políticos.- Sacó una cámara digital e hizo una fotografía de la fachada.- Quedaría mejor como un palacete para cualquiera de nosotras. ¿Verdad doña Duquesa?.
- Pues no se hija. Yo no vendría aquí a veranear, la verdad. No me veo yo aquí metida dos meses.- Contestó mi abuela con cara de preocupación. Era obvio, quería llegar a casa de Carmencita Polainas de inmediata y nosotras allí hablando de lo bonito que sería tener un palacete con aquella hermosa fachada.
- Sería mejor ir ya directamente a casa de tu madre.- Dije a Carmen Polo al observar que mi abuela no se encontraba bien con nuestras frívolas conversaciones. Allí no habíamos ido para frivolizar, allí estábamos para ayudar a una posible victima de asesinato.
- Si. Vamos. La casa de mi madre que era a la vez de sus padres está cerca del ayuntamiento. Está a dos pasos.- Comentó Carmen Polo acelerando el paso.
Por un pequeño retraso en el AVE, algo casi incomprensible pero como dice Margarita Rotemberger siempre hay un roto para un descosido. Llegamos a Andújar ya sin luz del día. Nos encontrábamos a dos pasos de la casa de Carmencita Polainas cuando Margarita Rotemberger se quedó prendida de un gatito callejero.
- !Oh mirar qué gatito mas lindo¡.- Margarita se acercó hacia lo que parecía un pequeño gatito casi recien nacido.
- !Alto Margarita estás loca¡.- Grito Rita P intentando que Margarita no acariciase al minino.- Gilipollas cegata ponte las gafas. No ves que es una Rataaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!.
La cara de estupor de Margarita Rotemberger sería difícil de olvidar. Comenzó a gritar como una loca pues el aviso de Rita P había llegado segundos tarde. Margarita había acariciado una rata pestilente. Continuaba gritando la pobre sumida casi en un "shock" cuando Clavelina Flowers se dirigió a ella dándole dos bofetadas bien fuertes y sonoras.
- Es para sacarla del trauma.- Dijo Clavelina como pidiendo disculpas ya que incluso Margarita se echó las manos a la cara por el dolor de las bofetadas.
- Cabrona no hacía falta. Ya me encontraba más serena.- Contestó Margarita.- Olvidando por completo que acababa de acariciar una rata. Sin duda la falta de retención de sucesos en su memoria era debido a la mezcla de tanto vodka y tantas benzodiacepinas.
- ¿Estas bien querida?.- Pregunte preocupada.
- Claro que si.- Contesto acariciando sus mejillas colorados por las bofetadas de Clavelina.- Antes de venir al pueblo me vacuné de todo. Las enfermeras me dijeron que mi viaje al centro del Amazonas debería ser muy excitante. No sabéis la cara que pusieron cuando les dije que solo venia a un pueblo de Andalucía. Una de ellas que se ve era andaluza, me llamó zorra apestosa hija de puta por lo "bajini" pero pude oírla perfectamente, ahora que a mi "plin". Más vale prevenir que curar.
¿DONDE ESTÁS MAMÁ?
Carmen Polo sacó las llaves de la casa de su bolso. Otra vez el aspecto de una fachada nos sorprendió a todas. No era una pequeña casa de pueblo, era una casa de tres plantas digna de parecer un palacete con dos o tres retoques.
Al abrir la puerta y llamar a su madre. Carmen supo al instante que algo sucedía. Las ventanas estaban cerradas a cal y canto. La oscuridad reinaba dentro de aquella casa enorme. Continuó llamando a su madre.
- ¿Mamá. Mamá donde estás?.- La desesperación de Carmen Polo fue apoderándose de ella, transmitiéndola al propio ambiente y llegando a penetrar en nuestras mentes.
Todas nos miramos aterrorizadas. Habíamos llegado tarde o simplemente Carmencita Polainas había salido de casa. Pero la verdad era muy raro pues las agujas del reloj marcaban las doce de la noche. Era sin duda extraño que Carmencita estuviera fuera de casa a aquellas horas.
- Esto no es normal.- Contesto Carmen Polo que se lanzó a mis brazos buscando consuelo, entre lágrimas continuó relatando.- Las ventanas cerradas a cal y canto. Parece que la casa lleva unos días cerrada, ¿no huelen a humedad?.- Nos preguntó a todas.
- Si. Huele un poco a humedad, casi inapreciable.- Contestó Clavelina Flowers al mismo tiempo de hacer fotografías con su cámara digital ultra moderna.
- !Eh. Miren esto¡.- Exclamó Margarita Rotemberger al tiempo de recojer del suelo un collar con una especie de camafeo de colgante.- Miren.- Nos lo dejó ver a todas.
- Déjeme verlo.- Dijo Carmen Polo retirándose de la protección que le ofrecía mis brazos.
Carmen Polo abrió despacio aquel colgante. En su interior se encontraba una fotografía suya de hacía ya tiempo, quizás tendría en ella unos quince años no más.
- Observen esto.-  Dijo Clavelina Flowers.- Hay señales en la solería del pasillo que llevan hacia  la puerta de entrada de zuelas de zapato. Suelas de goma.
- Mi madre utiliza unos zapatos que compra en una ortopedia para la circulación de la sangre. Las suelas son de goma.- contestó Carmen Polo.
Mi abuela miraba detenidamente ciertos cuadros interesantes que incluso podrían tener algun valor cuando vió un trozo de papel en el suelo.
- Y esto me confirma que algo no cuadra en toda esta situación.- Dijo mi abuela casi a las puertas de la casa.
Se puso las gafas de vista y se acercó a la luz de una lampara. Era un papel cualquiera nada de especial. En él había escrita una frase. Mi abuela hizo un gesto con la mano para que nos acercáramos todas a la luz y pudiéramos leer la frase escrita en aquel trozo de papel.
Abrió el papel y lo colocó frente a nosotras. Todas pudimos leer lo mismo:
LA SEMILLA DEL DIABLO.
Por el trazo de las líneas, un trazo apresurado. Nos hacía pensar que lo había escrito en un último momento de desesperación.
- ¿Que diablos es esto?.- Preguntó Clavelina Flowers.- La Semilla Del Diablo no dice nada en sí mismo pero hay una gran película de "Roman Polanski" que se titulaba así. Pero por muchas vueltas que le dé no veo que tiene que ver esa película con todo esto.
De repente Clavelina Flowers se arrodilló al suelo a dos palmos de la puerta de entrada.
- Aquí hay una pequeña mancha.- Extendió su dedo índice derecho sobre la pequeña mancha para probar su olor y su sabor. Acto seguido el sabor le hizo escupir con fuerza.- Es Cloroformo.
- Vaya qué interesante.- Dijo Clavelina Flowers sosteniendo el papel sobre sus manos.- Miren lo que hay escrito bajo la frase LA SEMILLA DEL DIABLO. Es apenas inapreciable. Estoy segura que casi no le dio tiempo escribirlo.
Todas nos acercamos al rededor de Clavelina. El papel se encontraba en sus manos en el centro del circulo que habíamos formado. Nos acercamos todas pues era cierto que la palabra escrita era casi inapreciable.
- ¿Lo veis?.- Pregunto Clavelina.
- Dios. Si, sí que se puede leer.- Contesté
- Yo no veo nada. ¿qué dice?.- Pregunto Rita P.
- HUYE CARMEN.- Contesto mi abuela.
Carmen Polo se desmayó al oír la palabra. El colgante de su madre cayó sobre su pecho.


CONTINUARÁ.......

sábado, 1 de febrero de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Segunda Parte).

CON EL CORAZÓN EN LA GARGANTA
No me importa admitir que aquella noche no pude dormir pensando en la extraña misiva que habíamos recibido de Carmencita Polainas desde Andújar. Una carta llena de misterios y una preocupante sensación de que algo espeluznante se cernía sobre nosotras y la propia Carmencita.
Carmen Polo me confesó a la mañana siguiente que ella tampoco había podido dormir bien. Soñando con su madre toda la noche. 
Carmen Tenia ya el equipaje hecho para partir hacia el pueblo pero mi abuela a la hora del desayuno comenzó a darnos consejos a todas las reunidas en mi cocina estilo sideral toda plateada y negra.
Esa mañana además de oler a café recién hecho por Mila Jorovovich y sus deliciosos croissant´s, también percibíamos el olor del miedo. ¿Cómo huele el miedo?, a mi el miedo me huele a Chanel rancio.
- Particularmente.- comezó hablando mi abuela la Duquesa Del Pepinillo.- Yo contrataría un buen detective privado.
Carmen Polo no dejaba de dar pequeños paseos por la cocina de un lado a otro, nerviosa frotándose las manos. Estaba claro que los nervios y el miedo se habían apoderado de ella. Miró a mi abuela y dijo:
- No puedo pagar un buen detective privado Señora Duquesa.- Contestó ansiosa Carmen Polo.- Tengo la sensación que mi madre me necesita más que nunca y también temo por su vida.
No terminó la frase sola pues las allí presentes contestamos casi a la misma vez que Carmen.
- Yo tengo esa sensación de que algo espantoso va a suceder y de que se nos escapa de las manos.- Dije mientras tomé un sorbo de café. Apenas podía comer pues el estomago se me había hecho un nudo de nervios y desasosiego.
- No podemos presentarnos en Andújar con nuestros vestidos de Armani y preguntarle a tu madre que es lo que teme y que es lo que ocurre exactamente.- Todas pudimos intuir con aquella carta lacrada que Carmencita Polainas estaba muy asustada.- Debemos ir con refuerzos pues no sabemos a qué nos enfrentamos, si a un simple acosador, si a un un simple ataque de nervios por parte de Carmencita, o a (me extraña mucho afirmó mi abuela) una paranoia galopante.
- Pero Señora Duquesa. Ya le he dicho que yo no puedo pagar un detective privado.- Contestó nuevamente Carmen Polo.- ¿Tienes un cigarrillo Margarita?.- Pregunto Carmen.
Margarita Rotemberger extrajo de su bolso Gucci una pitillera de oro y le ofreció uno de sus cigarrillos extra largos.
Mi abuela se levanto de la cómo silla y se acercó lentamente hacia Carmen.
- Querida niña.- Comenzó hablando mi abuela.- Tú eres como mi nieta. Todas nos hemos criado juntas. Macarena, Carmencita Polainas su dulce nany, yo cuidando de ellas y de ti misma mi niña Carmen. Yo pagaré todos los gastos. Somos familia Carmen y nunca debes olvidar eso.
Carmen Polo dejó caer la taza de café sobre la encimera negra de la cocina. Su estado de nervios hizo que la dejara caer con más fuerza de la debida y la taza se partió por la mitad.
- Ah, Dios lo siento.
- Tranquila querida. Todas estamos con los mismos nervios que tu.- Contesté para tranquilizar a Carmen Polo algo extremadamente difícil pues ni siquiera yo misma podía tranquilizarme.
El timbre de la puerta sonó. Todas sentimos un pequeño y casi inapreciable escalofrío. Nadie me visitaba a aquellas horas de la mañana, todas sabíamos que era la hora del cartero.
- ¿Otra carta quizás?.- Fue la primera en desvelar el temor de todas. Margarita Rotemberger que había pasado la noche en mi casa. Por primera vez en mi vida podía ver en sus ojos y juro que eso jamás pensé poder verlo, a una Margarita serena y preocupada.
- ¿O acaso será la pesada de Rita P que viene a contarnos los martirios de su vida y de su última operación de cirugía estética?. Esta mujer me tiene harta con su neurosis quística.
- ¿Me estas llamando Loca?.- De repente apareció Rita P a nuestras espaldas.
- ¿Cómo has entrado en mi casa?.- Pregunte un tanto mosqueada.
- Cariño. Hello! despierta de tu mundo rosa. ¿Recuerdas?.- Dijo agitando las llaves de mi casa.- Me las distes aquella vez que estabas "tannnn" deprimida porque aquel hombre te dejó por una chica mucho más joven. Me entregastes un juego de llaves de tu casa para controlarte  las dosis de antidepresivos y chinchon que tomabas. Sabedora tu misma de tus vicios en un intento final por salvar tu alma, por salvar tu ego herido por aquel hombre que te engañó y te dejó tirada como las colillas, ahí, zas, en el suelo. Olvidada como si tal cosa. Cambiada como una blusa de Dolce&Gabbana que no te sienta bien, Suplantada por una tetas más firmes, por un culo duro como una roca. Ahí desvalida por mal de amores. Despreciada, hundida, herida, maltrecha.
- !Basta¡.- Grité.- Vale, vale, vale. Ya recuerdo perfectamente. No hace falta que hagas leña del árbol caído.- No me gustaba que todas se enterasen que yo Macarena Govanntes la mujer más independiente del mundo también tenia las mismas debilidades que cualquier mujer tanto de alta sociedad como de barrio, por los desamores de un egocéntrico cabrón hijo de puta.
Margarita Rotemberger rodeó la mesa de la cocina lentamente. Mirándome a la cara llevándose a los labios su cigarrillo extra largo. Sincera como siempre y sin pensar mucho las cosas, como siempre, me preguntó:
- ¿Que esta petarda tiene llave de tu casa y yo no tengo?.- Pregunto Margarita Rotemberger indignada. Lo que me faltaba saber Macarena. Lo que me faltaba. (A Margarita le encantaba dar ese tipo de escenas donde ella quedaba como maltratada por el mundo cuando en realidad era el mundo quien debería cuidarse de ella). Tú mi mejor amiga clavandome un puñal por la espalda.
- Aaaahhh!!!!.- Grito Carmen Polo.- Quieren dejar su verborrea para otro momento por favor. Mila ha ido a abrir la puerta y no sabemos si es el cartero que trae nuevas noticias de mi madre.
- A eso puedo contestar yo misma de primera mano.- Dijo Rita P que aún no sabia nada de la carta recibida, del peligro que se cernía sobre Carmencia Polainas.- Es el cartero no me cabe duda. Un hombre vestido con unos espantosos pantalones azul marino y una camisa amarilla y chaleco. Lo he visto yo con mis propios ojos al entrar por la ventana.
- ¿Y se puede saber porqué entras por la ventana cuando tienes llaves de la casa "Zopenca"?.- Dijo Margarita mirando a Rita P como diciendo (no tienes remedio, estas loca, loca, simple y llanamente loca).
- Veras.- Comentó Rita P antes de relatar porque había saltado por la ventana en vez de utilizar las llaves y entrar en la casa como cualquier persona normal.- Ya sabéis que me gusta una intriga un misterio un suspense. Pero como mi vida es "tannn" normal. Cenas, Padel, fotocol, fiestas, compras. Todo muy aburrido y monótono una necesita aventuras en la vida y me he dicho a mi misma. Rita salta por la ventana estilo ladronzuela de barrio de periferia en busca de un dvd que robar. Y zas he saltado por la ventana sin pensarlo dos veces.
- Pues si Margarita, es cierto. Esta loca.- Contesto la Duquesa.

LA CONFIRMACIÓN DE UN TERRORÍFICO DESASTRE
Efectivamente Mila Jorovovich llegó a la cocina con una carta en la mano incluso su semblante era serio pues quizás fuese la primera vez que podía ver un ambiente de preocupación desde que comenzó a trabajar para mi como ama de llaves. Hasta la fecha Mila solo había vivido mis fantasías, mi mundo de color rosa. Ahora podía ver el otro lado de la cara de la cal nadie se puede escapar, del dolor, del miedo.
- Aquí tiene "señorrra". Una "nuehva" "carrrta".- La dejó sobre la encimera de la cocina.
Todas miramos el sobre.  Carmen Polo se abalanzó a por el pero mi abuela La Duquesa impidió que lo abriese.
- Querida será mejor que la lea Macarena. A fin de cuentas va dirigida a ella si no me equivoco. Tu debes de tranquilizarte cariño.- Posó su mano enguantada con su preciosos guantes de piel Loewe sobre el hombro de Carmen.- Tranquila Cielo.
Allí se encontraba una vez más un corazón dibujado. Esta vez la carta no estaba lacrada. Era un sobre normal y corriente. Mi abuela me miró señalando con sus ojos la carta como diciendo (debes leerla).
Tome el sobre y lo abrí facilmente sin necesidad de abre cartas. Comencé a leer.

               Querida Macarena:
Lamento que recibas esta carta. Lo lamento porque no quiero que sufras, ni tú ni mi hija con la cual aún no me atrevo a hablar. Te preguntarás porqué no una llamada de teléfono, por qué no un email. Querida, las cartas me hacen recordar tiempos pasados donde todo era tan fácil, bonito y feliz.
No quiero ponerme triste ni que tu te sientas mal. Tengo que ser clara, directa y concisa. Mi amiga Luisa Pérez ha sido brutal y salvajemente asesinada. Ahora confirmamos nuestro temores. Ahora sé que el tiempo se me agota. Ahora sé más ciertamente que nunca que estoy en un verdadero peligro.
Te preguntaras el porqué tengo esa absoluta certeza. Cariño es una historia muy larga de contar. Bueno no es una historia larga es más bien una historia que no quiero recordar. Todo lo que tengo que contar se resumiría en solo una palabra, pero me duele tanto recordar. Me duele tanto el sufrimiento de mi hija. Me duele tanto que poco a poco se haya ido retirando de mi y de mi cariño por el motivo de mi negación a decirle quien es su padre biológico. 
Es todo tan doloroso. 
Por favor Macarena si leyendo estar carta Carmen está a tu lado dile que la quiero con toda la fuerza del corazón de una madre para la que no fue fácil nada en la vida. Dile que la quiero.
Macarena, os necesito. Temo por mi vida.
PD: "Siento muchísimo molestarte. Zarandear tu mundo de lujo, glamour y despreocupaciones para introducirte en un mundo gris donde no hay trajes ni perfumes de Valentino. Tan solo hay por desgracia a día de hoy un color que siempre te ha gustado sobre manera. Tu rojo CHANEL fascinante. Solo que ahora el rojo no pertenece a CHANEL sino a la sangre de mi querida amiga Luisa Pérez. 
Deja sola con su muerte para toda la vida a su hija Verónica".


DESCONCERTADAS
- !Cielo santo¡.- Exclamé dejando caer la carta nuevamente sobre la encimera con la sensación de que el papel me quemaba los dedos. 
Todas ya vestidas para el día habíamos escuchado aquella estremecedora carta con aquella terrible noticia.
Carmen Polo comenzó a llorar desconsoladamente. Entre sollozos no dejaba de repetir (Te quiero mamá, te quiero mamá).
La Duquesa se levantó. Abrío su bolso Gucci y sacó su Iphone exclusivo de Armani (el característico símbolo de Apple se encontraba cubierto de diamantes). Nos miró a todas levantando su mano enguantada como tratando de tranquilizarnos. Era algo tan extraño que ni Margarita Rotemberger ni Rita P hubieran soltado una insensatez que aquel hecho me daba escalofríos.
Mi abuela realizó una llamada. Espero unos segundos y comenzó a hablar:
- Si por favor con la Señora Clavelina Flowers. Si espero. Pero por favor señorita.- Mi abuela hablaba por teléfono con una chica.- Dígale a la Señora Clavelina que soy La Duquesa Del Pepinillo Martinez De Espumosa. Dígale que es extremadamente urgente, repito, extremadamente urgente. Si, esperare su llamada. Gracias señorita ha sido usted muy amable.
Mi abuela dejó el móvil sobre la mesa auxiliar estilo Luis XV de color blanco con un precioso Jarrón de cristal de bohemia de Johann Christoph Riedel, una pieza casi única en el mercado.
- Con quien ha hablado usted señora Duquesa.- Consiguió hablar claramente Carmen Polo dejando de sollozar recomponiendose como una profesional ante una crisis empresarial. Así era Carmen siempre tan profesional en todo.
- Clavelina Flowers. La mejor detective privado que podemos encontrar en todo el mundo. Repito en todo el mundo.- Mi abuela puso cara de satisfacción. Si ella decía que aquella detective privado era la ideal para ayudarnos nadie se atrevió a ponerlo en duda.
- ¿Clavelina Flowers dice usted?.- Pregunto Margarita Rotemberger.- Se refiere a esa Clavelina Flowers cuyo uno de sus supuestos amantes fue el padre de Lady Di. ¿La que asegura que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie y Sherlock Holmes?.
- !Sherlock Holmes¡. !Serás burra¡.- Apostillo Rita P que siempre esperaba a que Margarita Rotemberger metiese la pata para recriminarselo por el mero placer que le producía pelear con una de sus "más mejores amigas".- Sherlock Holmes es un personaje de novela pedazo de "incultivada".
- Clavelina Flowers nunca dijo que por sus venas corriese la sangre de Sherlock Holmes querida Margarita.- Contestó mi abuela la Duquesa tratando de aclarar un poco la historia que estaba contando Margarita Rotemberger.- Clavelina Flowers afirma que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie por parte de Madre y de Ser Arthur Conan Doyle creador del famoso detective Sherlock Holmes por parte de padre.
 - A mi también me llegó en su día ciertas noticias sobre esta estravagante dama.- Dijo Margarita Rotemberger.- Contaban las malas lenguas que utiliza esos nombres Christie y Conan Doyle para conseguir un estatus social. Dicen las malas lenguas (allá ellas pues la mía está a salvo).- Todas tosimos irónicamente al mismo tiempo. Margarita nos miró con rencor dolida por cuestionar su honestidad.- Repito. Dicen las malas lenguas que era una simple administrativa secretaria en una fábrica de pan. Se casó con el dueño de la fábrica un tal José Antonio Perales. Se divorció para casarse con el famoso banquero que luego fue encarcelado por tráfico de divisas. ¿Cómo era su nombre?.- Margarita trató de recordar el nombre del banquero con cara pensativa.
- Alfonso Vázquez Del Sotillo. Lo recuerdo, era un hombre fornido, guapo, guapísimo.- Contestó Rita P.
- Fue cazando literalmente maridos.- Continuó Margarita relatando la historia de la famosa detective.
- No es la única.- Contesté yo. Estaba claro que me refería a ella misma. Margarita me miró con los ojos fijos y clavados en mi retina.
- Te lo perdono por que no hay comparación alguna. Lo mio es un servicio social. Lo suyo es pura ansia de poder.
Todas volvimos a toser descaradamente.
- Bueno. Me vais a dejar terminar. ¿O vais a estar tosiendo a cada palabra que hablo como sí la trayectoria amorosa de esa tal Clavelina fuese parecida a la mía?. Me insultáis queridas. Me insultáis. Y miraros esa tocesilla no vaya a ser una pulmonía fulminante que os lleve para el otro barrio en un plis plas.
Mi abuela se levantó para tranquilizarnos una vez más a todas continuando con la historia de Clavelina Flowers ya que la versión que estaba dando Margarita Rotemberger la hacía parecer una trepadora cazadora de fortunas.
- Lo que cuenta Margarita es cierto en parte. Clavelina se caso por pura ansia de poder, si eso es cierto. Pero se convirtió en una excelente detective privado gracias al dinero. El dinero le proporcionaba tiempo para estudiar Psicología criminal. Se marchó a Estados Unidos y consiguió ingresar en el FBI en la unidad de ciencias del comportamiento. Esa unidad está especializada en asesinos en serie. Años más tarde tras un fracaso sentimental y dos años de una fuerte depresión, regresó a Madrid. Estuvo escondida para la sociedad durante mucho tiempo hasta que regresó de sus cenizas con un marido rico y un aspecto extraordinario. También ocurrió un suceso en su infancia que la marcó de por vida. Clavelina Flowers contaba con la edad de 10 años cuando su madre fue asesinada en el barrio de Lavapies. Un salvaje asesinato estilo Jack El Destripador. La policía jamás capturó al asesino. Ahora Clavelina Flowers con cada caso que acepta es como si intentase descubrir el asesino de su madre. Lo pone todo en el asador por eso es la mejor.
- ¿Veis como hay mucha diferencia entre la trayectoria amorosa de esa señora y yo?. Por ejemplo mi madre sigue viva.- Contestó Margarita Rotemberger quedandose tan fresca. 
- Si eso está claro que no hay comparación.- Habló Rita P lanzando un pequeño e inofensivo puñal a las espadas de su amiga.

ANDÚJAR, 10 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar).
Paquita Fernández sintió un frió terrible cuando salió de trabajar. Hacía décadas y décadas que en el pueblo de Andújar no había nevado como si se tratase de un pueblo del norte de España. Andújar tenía un clima cálido aunque sus inviernos también era muy fríos pero nunca llegó a nevar como aquel año.
Eran las once y media de la noche del día 10 de Diciembre. Después de dejar completamente limpia la cocina del Hotel donde trabajaba, el Hotel Del Val que había a las afueras del ciudad. Se quitó el uniforme de trabajo y se vistió con sus ropas de más abrigo. Ahora le esperaba un camino hacia casa en una completa soledad ya que a aquellas horas y por aquel lugar no había nadie. La avenida estaba completamen desierta. La luz de una farola la iluminaba.
No podía negar que tenía miedo y más aún después de recibir aquellos extraños anónimos. Al salir del trabajo miró hacia el frente. Una larga travesía hasta llegar a la entrada del pueblo y luego le queda cruzar todo el pueblo hasta llegar a casa, hasta llegar a su barrio. (Barriada de la Paz). Qué curioso e irónico, pensó Paquita mientras comenzaba su regreso a casa.
Paz, paz es lo que deseaba ahora más que nunca y que aquellos siniestros anónimos dejasen de hacerla sentir miedo.

El Lobo vigilaba a Paquita desde su todoterreno Land Rover con unos prismáticos de última generación con visión nocturna.
- Vaya, vaya, vaya. Ya estas aquí la Puta.- Susurro El Lobo sin dejar de obserbar a la mujer a través de sus prismáticos. Hacia tanto frió que la humedad del ambiente hacía que los cristales del vehículo se empañasen.
- !Maldita sea¡.- Exclamó el Lobo al mismo tiempo de limpiar la luna delantera del todoterreno para no perder movimiento alguno sobre la mujer.
Paquita observó como un coche se acercaba a ella lentamente. Paró juntos a sus pies. La ventanilla del coche se bajó despacio. El conductor desde el interior la bajó con la manecilla. No era un vehículo último modelo con elevalunas eléctrico.
- Buenas Noches Paquita.- El lobo se quitó el gorro de lana a modo de saludo.- Si lo deseas puedo llevarte a casa, acabo de regresar de Jaén con unas piezas para la calefacción  y me pilla de camino.
- Muchas gracias. Por mi encantada.- Paquita y subió rápida al vehículo, al hacerlo El Lobo conectó la calefacción.
- Así estarás más calentita.- Comentó.
- Muchas gracias. Eres siempre tan amable.- Sonrió Paquita mirando a El Lobo con una sonrisa en sus labios. Gracias a Dios aún quedaba un poco de humanidad. 
Esa noche no pasaría tanto frió hasta llegar a casa. Esa noche llegaría incluso unos minutos antes justo para saludar a su madre y darle las buenas noches sin tener que encontrarla ya dormida en la cama.
Paquita sonrió a El Lobo, El Lobo sonrió a Paquita. Aparentemente eran sonrisas de educación pero el olor que sintió cuando El Lobo le tapó la boca con un gran trapo parecido a una gasa la sumió en un sueño profundo. La educación había desaparecido. Se implantaba el terror.
Paquita intentó liberarse de aquella gasa que le presionaba con  fuerza la nariz y la boca. Dio unas patadas fuertemente contra el suelo del vehículo intentando liberarse de los brazos fuertes de El Lobo. Extendió las manos hacia los dos lados intentando apartar la cara del Lobo e intentando con la otra mano abrir la ventanilla. Necesitaba sentir aire. Fueron segundos cuando se encontró completamente bajo  una profunda inconsciencia presa de un sueño insoportable.
El semblante de El Lobo era muy serio tan solo pronunció una palabra ante el cuerpo inconsciente de Paquita.
- Puta.
Una vez más El Lobo tuvo una especie de flashback acompañado de un terrible dolor de cabeza. Acudían a su memoria unos recuerdos. Los gritos, el miedo, el terror. Los golpes, el sufrimiento, el llanto de su madre indefensa ante un psicópata social, ante un mal nacido maltratador como lo era su padre.


CONTINUARÁ....

martes, 7 de enero de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Primera Parte).

DESAYUNO CON DEPRESIONES Y RECONSTRUCCIONES DE VAGINA.
Aquella mañana como las anteriores mañanas la lluvia no cesaba. El frió era más intenso que otros inviernos y España entera estaba sumergida en una especie charca estancada. Si el temporal continuaba así ese año tendríamos unas Navidades blancas.
Las lluvias no remitían y el frió se apoderaba del País. Era una de esas olas de invierno donde los meteorólogos de los informativos dice llegan de Siberia. Y es que los Siberianos siempre han sido muy desconsiderados con el resto de países de clima cálido, al dejar las puertas abiertas de su parcela para que el resto del mundo pase frío. Unos ingratos.
No solo la lluvia y la desidia me tenían sumergida en una especie de depresión pasajera. Ya ni ir de compras me subía la serotonina. Ni el Vodka con Rivotril ni las largas charlas por teléfono con las peores amigas hablando de las mejores amigas.
Aquella mañana tenía el placer de estar desayunando con Margarita Rotemberger Destradvarirus. Siempre era algo parecido como a desear mucho que estuviera en tu presencia pero a los cinco minutos de estar con ella rezar para que cerrase la boca. Así era ella. Con su neurosis enquistada y su tremenda imaginación me relataba mientras desayunábamos su próximo proyecto y no, no era volver a casarse con un viejo multimillonario a punto de palmarla y heredarlo todo. Él ultimo marido se resistía a la muerte aferrado como un clavo ardiendo.
- !Y no muere oye¡.- Dijo con cara de sorprendida. Como si la vida le estuviera jugando una mala pasada.- Bien sabe Dios que le he tomado cariño. Pero ahora está en ese proceso de olvidarse de las cosas y claro me cuesta tiempo y esfuerzo para recordarle que tiene que firmarme los cheques y firmar las tarjetas de crédito caducadas.- Margarita suspiró como si se tratase de un problema sin remdio y mirandome a los ojos me dijo.- Pues no te lo vas a creer Macarena, se le olvida, así como te lo estoy diciendo.- Margarita soltó el humo de su cigarrillo lentamente.
- Mujer son 89 años los que tiene.- Contesté tomando una taza de café caliente. ¿Acaso Margarita esperaba la agilidad mental de un chico de veinticinco años la cuenta corriente de un millonario y el pene de un chulazo cubano?.
Margarita no comprendía la situación que ella misma buscaba para que digamos sin ser demasiado crueles, no bajar su estatus social y sus cuentas bancarias. !Por Dios santo¡ estaba casada con un octogenario ¿que quería más de él?.
- ¿Y eso que tiene que ver?.- Un marido debe de estar pendiente de una mujer como yo. No todos los días un vejestorio "Octubrenario" logra atrapar con sus encantos de macho alfa a una joven descuidada en sentidos del amor como yo.
- Se dice octogenario. !Y tú descuidada¡. !tu joven¡.- exclamé. !Vamos Margarita por Dios¡. Me vas hacer vomitar el desayuno.
- Pues que sepas que lo próximo que voy hacer es un viaje al Japón.
- !Y se puede saber que vas hacer tú en Japón si te pierdes en la Gran Vía¡.- Exclame intentando seguir el relato de su nueva aventura.
- Quiero reducirme la vagina y retocarme el chocho. Tenerlo como una chica de veinte años. Allí en Japón incluso te reconstruyen el himen de la vagina como si fueras cual "cervatilla virgenzuela". Una vez reconstruido el potorro le haré un striptis a mi marido y adjuntaré los cheques y tarjetas por renovar cuando le lace la bragas a la cara. No veo otra forma de llamar su atención y de que me firme los talonarias y tarjetas. Macarena tu es que no sabes el suplicio que es ir a pagar a una tienda en efectivo. Te miran como si fueras una mujer de un político blanqueando dinero. Es denigrante querida. Denigrante.- Aplastó con fuerza su cigarrillo extra largo en el cenicero.
Llegada a la altura de la conversasción yo ya me había tomado mi dosis de ansiolíticos y mi chupito de Vodka. Pocas personas podían soportar las historias de Margarita sin estar adormecidas.
En  el momento que llamaron a la puerta Margarita me explicaba las formas y maneras de realizarle una felación a un hombre de 89 años y que se le pusiera dura sin necesidad de tomar Viagra.
- !Eso es imposible¡.- Exclamé yo sabiendo de las estrafalarias mentiras de Margarita a lo que ella contestó con un simple: 
Ja!! preciso muy sincero y lo que más me sorprendió es que había un punto de verdad en aquel simple "JA" despectivo a mi incredulidad.
- Mila por favor han llamando a la puerta.- Alcé la voz pues hacía unos diez minutos que Mila Jorovovich no merodeaba por el salón. ¿Donde diablos estará?.- Mila por favor la "Door please".
-Ah es igual. Déjalo iré yo misma. Ya sabes que la pobre Mila desde que recibió aquella paliza de una bollera resentida perdió audición del oído izquierdo.- Margarita se dirigió hacia la puerta mientras el timbre no cesaba de sonar y  mi la cabeza me iba a explotar.


UNA MISTERIOSA CARTA LAGRADA.
Al instante de oír cómo Margarita abría la puerta también pude oír como sus tacones corrían veloz de vuelta hacia la cocina.
- Macarena. Acabas de recibir una carta lacrada.- Dijo Margarita entre el asombro el desconcierto y la siempre satisfactoria sensación de que te vas a enterar de algo grande de primera mano.
- Milaaaaaaa !!.- Grite con nervios.
- Diga señora.- Contestó Mila Jorovovich que se encontraba justo a mis espaldas.
- !Coño¡. Sorda y sigilosa. Vete ahora mismo a tu dormitorio y te colocas el uniforme de chacha.- Le dije sin ánimo de ocultar mis nervios. ¿Quien era tan antigua y misteriosa como para  mandar hoy en día una carta lagrada? me greguntaba sin cesar y porqué no decirlo un pelín intrigada.
- Señora. El único uniforme que tengo es el que usted me compró en el sex shop de porno chacha.- Contesto Mila.
- Pues a ese mismo me refiero. ¿Es que acaso existe un uniforme de chacha mas chic que uno de porno chacha?. Lo siento Mila no los había de Givenchy !!!. Ah y coge la bandeja de plata del correo.
- Señora hace años que no la utiliza estará comida de polvo.- espetó Mila.
- Pues  la limpias con el sudor de tu frente. Esa carta la quiero en bandeja de plata. Tengo un presentimiento. Un mal presentimiento.- Fijé los ojos a lo lejos hacia la puerta como si el cartero trajese una bomba de esas de los talibanes.
Una vez Mila recogió la carta y la puso en la bandeja de plata destinada para el correo, que efectivamente estaba llena de polvo debido al poco uso puesto que ahora toda comunicación se basaba en emails. La tomé en la manos y la analicé. Margarita Rotemberger también miró la carta extrañana.
- ¿Eso es publicidad?. Me refiero por lo del sello lacrado.- Dijo
- No. Este sello me recuerda algo. Dos corazones entrelazados. Me suena haberlo visto antes.- Contesté medio sorprendida medio alegre pues ya la depresión y desidia remitían sus efectos. Ante mi una carta me daba la esperanza de un día repleto de sorpresas. Lo pensé un momento y fue algo terrible. Mi vida se había convertido en una vida aburrida y monótona. Horror de los Horrores. Necesitaba urgentemente un viaje, una liposucción, una renovación de fondo de armario y azotar en el "culete" a Mila. A ella le daba igual incluso le gustaba y eso a mi me proporcionaba placer y una sensación de subida de autoestima (no se pregunten el porqué. Son simplemente cosas raras de la psique humana).
Si lo pensaba era algo absurdo. Me temblaban las manos cuando intenté abrir la carta lagrada. ¿Porqué estaba tan nerviosa ante aquel trozo de papel?.- Algunas personas tienen la creencia que las malas notocias se pueden sentir incluso días entes de que ocurran.
- Toma esto te ayudará.- Dijo Margarita ofreciendome un acha de cocina para poder abrir lacarta lacrada. !Hija estas de los nervios¡.- Contesto Margarita con su característico cigarro extra largo en su mano izquierda. El humo impregnaba la cocina.
- Anda quite "so" bestia.- Dijo Mila entregándome un abre cartas.- Un hacha le va a dar a la señora con lo sensible que está ultimamente. Que cosas se le ocurre señorita Margarita. A mi es que usted me deja algunas veces perpleja. ¿Sabe lo que llego a pensar?, y disculpe mi sinceridad, que está usted loca. Simple y llanamente loca.
Margarita rió a carcajadas. (jajajajajaajaja). Luego sspiró profundamente como si explicarle a Mila el porqué de darle un hacha a su amiga Macarena era lo mejor que podía hacer.
- Veras Mila.- Encendió otro cigarrilo.- Es que vosotras las chachas de los países bajos no entendéis el carácter latino. Le he dado un hacha por cuestiones de tiempo. Me explico. Si abre la carta y la noticia es mala, zas, ya tiene el arma perfecta para incrustartela el la cabeza. ¿Comprendes ahora?. Nosotras las damas de alta sociedad vamos dos días por delante del resto de mujeres anónimas. 
Cuando llamé a Carmen Polo que en aquellos momentos de la mañana se encontraba en el despacho intentando que mi imperio no perdiese un céntimo. Su reacción no fue precisamente la que Margarita aseguró que tendría. Muy al contrario se sorprendió y comenzó a sentir esa sensación extraña que yo misma sentía aquella mañana.
- Se lo tomará normal.- Dijo Margarita antes de que llegase Carmen Polo a la cocina.- Nunca tuvo buena relación con su madre. Además las bolleras en estos asuntos son muy bestias, apenas tienen sentimientos femeninos. Les sale el camionero que llevan dentro.
Carmen Polo entró en el preciso instante en que Mila Jorovovich y yo le lanzamos a Margarita un jarrón de porcelana LLadró  y un cenicero de cristal Swarovski.
- ¿Que es lo que ocurre Macarena?.- Preguntó sin apenas percatarse que Mila y yo estábamos enzarzadas en una pequeña guerra contra Margarita por pensar aquello de las lesbianas. Recuerdo que también le lanzamos un paragüero de porcelana de la dinastía Mig que pesaba una barbaridad, pero Mila no acertó a darle en la cabeza con la sincera y buena y idea de colocarle las cosas en su sitio.
Una vez tranquilizadas aunque Margarita en ningún momento se altero para nada, incluso no comprendió aquel ataque alegando que la violencia gratuita hacia su persona era sin duda efectos de los ansiolíticos y el Vodka que habíamos tomado Mila y yo. Sacó un frasco de perfume CoCo Chanel y pulverizó toda la cocina.- Aquí huele mucho a tabaco.- Miró a Mila.- Haber si estamos más en los que haceres domesticos. 
Mila no soportó más la locura de Margarita y tomó un cuchillo enorme para clavarselo en el pecho.
- Ya vale por Dios.- Dije sin apenas fuerzas.- Dejaros de tonterias.
Tome la carta lacrada y la acerqué a los ojos de Carmen polo preguntandole a la vez:
- ¿Reconoces este sello, el lagre de esta carta?.- Le pregunté ya que la carta llegaba sin remitente alguno.
Carmen la tomó en su manos y quedó completamente sorprendida.
- !Es mi madre¡. Exclamó extrañada.
- Si eso es lo que pensé yo al ver los dos corazones entrelazados. ¿Recuerdas el sobre lagrado que me entregastes el día de mi primera boda?. El lagre llevaba dos corazones entrelazados. Rápidamente pensé en tu madre.
- ¿Que dice en ella?.- Preguntó Carmen Polo sin reflejar nervios algunos. Con su característica frialdad de trabajadora cual duendecilla de los números. Su pasión por el trabajo y el orden la hacia a ojos de quien no la conocía a fondo una mujer fria y sin sentimientos.
- Quería que estuvieras presente antes de leerla. ¿No te parece raro que después de tantos años me llegue esta carta?.- Le Pregunte a Carmen.
- Si la verdad es que si.- Su rostro se suavizó.
- Bien. Abrámos la.

          "Querida Macarena. 
Escribo estas letras con la sensación acuciante de que algo en mi vida merodea.  Y ese algo es el lobo de caperucita rojo. Un lobo cruel, un psicópata, un maltratador, un miserable.
Te preguntaras porqué escribo una carta y no llamo por teléfono. Querida niña, temo estar siendo observada desde hace varias semanas por ese lobo feroz. Y tengo miedo de que pueda llegar a enterarse de mis planes para pedir ayuda.
Mi hija Carmen estará cabreada como siempre por no haberle escrito a ella directamente, es su forma de ser, en eso salió a su padre. Pero querida niña, tú y tu abuela sois las únicas que pueden ayúdame, bueno, ayudarnos.
Si, no estoy sola. No soy la única que tiene esta sensación. Dos mujeres más del pueblo, amigas mías de toda la vida. tienen la misma sensación que yo. Ojos tras la ventana, una sensación de andar por las calles y ser perseguidas, observadas. 
Las tres estamos muy asustadas pues hemos recibo una carta con un mensaje directo y sangriento, ya que la tinta es sangre, no sabemos si de animal o persona, espero por Dios que sea de animal, con la palabra PUTA.
A día de hoy nos hemos visto obligadas a acudir a la policía pero ellos no pueden rastrear un anónimo que ha sido entregado casi en mano. Las cartas las encontramos las tres bajo nuestras almohadas. Comprederás que esté asustada y tema por mi vida.
Por favor mi niña dile a mi hija que no se preocupe, que no quise escribirle a ella por no asustarla pero ahora me he dado cuenta que seguro estará frente a ti oyendo estas palabras. Tu nunca has tenido secretos ni conmigo ni con mi hija.
Hay algo muy extraño en todo este caso. Las tres amigas hemos recibido una fotografía de cuando estábamos embarazadas. En la mía aparezco en Madrid, cuando me marché del pueblo embaraza, caminando por los jardines del Pardo. Luisa Perez, una de las tres acosadas recibió otra de cuando estaba embarazada pero esta vez se puede ver a ella posando frente a la catedral de Santiago De Compostela, pues fue allí donde se dirigió mientras gestaba. La última Paquita Fernández también recibió otra fotografía de cuando estaba embarazada, en la plaza de España en Sevilla.
No tenemos ni idea de qué o quien está haciendo estas cosas. Nos vemos despojadas de la seguridad de la policía y estamos francamente muertas de miedo.
Así mi niña te ruego acudas a Andújar, tú y tu querida abuela La Marquesa del Pepinillo Siempre Tieso pues sé de sus grandes influencias en casi todas partes para auxiliarnos en esta desazón que se ha instalado en nuestros corazones.
Con todo el amor que siempre te he dado y con todo el cariño que siempre te he tenio. 
Se despide de ti Carmencita Polainas."


 CONVERSACIONES CON LA MARQUESA.
Estaba claro que había que llamar de inmediato a mi abuela. Tan solo quince minutos después estaba ya sentada en el salón de mi ático de doble planta de la Gran Vía Madrileña. 
Ese día mi abuela lucia un aspecto fashión total. Sus joyas de diseño moderno y sus gafas de Valentino junto a su vestido elegante pero casual del siempre efectivista Yves Sant Laurent le otorgaba un aire de sofisticada modernidad total.
Carmen Polo estaba muy nerviosa y también cabreada por el hecho de no haber recibido ella la carta. 
- ¿Por qué ha decidido pedirte ayuda a ti Macarena?.- Me preguntó sin dejar de apretar la mandíbula seguramente aguantando algún insulto.
- Carmen. Eso no es lo importante ahora.- Contesté.- Lo importante es que tu madre se ha puesto en contacto conmigo. En la carta lo dice (seguro que está mi hija delante mientras lees esta carta). Comprende que te preguntes ¿por qué a acudido a mi y a mi abuela?. Lo veo claro Carmen. Nosotras tenemos más contactos, tenemos más medios. Bueno en realidad es mi abuela La Marquesa Del Pepinillo quien tiene todos esos contactos. Todas esas Ayudas que pueden resolver este misterio donde se encuentra envuelta tu madre.
- Si, lo sé. Lo comprendo perfectamente pero me sigue dando rabia que no haya acudido a mi.
Mi abuela se levantó del sofá y se sirvió una taza de chocolate caliente que había preparado Mila Jorovovich para la señora. Sabia de la adicción de mi abuela por el chocolate caliente.
- Hija mía. Como bien dice mi nieta. Ese es el peor de los males. ¿A quien va dirigida la carta?. Hija mía.- Miro a Carmen Polo.- A todas nosotras. No solo a Macarena o a mi, sino por supuesto también a ti.- Miro tiernamente a Carmen Polo.- Creo que tu madre está ciertamente asustada y que hay algo que no me cuadra. Esas fotografías de ella y sus dos amigas de su juventud. Fotografías donde las tres aparecían gestando a sus hijos.
- Está claro que hay una conexión.- Contesto Carmen Polo.- El Lobo está intentando intimidarla. ¿Pero por qué?.
- ¿El Lobo?.- Pregunté sin saber muy bien a quien se refería.
Carmen Polo se acerco al gran ventanal cuya vista daba a la Gran Vía. El día seguía oscurecido por nubarrones y la lluvia seguía sin parar desde hacía días. Sin volver la cara hacia las allí presentes, comentó un suceso de su infancia.
- Mi madre solía cantarme una canción sobre un hombre muy malo que se llevaba a las niñas malas que se portaban mal y no dormían. El hombre era El Lobo. No era el Lobo de Caperucita roja. Era un hombre alto, fuerte, malvado que raptaba a las niñas y se las llevaba a su mundo. Un mundo del que jamas podrias volver.
- El Lobo. Vaya nombrecito.- Comentó mi abuela casi en un susurro.


ANDÚJAR, 8 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar).
 
En el sótano de un conocido edificio de la ciudad de Andújar se encontraba una mujer durmiendo mientras que un hombre con máscara, (una máscara hecha de trozos de tela que recordaba la cara de un espantapájaros). Observaba a la mujer con sus pupilas de un color inhumano. El hombre se encontraba protegido por la oscuridad de un rincón del sótano.
La noche era cerrada. En Andújar como en el resto de España estaba impregnada por uno de los peores inviernos que se recordaban desde hacía muchos años. La lluvia no cesaba. El viento era espantoso llegando a calar los huesos. Un frio húmedo. Fue precisamente la baja temperatura quien hizo despertar a la mujer. 
Cuando la mujer despertó lentamente pudo observar que se encontraba desnuda sobre un catre sucio y con olor a orin. Le repugno. No recordaba nada sólo que estaba a puto de abrir la puerta de su casa y luego un olor muy fuerte se apodero de sus fosas nasales impregnandolo todo hasta el fondo de su alma.
El Lobo permanecía sentado en un rincón del sótano. En la oscuridad ella no podía verlo. Solo podía oír un ruido de el balanceó de una silla mecedora cuya madera crujía ligeramente.
La mujer miró a la esquina del sótano de donde procedía aquel ruido incipiente, constante.
- ¿Quien hay ahí?.- Preguntó intentanto tapar su cuerpo desnudo con unas sábanas raídas y sucias. El frio era insoportable.- Le puedo oír, ¿Quien hay ahí?.- Preguntó Luisa Perez. Sentía palpitar su corazón en el cuello.
La silla mecedora dejó de chirriar y el silencio se hizo dueño del sótano. Sólo la lluvia a lo lejos se podía oír. Era una lluvia fuerte como en los últimos días. Incluso si se ponía atención Luisa podía oír el agua correr bajo aquel lugar, como si fuese las cloacas. ¿Se encontraba ella en las cloacas?.
El Lobo se levanto despacio de la mecedora. Llevaba su máscara hecha de girones de tela. Sobre sus ojos llevaba unas gafas de visión nocturna. Podía ver a Luisa en tonos verdes, desnuda, indefensa, aún no se había dado cuenta de la herida que tenia en el pecho. Seguramente por el adormecimiento de todo su cuerpo. 
El Lobo pensó que se había sobre pasado con la dosis. La próxima vez la ajustaría más al volumen del cuerpo. La mujer estaba demasiado anestesiada como para percibir la realidad con claridad. Y El Lobo quería realidad. Queria que aquella Puta sufriese todo lo posible.
Hubo un fragmento de segundo donde en la memoria de El Lobo pudo ver como su madre lloraba acurrucada en la cama con los moratones de los golpes por todo su cuerpo. Miro a quella puta atada ala cama y olvió a recordar el sufrimiento de su madre.
Cerca de la mecedora en la esquina más oscura del sótano se encontraba un pequeño armario de madera casi raída por el tiempo. El Lobo abrió el armario y tomó una pistola en su mano apuntando a la cabeza de Luisa. La mujer ya más visiblemente recuperada de la droga continuaba pidiendo que se manifestase esa persona que se encontraba en la esquina oscura.
- Puedo oírte. Sé que estas ahí.- En ese momento Luisa notó como un liquido biscoso le recorría el pecho hasta llegar a su entrepierna. Se quitó la sabana sucia y apestosa de su torso y pudo ver una gran herida en su pecho.
- !Dios mío¡.- Gritó.
Sus manos se llenaron de sangre cuando Luisa las posó sobre la herida. Había descubierto la marca del Lobo. Una letra, la letra P. Realizada con un cuchillo de caza con una precisión perfecta a pesar de haber sido hecha sobre la carne.
Un espejo se deslizó por el suelo desde la esquina oscura hasta llegar a los pies de aquella cama andrajosa. Luisa se dio cuenta que sus piernas estaban atadas con cadenas desde sus tobillos. El espejo chocó sin romperse en una pata de la cama. Luisa se acercó a recojerlo. ¿Que significaba todo aquello?. Acercó el espejo para poder ver su cara. Estaba sucia. Sus ojos rojos e hinchados seguramente debido a aquella droga que hinaló. Bajó unos centímetros el espejo para poder ver mejor la herida que sangraba de su pecho. Horrorizada pudo ver una letra grabada en su piel con un cuchillo. La letra era perfecta como para poder leerla, era la letra P. Luisa horrorizada gritó una vez más lanzado el espejo hacia la esquina oscura.
- Hijo De Puta. Estas Loco.- Gritó Luisa cubriendo la herida con la sábana sucia y andrajosa, apretando con fuerza para intentar que dejase de sangrar.
Primero un silencio escalofriante sucedió tras el grito de Luisa. Luego del rincón oscuro surgió una risita nerviosa parecida a la de un niño cuando había cometido  una trastada.
Pasó todo tan rápido que Luisa no pudo reaccionar. El Lobo se lanzó sobre ella desde la esquina oscura hacia la cama de un simple salto. Le tomó con fuerza las manos dejando a Luisa completamente indefensa. La mujer no podía moverse debido al peso de El Lobo.
- ¿Qué quieres de mi?. Sueltame cabrón.- Gritó Luisa intentando zafarse del peso del cuerpo de El Lobo.
Otra vez aquella risita de niño pícaro surgió tras la máscara de andrajos. El hombre aún llevaba puestas las gafas de visión nocturna. Tenía la cara de la mujer frente a la suya. Con la mano izquierda se quitó las cafas y la máscara de andrajos. Dejo su cara al descubierto. Luisa sabia muy pocas cosas sobre los asesinos, sobre los delincuentes pero sabía perfectamente que una vez había poio verle la cara a su raptor su sentencia estaba firmada.
El lobo amordazó a Luisa, boca, manos y piernas dejándola completamente indefensa. La sangre de la herida en el pecho había dejado de manar de su carne. Tomó un poco de agua y limpió el torso de Luisa para que pudiera verse claramente la letra P.
- Peeeeerfecto.- Dijo una voz que sonaba penetrante. Ahora no daba la sensación de un niño jugueteando, ahora el tono de voz era escalofriante.
Luisa abrió los ojos completamente cuando pudo ver que El Lobo sabaca de detrás de su espalda un enorme cuchillo que relucía a pesar de la oscuridad de aquella habitación. La cara de El Lobo le era más que conocida.
- ¿Por que haces esto?. Precisamente tú. ¿Que daño te he hecho yo?. Luisa intentó zafarse de las garras una vez más.
- Sueltame inmediatamente.- Grito Luisa desesperada, su voz sonaba desesperada.
A Luisa no le dio tiempo a reaccionar cuando noto algo frio dentro de su cuerpo. El Lobo le había clavado el cuchillo en el torso. El sonido seco al chocar la hoja cn el hueso fue espeluznante. Luego un dolor punzante le recorrió todo su cuerpo. En Aquel momento supo que iba a morir y a su mente adormilada aún por la droga hinalada recordó a su madre anciana, a su hija la cual hacía meses no había visto. Recordó su juventud, su trabajo en la fábrica de sardinas, las fiestas con sus amigas, Carmencita y Paquita. Recordó la muerte de su padre por un cáncer galopante que se lo llevo tan solo a los dos meses de ser detectado. Aún intentando olvidar el dolor con aquellos bonitos recuerdos, el lobo incrustó el cuchillo con más fuerza. El grito de Luisa de no haber sido por el lugar donde se encntraba se podría haber oido a varios kilometos de distancia.
Otra sensación punzante y de frio la devolvió a la realidad. Ahora El Lobo le había clavado el cuchillo con fuerza en el estómago donde lo retorció con fuerza. Rajó hacia bajo y las tripas salieron del cuerpo de Luisa produciendo un vaho al contraste de la temperatura de sus entrañas y la temperatura de aquella habitación tan siniestra y sucia.
Los gritos de Luisa quedaron ahogados tras la mordaza. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Miró una pequeña bombilla sucia que oscilaba encima de su cabeza. En sus últimos momentos recordó la letra P, supo porqué aquel loco sádico le había clavado el cuchillo en el vientre y lo había removido con fuerza como intentando arrebatarle su alma. Como si se tratase de una venganza.
En aquel instante antes de morir pudo ver en sus recuerdos imágenes entre cortadas y nublosas. Pudo ver la cara de El Lobo que le sonreía y le daba un beso en la mejilla, un beso cariñoso. Luisa se veía feliz de recibir aquel beso. Como una niña adolescente se despedía de él. Se despedia del niño que años más tarde y sin saber muy bien el por qué le daría la muerte.
-¿Por qué?.- Fue lo último que pudo decir Luisa apenas inahudible.

CONTINUARÁ.......

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
juegosgratismx.com