jueves, 3 de abril de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Cuarta Parte).

ANDÚJAR, 13 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar). Dos días antes de nuestra llegada al pueblo.

CARA A CARA
Carmencita Polainas abrió la puerta a las nueve de la noche. Era extraño pensó. ¿A esas horas el técnico de la calefacción?. Aunque pensándolo bien estarían saturados con aquel invierno tan frio y crudo que estaban pasando. Las calderas eran sometidas a toda su potencia por sus dueños y muchas de ellas hacía años que no habían sido forzadas a su máximo rendimiento.
Cuando Carmencita pudo ver al técnico de la calefacción solo pudo decir.
- Vaya.- Bajó los ojos lentamente.
- Buenas noches señora Carmen. Siento llegar a estas horas. Tenemos muchísimo trabajo estos últimos días.
- Si, si. Lo comprendo perfectamente. Pasa no te quedes ahí en la puerta.
Carmencita Polainas apenas miró los ojos del técnico. Su cara reflejaba incluso desagrado. Solo la presencia de aquel hombre le ponía los pelos de punta. Le daba asco, le hacía recordar todo lo peor de su vida, la desgracia, las lágrimas.
- ¿Señora le sucede algo?.- Preguntó el técnico de calefacción.
- No. Nada. Son cosas mías.- Carmencita contestó sin mirar al técnico.- Pero pase, pase. No te quedes ahí.
El técnico entró en la casa de Carmencita. Este siempre pensó que no había cosa más patética que familias de bien que habían llegado a la quiebra. Esas personas tenían siempre esa mirada de superioridad aunque estuviesen en la ruina total. La casa perteneció a los abuelos de Carmencita Polainas los cuales en sus tiempos poseían grandes cantidades de ectareas de olivos. Y ahora mírala. Una pobre y demacrada mujer estaba allí ante él. Esa cerda puta del infierno. Causante de todos sus males.
- Puedes dejar el abrigo en la percha por favor.- Dijo Carmencita.
El técnico se quitó el abrigo y comenzó a tararear una canción. (Well you can cry me a river Cry me a river.....). Una canción muy conocida para Carmencita Polainas. Era la canción preferida de su gran amiga Paquita Fernández. El corazón comenzó a acelerarse. Acaso ¿había llegado su hora?.
Supo que estaba en lo cierto cuando el técnico la cogió con fuerza del cuello. Nunca debió dejarlo entrar en su casa por el mero hecho de quien se trataba. ¿Cómo pudo haber caído en la trampa?. ¿Aquel loco hijo de puta volvió a engañarla?. Ese cerdo nunca debió pisar su casa. ¿Cómo se atrevía?. ¿Tenia escrúpulos acaso?. ¿Tenía remordimientos sabiendo todo lo ocurrido en el pasado?.Era un cerdo misógino repugnante.
Tras forcejear con el asesino este la dejó brevemente de presionar el cuello. Le había tapado la boca para que no gritase. Carmencita Polainas sacó un trozo de papel de su bata para dejar un mensaje a su hija Carmen. El asesino le tapó la boca y la nariz con un trapo húmedo. Ella en un último y grandísimo esfuerzo escribió una pequeña nota. El cloroformo comenzaba hacer efecto. La letra de la nota era casi ilegible.
LA SEMILLA DEL DIABLO
HUYE CARMEN
El Lobo pudo ver como caía el pequeño trozo de papel al suelo cuando Carmencita se desmayó. El asesino sonrió al ver lo que había escrito en el. Esa noche estaba de suerte.
- Si por favor. Atrae al ratón a la ratonera.- Sonrió levemente. Parecía que el plan marchaba a la perfección.
Mientras cargaba con el cuerpo de Carmencita Polainas al Land Rover no podía dejar de sonreír como un niño al que le cuentan un chiste verde. Dejó la nota tirada en el suelo justo en la entrada de la casa deseando que surtiera efecto. Deseando de que la encontrasen. La sonrisa del asesino se convirtió en una pequeña carcajada.
- Atrae al ratón a la ratonera. Lo has hecho muy bien Carmencita.- Le dijo al cuerpo inerte de la mujer postrada en el Land Rover.
 

ANDÚJAR, MADRUGADA DEL 15 DE DICIEMBRE

DIRECTAS A LA POLICÍA 
Nuevamente todas quedamos un poco sorprendidas ante los edificios que íbamos encontrando poco a poco en el pueblo de Andújar. 
Todos podrían ser palacetes. Sin duda aquel pueblo tenia estilo y mucha cultura por descubrir. Qué pena no haber estado allí por el mero placer de viajar, de descubrir aquel pueblo tan hermoso. 
Yo personalmene nunca recordé el pueblo de Andújar como lo veía ahora después de tantos años sin visitarlo. Ahora lo veía completamente diferente de cuando era niña. Ahora parecía un pueblo elegante.
Pasaban de las doce de la noche cuando entramos en comisaría. Recuerdo que fuimos andando desde la casa de Carmencita Polainas hasta el edificio donde se encontraba la Policía Nacional. Las calles estaban completamente desiertas. Si mirabas los edificios apenas encontrabas dos o como máximo tres luces encendidas. Aquel invierno tan crudo y seguro el hecho de los dos asesinatos cometidos en tan breve periodo de tiempo habían sumido al pueblo en un estado de desconfianza y depresivo el cual se reflejaba a cada paso que dábamos.
Debíamos habla con el Comisario Jefe  sobre la desaparición de Carmencita Polainas. Si acaso sabían algo sobre el tema o directamente como en nuestro caso lo relacionaban con los asesinatos de Luisa Perez y Paquita Fernández. Nosotras estábamos seguras de ello. ¿Pero qué pensaría el Comisario Jefe?. ¿Qúe información barajaba que nosotras no poseyéramos?. Para eso esta Clavelina Flowers con su gran intelecto. Con sus masters en psicología criminal, con su glamour, con su porte, con su belleza.
Ustedes pensaran qué tiene que ver aquí el glamour, el porte la elegancia y belleza. Pues es muy fácil. Para una mujer son sus primeras y más eficaces armas si se encuentra con hombres de mente digamos que pasada de moda, creanme, esas armas de mujer a pesar del tópico eran francamente de gran ayuda.
Una secretaria muy amable uniformada con placa de policía que llevaba incorporada en su pecho nos atendió muy amablemente. 
Sólo tardamos unos minutos en poder hablar con el Comisario Jefe de la Policía Nacional.
Don Salvador Castro Verdejos no tardo mucho en abrir él mismo la puerta de su despacho. Su cara al principio fue un poco de estupor. Ante él se encontraba con un grupo de chicas "fashionistas" totales, bellezones en estado puro y claro eso hace tambalear los cimientos del macho, todo esta hipótesis según los pensamientos de Margarita Rotemberger.
- Y cuando digo cimientos del macho me refiero a su miembro viril, hermoso, morcillón.- Dijo Margarita como quien habla de política.
- Ya, ya, ya. Margarita. Nos hemos enterado perfectamente aunque dudamos mucho de tus hipótesis.- Contesté.
- Mis hipótesis son infalibles cuando se tratan de asuntos "peneriles".- Margarita lo dijo alzando el cuello como si estuviera indignada ante mi contestación. Quizás no quería aparentar ser tan tonta y frívola delante de la gran Clavelina Flowers.
- Perdón déjeme pasar. Paso, Paso, Paso.- Iba diciendo Clavelina mientras se abría paso hasta llegar a la puerta del comisario Jefe de Policía.
- Buenas noches. Soy Clavelina Flowers detective privado contratada por Carmen Polo hija de la que creemos ha desaparecido, Carmencita Polainas. También tenemos ciertas sospechas de que corre gran peligro y de que su desaparición está conectada con las asesinatos que han sucedió en estos días en su maravilloso pueblo.- Clavelina fue precisa y directa. No se amedrentaba ante aquel enigmático Comisario con un aspecto de Lobo de Wall Strett implacable.
- Sea lo que sea señoritas diganlo cuanto antes. Tengo que salir de inmediato. Estos asesinatos no se resuelven solos.- Contesto quitándole importancia a aquel grupo de mujeronas, elegantes, bellas, glamurosas. Yo lo vi normal. Un Comisario de pueblo dudo mucho que hubiera visto en tan solo una noche un grupo tan fascinante de mujeres como nosotras.

ANDÚJAR, MADRUGADA DEL 15 DE DICIEMBRE. (En Algún Lugar Del Bosque).
Como si se tratase de un fotograma de la película "Torso". El Lobo observaba desde fuera la cabaña. 
Se había visto obligado a dejar aquella habitación en aquel sótano que tanta privacidad le había otorgado. Los planes habían variado ligeramente pero aún así todo estaba bajo control. 
Allí en aquella casa de campo destartalada se encontraba su "nemesis". Por fin había llegado el día. Carmencita Polainas iba a morir de una maldita vez.
La maravillosa idea de dejarla para la última había dado su resultado. Ahora también tenía cerca de el a la hija de la zorra, Carmen Polo. El Lobo sabía que Carmecita pediría ayuda a su hija y que esta de inmediato vendría a socorrerla. Pero había llegado tarde. El cuchillo ya estaba afilado y la sed de sangre hervía como el agua caliente.

La cabaña estaba situada en el páramo de la "Viñas". En la ciudad de Andújar a los Chalet o casas de campo se les llamaba así "Viñas". Ahora en pleno invierno y un día entre semana, aquel lugar practicamente era un desierto. Ni un ruido de coche, ni un ruido de vecinos. Todo era silencio. El Lobo se acercó lentamente hacia la cabaña, una cabaña de madera que no precisamente estaba bien cuidada sino todo lo contrario. Hacía años que no iba allí desde el trágico fallecimiento. Sin querer vino a él recuerdos dolorosos. Una mujer agonizante suplicando que todo aquello terminase. Esa mujer no era ninguna de sus victimas, esa mujer era la causa de que aquellas tres mujeres fuesen asesinadas. Lo hacia por ella. por su recuerdo.
Al abrir la puerta se encontró a Carmencita Polainas en el centro del saloncito. La chimenea estaba encendida, el chisporrotear del fuego era el único sonido que se podía oír. 
 - No lo hagas.- Carmencita intento hablar a pesar de la mordaza que tenia en la boca.
- ¿Como has dicho?.- Preguntó El Lobo sonriendo tras su capucha.- ¿Que no haga qué?. ¿Matarte?.
- Por favor. Mi hija.- Contesto casi sin poder ser entendida. El Lobo si la entendió perfectamente.
- También morirá si es a eso a lo que quieres referirte. Todas deben morir.
- ¿Por qué?.
- Lo sabes de sobra. Todas habéis sido las causantes de mis males de mis desgracias y de la desgracia del pilar de mi vida. Todas me habéis dado una vida de sufrimiento.
El Lobo se acercó a Carmencita y de un fuerte tirón le quitó la mordaza de la boca.
- !Nosotras¡ !las cualpables¡. Debía imaginarme que todo esto pasaría. Nunca has sido un hombre normal. Nunca. Podías engañar a todo el mundo pero a mi jamás, jamás conseguiste engañarme.
- Vaya pues yo juraría que es todo lo contrario. Sino dime. ¿Cómo he conseguido traerte hasta aquí?. Callate de una vez. El sonido de tus palabras me hacen enloquecer. Todas debéis pagar por vuestra lascivia.
- Eres un cerdo cabrón que odia a las mujeres. Siempre lo fuiste. Crees que no lo sabía. Detrás de ese color de ojos. Detrás de este porte de aparente formalidad se encuentra un ser despreciable, un animal.
- En eso tienes toda la razón. Ja ja ja ja ja ja. Si soy un Lobo.
El lobo desenfundó un cuchillo de caza afilado. Carmencita supo que era el fin. Solo podía recordar la cara de su hija y al menos pensó que se marcharían con esa visión, que esa visión de su dulce niña la reconfortaria en aquel sufrimiento.
El asesino le hizo dos cortes con el cuchillo en los brazos. El grito de la mujer fue espeluznante.
- Es la ventaja de estar donde estamos. Tus dos amigas no la tuvieron. Grita todo lo que quieras. Aquí nadie puede oír tus gritos.
Termino de decir aquella frase e introdujo el cuchillo en el costado izquierdo de carmencita. El dolor era insoportable, a la mujer se le nubló por momentos la vista. Retorció el cuchillo.
- ¿Duele?, jajajajaja.- Comento el asesino con aquella espeluznante carcajada de satisfacción, como cuando a un niño le conceden el deseo que ha pedido.
Después de torturarla. De sacarle los ojos. De cortarle los pezones, de arrancarle trozos de cabellera. Carmencita ya había perdido el conocimiento pero aún se encontraba con vida cuando "El lobo" tomó una sierra eléctrica y la partió por la mitad.
La sacó fuera de la cabaña. Era una noche helada. La dejó tirada en el campo con la letra P tatuada con su cuchillo afilado sobre el pecho de la víctima.
El lobo levantó los brazos en señal de victoria. Lo había conseguido. Había acabado con aquellas tres putas que le habían jodido la vida. Ahora era el tiempo de ocuparse de sus hijas. Ellas eran tan culpables como sus madres. Tenían que pagar por todo.

  
HIPÓTESIS. ACLARACIONES Y TRÁFICO DE INFORMACIONES.
Clavelina Flowers expuso toda su información a Don Salvador Castro que a pesar de tener poco tiempo para atenderlas se mostró agradable aunque Clavelina Flowers sabía que era una amabilidad impuesta por la educación. 
El comisario al principio se tomó las teorías de Clavelina Flowers un poco a la ligera. Mi abuela y Rita P se habían quedado en casa de Carmencita Polainas investigando cualquier indicio, una pista que nos diera una salida.
Don Salvador Castro se levantó de su sillón, encendió un cigarrillo y comentó:
- ¿Pero se puede saber quienes son ustedes como para involucrarse en este caso?. ¿Cómo pueden saber que la Señora Carmencita Polainas ha sido secuestrada por el asesino?.. Al decir la palabra asesino miró tras la ventana como si el Lobo merodeara por las calles.
Clavelina Flowers le enseñó su certificado de detective privado.
- Esto no es un pasaporte como para meter las narices en este asunto.
- Verá Señor Salvador. Voy a realizar una llamada telefónica. Le pasaré el móvil y usted tan solo tiene que escuchar lo que le digan. Luego recibirá un Gmail confirmando toda la conversación que va a escuchar.
Clavelina sacó su Iphone de su bolso Gucci. Realizo una llamada rápida como si el numero al que llamaba se lo supiese  de memoria.
- Tenga Señor Salvador. Escuche lo que tienen que decirle.- Clavelina le entrego el Iphone con una sonrisa en su cara casi inapreciable.
El comisario Jefe estuvo escuchando la conversación telefónica. Un hombre de la sede del FBI en España le estaba dando ordenes sobre Clavelina Flowers. Esta tendría completo acceso a toda la información de los casos de asesinato que habían ocurrido y que de no ser así tendría que responder ante sus superiores.
La cara del comisario Jefe se contrajo reflejando al tener que aceptar aquella señora estrafalaria como casi la directora del caso. Su cara reflejaba ira.
- ¿Lo comprende? Señor Salvador. ¿Le ha quedado suficientemente claro?.- Clavelina guardó su móvil en el bolso.- Quiero traten la desaparición de Carmencita Polainas como secuestro, nada de desapariciones extrañas. La señora Carmencita es la principal persona que podría resolver este caso, pero llegamos tarde.- Clavelina nos miro a Margarita Rotemberger, Carmen Polo y a mi con cara de preocupación. En cierto modo era tan profesional que sentía el dolor como su propia hija y como el nuestro. Recordé lo que días antes habíamos hablado de ella. La madre asesinada de Clavelina Flowers y el caso que nunca se resolvió. Su implicación era cien por cien, de eso estábamos seguras y en cierto modo nos dio algo de tranquilidad al saber que contábamos con la mejor detective y además muy involucrada en el caso.
Clavelina Flowers recibió a los pocos minutos el maletín donde residían todos los informes de los asesinatos. Abrió el maletín y ojeo a la ligera.
- Bien. Aquí hay mucho trabajo.- Comento Clavelina sin apartar la vista de las hojas de los informes.- Vosotras podéis regresar a casa. Es una tontería estar todas aquí. Yo pasaré el resto de la noche estudiando todo los informes y vosotras podréis ayudar a la Marquesa y a la señorita Rita P a encontrar cualquier tipo de indicio en casa de Carmencita polainas.
- !Pero podríamos  ayudarla Clavelian¡.- Exclamó Margarita.
- Solo conseguirían distraerme. Trabajo mejor sola en estos temas.
Así nos dirigimos de vuelta a  casa de Carmencia Polainas con la idea de que mi abuela y Rita P habían descubierto alguna pista. Eran ya las 4 de la madrugada.
Clavelina flowers estaba entusiasmada con tanto papeleo. El comisario la observaba con rostro serio cuando la llevo a un despacho para que pudiera mirar milimetricamente todos los informes de los asesinatos. Había quedado claro quien era allí el hombre principal. Clavelina sonrió cuando el comisario Jefe cerro la puerta del despacho improvisado para dejarla trabajar sola con lo que hasta ahora había sido su caso en exclusiva.El comisario se sentía desplazado y odiaba sentirse a si y más aún desplazado del caso por una mujer.


MIENTRAS EN CASA DE CARMENCITA POLAINAS......
Cuando llegamos a casa de Carmencita Polainas mi abuela ya había contratado asistentas para todas. De cómo consiguió a aquellas horas intespectivas contratar servicio no puedo daros explicación. El caso que a primera hora de la mañana ya se encontraba las personas del servicio en la casa de Carmencita Polainas.
Yo me dirigí antes de nada a darme una ducha y vestirme para la reunión. Mi abuela y Rita P habían encontrado una agenda donde Carmencita Polainas anotaba todos los que haceres del día a día. También contrató a un chico joven como chófer pues conocía la ciudad al dedillo.
Carmen Polo y yo hacía años que no habíamos vuelto al pueblo y había cambiado tanto que ni ella ni yo sabíamos de direcciones y lugares para investigar. Aquel chico conocía la ciudad de cabo a rabo y además un chófer era tan necesario como el perfume que dotas llevábamos en nuestros equipajes. Lo que no comprendía muy bien es qué es lo que hacía en mi cuarto mientras yo me cambiaba y la asistenta me ayudaba a vestirme.
- ¿Qué hace usted aquí?
- Soy el chófer. Me ha contratado su abuela.
- Si eso lo se. Me refiero a ¿que está usted haciendo en mi habitación?. Yo estoy desnuda y usted esta ahí tan tranquilo.
- No se preocupe señorita Macarena. Digamos que prefiero la visión de un hombre peludo y desnudo.- El chico sonrió.
- ¿Eres gay?. !Vaya¡. Entonces disculpa mi acritud.-Continué vistiéndome como si nada. Estaba tan acostumbrada a todos mis amigos gays y las situaciones que habíamos pasado juntos que sé que un gay era completamente inofensivo en el aspecto sexual hacia una mujer, muchos nos idolatraban porque representabamos lo mejor que hay en la mujer.
- ¿Y como te lamas?.- Pregunté mientras me embutía en un traje Chanel.
- Mi nombre es David. Seré el chofer y las ayudaré a ir a todos los sitios donde me manden.
- Mi abuela siempre en todo. Es tan neurótica como yo.- Carcajeé abiertamente mientras me tomaba el pre-desayuno que consistía en un copazo de whiskey y un orfidal por lo de la ansiedad acumulada.
- Bajemos al salón. Nos estarán esperando.- Dije una vez vestida.- ¿Me acompañas David?.
- Claro señorita. Encantado.
David me abrió la puerta servicialmente. Noté que sus modales pasan de ser simples modales. Aquel chico se había criado o en su defecto había aprendido las artes de la alta alcurnia.
- Oye. ¿No te ha dicho nadie que le das un cierto aire a Colin Farrell?.
- No señora. Pero si usted lo dice.
- Y ¿cómo dices que te llamas?
- David Salamanca, señora.- Contestó con una sonrisa encantadora.


CLAVELINA REGRESA CON NOTICIAS. 
TODAS LA ESPERAMOS IMPACIENTES.


Después de toda una noche de trabajo. Clavelina Flowers regresó a casa de Carmencita polainas. Todas estábamos en el salón desayunando. 
Ella a pesar de haber estado toda una noche revisando los informes de los asesinatos lucia esplendida.
- Oye. ¿A ti nadie te ha dicho que te pareces mucho a Uma Thurman?.- Preguntó Margarita Rotemberger.
- Si. Varias veces.- Contestó Clavelina dejando su Ipad sobre la mesa.
- ¿Has conseguido averiguar algo?.- Preguntó nerviosa Carmen Polo.- ¿Sabes algo de la desaparición de mi madre?. ¿Donde está?.¿Esta bien?.
Clavelina se sirvió una taza de té caliente a pesar de que una de las criadas contratadas por mi abuela se ofreció a servírsela.
- No gracias.- Contestó Clavelina sonriendo amablemente a la chica de servicio.
Tomó un pequeño sorbo de té caliente. (Ah Dios que gusto) pensó. Pero inmediatamente regreso a la realidad de una Carmen Polo desquiciada por los nervios y a el montón de noticias negativas que traía con ella.
- No hay pistas sobre la desaparición de tu madre. El comisario Jefe, ese chulo inepto dice que deben pasar cuarenta y ocho horas como para ser tratado de secuestro o desaparición.
- ¿Y los informes de los asesinatos. Arrojan luz a todo este lío burlesco?.- Pregunté.
- Hay ciertas cosas. Nada del otro mundo que una especialista en ciencias del comportamiento no pueda ver en ellos. No hay nada fuera de lo común. Los asesinos en serie son muy especiales. Son bestias y a la vez muy básicos y sencillos. Inteligentes sí, pero básicos al fin de al cabo.
- No entiendo nada.- Dijo Rita P.
- Quiero decir.- Continuó hablando Clavelina Flowers.- Que todos los asesinos en sería tienen un modus operandi, digamos que una firma para ser reconocidos. Matan para ser capturados. Y juegan a quien es más listo si la policía o ellos. Por lo general los casos se resuelven pero las vidas de las victimas ya nadie se las devolverá.- Clavelina volvió a tomar un sorbo de té de su taza mirando por encima de ella muy seriamente a Carmen Polo.
David Salamanca el joven chófer se acerco discretamente a la mesa. Se sirvió una taza de té ya que él no era un simple criado sino el chico que nos ayudaría a visitar todos los lugares de la ciudad de Andújar que nosotras no conocíamos. La policía no iba ayudarnos en ese sentido así que mi abuela lo pensó todo. Contrató a David como chófer particular. Y porqué no decirlo. La presencia de un hombre ante un mundo repleto de machismo siempre nos vendría bien si encontrábamos alguna clase de traba.
- Estoy completamente de acuerdo con usted. Señora Clavelina.- Dijo David mientras se servía la taza de té.
- ¿Y usted quien es?.- Preguntó Clavelina mirando hacia mi abuela pues supo que mi abuela había contratado servicios domestico para nuestro bienestar, pero ¿qué hacía allí un hombre?.
- Cielos se me olvidaron las presentaciones. Señorita Clavelina le presento a David nuestro Chófer particular y digamos que nuestro guardaespaldas.- Contestó mi abuela.
- No necesitamos guardaepaldas. Yo estoy aquí. Soy experta en artes marciales. Deben sentirse seguras conmigo. Soy toda una profesional. Mi puntuación sobre tiro al blanco es extraordinaria. Deberían despedirlo. No nos hace falta.- Clavelina miró a David fríamente. ¿Que diablos pensaban aquellas locas que ella no estaba lo suficientemente preparada para un caso así?. ¿Que pensaban que necesitaba la fuerza de un hombre para ser salvadas de las garras del asesino?. Ella se había enfrentado a asesinos en serie sin ayuda de practicamente nadie. Cómo se les ocurría contratar un hombre. Detestaba aquella opción.
David se acercó despacio y elegantemente hacia Clavelina. Le sonrió, era un chico muy educado.
- Vaya parece que está usted tratando de seducirme.- Contestó Clavelina.- Lo que me faltaba una polla loca en medio de este caos.
- Señorita Clavelina con todos mis respetos yo podría ayudarlas.- Contestó David que se encontraba muy cerca de Clavelina.
- ¿Ayudarnos?, ¿Usted?. Pero vamos a ver. ¿Usted sabe con quien está hablando?.- Preguntó irónicamente Clavelina sonriendo descaradamente como si la incultura de David fuese evidenciada ante todas nosotras.
David tomo la mano de Clavelina Flowers. La miró a la cara y le dijo sonriendo.
- Podría hablarnos a todos de ese tal Ruben.- Dijo David ocultando todo lo posible lo que era evidentemente una sonrisa.
La cara de Clavelina Flowers cambió totalmente de expresión. No dejaba de mirar a David y a nosotras.
- ¿Como sabe usted lo de Ruben?.- Preguntó Clavelina mirando que aún David le tenia la mano agarrada.
- !Dios mio¡. Es usted un psíquico, un telépata.
- Este es un chófer.- Contestó Margarita Rotemberger.- Se ve que tanto trabajo la ha dejado a usted con las defensas bajas. ¿Desea un actimel?.
Clavelina no cambió su expresión. Se soltó de la mano de David.
- Usted es un Psíquico un telépata. Vaya, vaya, vaya.- Sonrió Clavelina.
- Perdonen pero no me estoy enterando de nada.- Contestó Rita P que ella además de haberse tomado ya su taza de té iba por la cuarta copa de Martini.
- Este chico puede leer la mente.- Contestó Clavelina sonriendo e impresionada. Había oido hablar de los Telépatas, de los Psíquicos pero nunca había tenido el placer de conocer a uno en persona.


CONTINURÁ......

domingo, 2 de marzo de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Tercera Parte).

ANDÚJAR, MADRUGADA DEL 10 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar)

 UN PLAN SANGRIENTO Y PEGAJOSO
El Lobo abrió el portón en silencio e introdujo el Land Rover con Paquita Fernandez dentro aún sin conocimiento. 
El lugar era la entrada de mercancías y alimentos. A esas horas de la madrugada El Lobo estaba seguro que nadie podría oír ni el motor ni sus sigilosos movimientos. Ya lo había hecho con anterioridad y no había levantado sospecha alguna.
Cargó con el cuerpo de Paquita sobre sus hombros. Le sorprendió lo poco que pesaban las mujeres. Cerró la puerta del vehículo y sacó unas llaves de su bolsillo viejas y oxidadas. 
A cada paso que daba hacia los sótanos el frío y la humedad se hacía notar. Paquita Fernandez gimió y balbuceo palabras incomprensibles. Pronto despertaría pero esta vez El Lobo había calculado mucho mejor la dosis de anestésico para que la víctima no despertara antes de realizar su obra.
Al llegar al final de las escaleras. Abrió una puerta de madera. Encendió la luz y la habitación se iluminó. En el centro de la misma se encontraba una mesa de madera raída pero lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de la víctima. Dejó a Paquita sobre la mesa boca abajo. 
El Lobo se dirigió hacia la estantería donde tenia gran parte de sus utensilios. Tomó una lata y una brocha. Se colocó unos guantes de goma recios. Colocó el cuerpo de la zorra hija de puta, en cruz. Abrió la lata y untó el producto de la misma con ayuda de la brocha en grandes cantidades. Impregnó toda la parte de la espalda, nalgas y brazos, así como la base del cráneo. El olor le provocaba cierto estado de mareo. El pegamento era industrial, pensó que debería habarse puesto una mascarilla, quizás aquel olor tan fuerte lo podría haber dejado "cao". Podría haber sufrido un pequeño mareo.
Maldijo mil veces seguidas que así no podía continuar. La próxima vez todo debería ser perfecto.
- Perfecto. Debes hacerlo perfecto.- Dijo en voz baja. Mientras continuaba untando el pegamento industrial sobre toda la parte posterior del cuerpo de Paquita Fernandez.
Una vez impregnado toda la parte posterior de la víctima la tomó con cuidado en brazos. Antes de hacerlo se colocó una especie de mono de plástico. El pegamento pronto haría efecto y comenzaría a secarse. Debería darse prisa. Con ayuda de las cadenas con que había atado las muñecas de de la víctima y una polea, subió el cuerpo lentamente y lo acercó a la pared gracias a un carril que había en el techo el cual terminaba justo al llegar a la pared. 
Apretó con fuerza el cuerpo inerte a la pared, el torso, las piernas, la cabeza, los brazos en posición de crucifixión. Ahora Paquita estaba pegada a la pared como un Jesucristo desvencijado. 
Aún no había abierto los ojos. Esta vez el asesino podría recogerlo todo, era tan metódico que se podría definir de sufrir un trastorno obsesivo compulsivo. 
Esa vez  podría esperar tranquilamente, pensó, no con ansias como la anterior y aquel miedo que le produjo la espera del despertar de la víctima.
Cuando Paquita consiguió abrir lentamente los ojos lo primero que notó fue el frío que le calaba los huesos luego una mezcla de olores. Aquel olor del trapo que le habían puesto en la nariz y otro extraño  olor, un olor como a cola o pegamento.
Intentó moverse pero le fue imposible. Paquita se encontraba pegada a la pared, crucificada.
- ¿Que es lo que quieres de nosotras?.- Su voz sonó pastosa. Fue lo primero que se le ocurrió decir aún estando en la situación que se encontraba. Paquita era una mujer muy realista. La vida la había hecho así un poco dura consigo misma y con el resto de personas que convivian en su día a día. 
La víctima Sabía perfectamente que su rapto y la muerte de su amiga  Luisa Perez estaban conectados. Pensó en décimas de segundo en Carmencita Polainas. Si ella, Paquita fernández estaba ya practicamente muerta, a su amiga Carmencita le quedaban días contados. De eso estaba segura.
- Debes pagar por tus pecados.- Contestó una voz que salió desde un oscuro rincón de la habitación.
- ¿Pecado?. ¿Qué pecado he cometido yo o Luisa, o Carmencita?.- Paquita intentó zafarse del pegamento pero le fue imposible. Lo único que consiguió fue arrancarse un trozo de cabello, el dolor fue lo suficientemente agudo como para que gritara y las lágrimas saladas acudieran a sus ojos.
- Pagar y redimir vuestros pecados.- Volvió a repetir El Lobo.
Paquita había perdido todo efecto de la droga suministrada. Sabía que iba a morir como su amiga Luisa, así que sólo pensó en su madre y en su hija y en la pena que sentirían ambas por su muerte. 
Eso es lo único que le asustaba a Paquita. El sufrimiento que les dejaría a su pequeña familia. Estar frente a aquel loco y en aquella posición pegada a la pared era lo de menos. Sabia que ningún policía entraría en la habitación y la salvaría. Estaba preparada para morir. ¿Acaso le quedaba otra opción?.
Tratando de ofrecerle al asesino una actitud que lo desconcertase. Paquita comenzó a cantar en voz baja una de sus canciones favoritas. Aun estando en aquella situación no iba a darle gusto a aquel cabrón asesino hijo de puta.
( Now you say you're lonely. You cry the whole night through. Well you can cry me a river Cry me a river. I cried a river over you......). Paquita terminó de cantar. Miró al rincón oscuro donde se encontraba su asesino.
- ¿Y ahora qué?. ¿Me vas a matar?. ¿Qué conseguirás con todo esto?. Alguien logrará cazarte. Alguien dará con la clave y acabaras con tus huesos en el infierno que es de donde nunca debistes salir. ¿Crees que tengo miedo?. No tengo miedo, estoy en paz con migo misma.
- Pues entonces entraras en el reino de los cielos como una Puta redimida.- Contestó el Lobo. 
Tan solo décimas de segundo y desde el fondo de la habitación "El Lobo" se lanzó sobre el cuerpo crucificado de aquella puta.
Paquita tenia la cara del asesino frente a sus ojos. Había salido de la oscuridad y ahora lo tenía a dos palmos de su cara.
- Cometerás un error y todo quedará a la luz. Toda la historia de un cabronazo asesino maltratador como tu quedará expuesta para siempre. Si nosotras somos Putas y no merecemos el cielo, ¿Donde crees que iras tú?.¿Crees que Dios te espera con los brazos abiertos?.- Paquita pudo sonreír incluso carcajeo brevemente antes de poder notar  como un cuchillo afilado le cortaba la garganta.
El Lobo observó como la sangre manaba a borbotones impregnando el vestido blanco de Paquita de un color rojo oscuro. Levantó el cuchillo y con fuerza lo clavó en el estómago de Paquita. Los ojos de la mujer dieron unas vueltas dentro de sus órbitas debido al dolor. El Lobo apretó con fuerza el cuchillo y rajó a Paquita desde el estómago hasta el pubis. Las tripas salieron del cuerpo de la víctima.
Paquita sacó fuerzas de donde no pudo y a pesar de tener el cuello cortado y medio desangrada pudo decir.
- Tú eres el mal.
 

DETECTIVE PRIVADO CLAVELINA FLOWERS
- !Hija de Puta¡.- Es lo único que pudo decir Margarita Rotemberger cuando fuimos a recoger a Clavelina Flowers al aeropuerto en la T4. Llegaba de Londres. Acababa de resolver un misterio. El rapto de un gato de angora de una Baronesa inglesa.
- !Qué cutis¡. Ni una mancha. Ni un poro. Ni una arruga.- Comento ensimismada Rita P.
- ¿Cuantos años dices que tiene, abuela?.- Pregunté  porqué no decirlo con un resquicido de envidia. 
Clavelina era tan hermosa y sin mucha necesidad era capaz de hacernos sombra a cualquiera de nosotras.
- Cincuenta y cinco años.- Contesto sonriendo La Duquesa Del Pepinillo.- Y ya veis. Mirarla es como una flor.
- !Hija de Puta¡.- Contestó nuevamente Margarita Rotenmberger.- Eso que lleva puesto es un !CHANEL¡. Y esas perlas, y ese bolso.- Hija de Puta.- Margarita no salía de su asombro. Margarita se la había imaginado como una detective o ratón de biblioteca escudriñando las mentes de asesinos en serie. Como una vieja con olor a naftalina. Pero ante ella se encontró con lo que podría ser una mujer de portada de la revista VOGUE.
Nos encontrábamos todas con nuestro equipaje en la T4 del aeropuerto de Barajas. Recojeríamos a Clavelina Flowers y saldríamos rápidas y veloces a tomar el AVE director a Córdoba, así llegaríamos lo antes posible a Andújar. 
Esa mañana, la mañana de la llegada de Clavelina Flowers habíamos recibido un email. Por primera vez Carmencita Polaninas utilizaba las nuevas tecnologías para ponerse en contacto con nosotras y se vio obligada a ello porque en el email nos comunicaba que Paquita Fernandez había sido encontrada muerta, terriblemente degollada y destripada.

HACIA EL CENTRO DEL MIEDO
Tomamos el coche rumbo a la estación de tren. Las chicas y yo no pronunciamos palabra. No sé muy bien si por el impacto de haber conocido a la detective Clavelina o por el hecho en si de haber recibido aquel email confirmando todos nuestros temores. Ahora estaba todo muy claro. La vida de Carmencita Polainas corría un brutal peligro.
Una vez todas tomamos asiento en el AVE. Clavelina Flowers habló por primera vez.
- Bueno alguien tiene que romper el hielo. Seré yo ya que estoy acostumbrada a ello. Ya saben. Mi vida social y mis relaciones con la clase alta londinense me hacen muchas veces ser anfitriona de grandes fiestas. Es casi una carrera. Un arte en sí mismo.
- Ah ! nosotras somos lo más en ser anfitrionas.- Contestó Margarita Rotemberger.- No le digo más que la ultima vez que fui anfitriona lo fui del Marques de San Termostakulo. Un Marques Rumano gitano con grandes contactos en el mundo del tráfico de armas.
- Ah. Todo muy glamouroso.- Contestó Clavelina sin darle importancia solo al hecho de que el tan Marques Rumano era traficante de armas.
- Mire Clavelina. Las cosas claras, el chocolate caliente y los preservativos XXL. Vamos que las cartas sobre la mesa y al pan pan y al vino vino y que si te he visto no me acuerdo. Aquí todas somos damas, damas en palabras mayúsculas. Chicas fascinantes con mucho pasado y como ve por nuestro cutis con mucho futuro. Simplemente quiero que sepa que usted no me sorprende lo más mínimo, excepto sus dotes para la investigación. En todo lo demás. Aquí todas somos iguales.- Terminó diciendo Margarita mientras se retocaba el maquillaje, dejándolo caer como si tal cosa.
Clavelina encendió un cigarrillo y sacó su iPad del bolso Louis Vuitton. 
Deslizó el dedo suavemente por la pantalla y comenzó a leer todo lo que nosotras ya sabíamos. Fue mi abuela la Duquesa del Pepinillo quien había puesto al día a Clavelina Flowers a través de un email dándole todo tipo de detalles acerca de lo ocurrido en los últimos días.
- Me imagino que usted será  Carmen Polo.- Clavelina levantó su mirada del iPad y lo fijó en la eficiente secretaria.- Usted es hija de Carmencita Polainas, ¿cierto?.- Clavelina Flowers aspiró el humo de su cigarrillo a pesar de estar prohibido fumar en el AVE nadie se digno a decirle nada. Su aspecto de dama de alta sociedad y ese aura de glamour y tronío que reflejaba la hacía sin duda muy especial para los ojos que se posaban en ella.
- Si señorita.- Contesto Carmen Polo.
- Por favor llámame Clavelina. Nada de etiquetas.- Miró con una pequeña sonrisa a Margarita Rotemberger.- Me temo que estaremos juntas durante un buen tiempo. Nos será más cómodo tutearnos.- Clavelina despego el dedo de la pantalla del iPad.- Veo en el informe que ha recibido de su madre unas cartas. En ellas dejaba intuir una serie de sospechas. Luego recibieron otra carta con la confirmación de la muerte de una de sus mejores amigas. Con la muerte de la primera víctima queda claro y confirmado ese temor que tenía tu madre.- Clavelina hizo una pequeña pausa y continuó.
- Primer punto. La señora Carmencita Polainas es la clave para resolver todo este asunto. ¿Tienes idea de algo que ocultase tu madre?.- Preguntó Clavelina a Carmen Polo.
- Pues no. Mi madre es una mujer sencilla de pueblo. Educada y cristiana. Ya sabe de ir a misa los domingos y todas esas cosas.- Contestó Carmen Polo.
- Yo creo que si tiene algo que ocultar.- Me lancé a la conversación sin darme permiso nadie.
- ¿A qué quiere referirse Macarena?.- Clavelina dejó el iPad sobre sus rodillas y apagó el cigarrillo. Sacó de su bolso un frasco de Coco Chanel y pulverizó el ambiente.
- Bueno es algo que Carmen Polo siempre lo ha llevado muy mal.- Continué en un tono más relajado al ver la reacción de Carmen Polo a mis palabras.
- ¿A qué te refieres?.- Preguntó Carmen Polo aún sospechando de lo que se trataba intentaba ocultar ese hecho.
- !Carmen por Dios¡. Nunca has llevado bien que tu madre se negase a descubrir la identidad de tu padre biológico. Es algo que nunca le has perdonado. No la llamas por teléfono desde hace.... la última vez que recuerdo cinco meses. !Vamos Carmen no me digas que no has pensado en ello¡.
- Bueno. Nunca le he perdonado a mi madre que no me dijera quien es mi padre biológico. Pero no solo se trata de eso Macarena. Es algo más. Mi madre siempre trató de educarme como a una chica de pueblo, cosa que siempre me horrorizó. Yo por supuesto siempre me negué a ello. Gracias a Macarena y su abuela la Duquesa recibí una educación exquisita de mujer de ciudad, de mujer libre.
- Primera noticia.- Contestó Clavelina Flowers tomando nota en su iPad.
- ¿Se puede saber que es lo que escribe?.- Preguntó Rita P.
- Eso, eso. ¿Qué escribe usted en ese aparatejo?.- Preguntó también Margarita Rotenberger.
Clavelina Flowers se dirigió hacia mi abuela sin ni siquiera mirar a las dos damas que le habían preguntado.
- ¿Van a estar así todo el tiempo?.- Preguntó la detective a mi abuela señalando a Margarita y Rita P con el dedo.- Así no eh!. Así no trabajo.- Exclamo Clavelina.
- Tranquila Clavelina ya le adjunté en el email lo especiales que son las damas que le acompañamos en el viaje. No tienen malicia solo ansias de saber. Son mujeres acostumbradas al chismorreo. Además solo están lúcidas un par de horas al día. El resto se lo pasan bajo el efecto del Rivotril y un copazo de pacharan.
- !Uhy¡ Rita. Nos han llamados chismosas en nuestras narices.- Contestó Margarita.
- Si. Ya lo he oído. Chismosas y borrachas. Pero a mi "plin". Si, soy chismosa y orgullosa de ello.- Contestó Rita P mientras sacaba de su bolso Loewe una pequeña botella de Vodka. La abrió y se la tomó de un trago.
- Señorita Clavelina comprenda que este asunto nos tiene en ascuas. Estamos muy preocupadas por la situación de Carmencita Polainas. Si mis amigas se comportan así es porque no quieren sentirse apartadas del asunto. Simplemente quieran ayudar.- Contesté.
- Bueno pues si es así y ustedes se quedan más tranquilas a partir de ahora no les ocultaré nada. El caso que a mi me da exactamente igual. Lo que he escrito en el iPad es el móvil de los asesinatos. Lo que une a Carmencita Polainas y al criminal.
- ¿Cómo dice usted?.- La sorpresa fue tremenda. 
En menos de diez minutos Clavelina Flowers se atrevía a dar un diagnostico sobre el móvil de los asesinatos.
- ¿Ya sabe usted el móvil de los crímenes?.- Preguntó Carmen Polo.
- A un ochenta por cien Carmen. A un ochenta por cien. La clave de todo es la resistencia a confesar quien es su padre biológico. Eso lo hace una mujer avergonzada del hombre que la dejó embaraza. Además nunca le mostró mucho afecto pues como bien dice en el informe que recibí vía  GMail. Su madre jamás se puso en contacto con su padre biológico. Estoy segura que incluso lo odiaba con todas sus fuerzas. Carmencita Polainas lo hubiera borrado de la faz de la tierra si hubiera tenido medios y fuerzas suficientes para hacerlo. Pero siempre vivió con temor a ese hombre. Ella y las dos mujeres asesinadas.
- No comprendo muy bien eso. ¿Quiere decir que Carmencita Polainas hubiera borrado del mapa a su propia hija?. ¿Que hubiera abortado?.- Pregunto Margarita más despistada que concisa.
Un suspiro antes de contestar y un cigarro recién encendido hizo que Clavelina se traquilizara para poder contestar.
- Quiero decir que Carmencita Polainas se negó durante toda su vida a decirle quien es el padre biológico a su hija Carmen Polo. Por su parte Carmen Polo nunca se lo ha perdonado y aún así Carmencita Polainas no le dice quien es su padre biológico. Según el informe que recibí de la Duquesa, Carmencita Polainas adora a su hija. Si adora a su hija. ¿Porqué no decirle quien es su padre?. Está claro.- Clavelina miró a Carmen Polo.  
Para la hija de Carmencita no hacía falta que una de las mejores detectives le dijese aquello que iba a soltar en segundos. Ella siempre lo había sospechado. Su madre había cargado toda su vida con un sacrificio.
Clavelina Flowers miró con aquella mirada misteriosa y fascinante al grupo de mujeres que tenia alrededor. Soltó una bocanada de humo y dijo con voz clara lo que sospechaba.
- Carmen. Tu madre fue victima de una violación y tu fuiste el fruto del tal aberración.
 
ANDÚJAR, 15 DE DICIEMBRE. 23:00 DE LA NOCHE. (De Un Año Para Olvidar)
LA LLEGADA
Nada más llegar al pueblo de Andújar pasamos frente al edificio del ayuntamiento. A todas no pareció maravilloso para hacernos un palacete veraniego pero se ve que nos iba a ser imposible nos comento Carmen Polo. Todas quedamos decepcionadas incluso hasta Clavelina Flowers opinó lo mismo que nosotras.
- Una lastima emplear un edificio así para cuatro gandules chupa sangres de políticos.- Sacó una cámara digital e hizo una fotografía de la fachada.- Quedaría mejor como un palacete para cualquiera de nosotras. ¿Verdad doña Duquesa?.
- Pues no se hija. Yo no vendría aquí a veranear, la verdad. No me veo yo aquí metida dos meses.- Contestó mi abuela con cara de preocupación. Era obvio, quería llegar a casa de Carmencita Polainas de inmediata y nosotras allí hablando de lo bonito que sería tener un palacete con aquella hermosa fachada.
- Sería mejor ir ya directamente a casa de tu madre.- Dije a Carmen Polo al observar que mi abuela no se encontraba bien con nuestras frívolas conversaciones. Allí no habíamos ido para frivolizar, allí estábamos para ayudar a una posible victima de asesinato.
- Si. Vamos. La casa de mi madre que era a la vez de sus padres está cerca del ayuntamiento. Está a dos pasos.- Comentó Carmen Polo acelerando el paso.
Por un pequeño retraso en el AVE, algo casi incomprensible pero como dice Margarita Rotemberger siempre hay un roto para un descosido. Llegamos a Andújar ya sin luz del día. Nos encontrábamos a dos pasos de la casa de Carmencita Polainas cuando Margarita Rotemberger se quedó prendida de un gatito callejero.
- !Oh mirar qué gatito mas lindo¡.- Margarita se acercó hacia lo que parecía un pequeño gatito casi recien nacido.
- !Alto Margarita estás loca¡.- Grito Rita P intentando que Margarita no acariciase al minino.- Gilipollas cegata ponte las gafas. No ves que es una Rataaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!.
La cara de estupor de Margarita Rotemberger sería difícil de olvidar. Comenzó a gritar como una loca pues el aviso de Rita P había llegado segundos tarde. Margarita había acariciado una rata pestilente. Continuaba gritando la pobre sumida casi en un "shock" cuando Clavelina Flowers se dirigió a ella dándole dos bofetadas bien fuertes y sonoras.
- Es para sacarla del trauma.- Dijo Clavelina como pidiendo disculpas ya que incluso Margarita se echó las manos a la cara por el dolor de las bofetadas.
- Cabrona no hacía falta. Ya me encontraba más serena.- Contestó Margarita.- Olvidando por completo que acababa de acariciar una rata. Sin duda la falta de retención de sucesos en su memoria era debido a la mezcla de tanto vodka y tantas benzodiacepinas.
- ¿Estas bien querida?.- Pregunte preocupada.
- Claro que si.- Contesto acariciando sus mejillas colorados por las bofetadas de Clavelina.- Antes de venir al pueblo me vacuné de todo. Las enfermeras me dijeron que mi viaje al centro del Amazonas debería ser muy excitante. No sabéis la cara que pusieron cuando les dije que solo venia a un pueblo de Andalucía. Una de ellas que se ve era andaluza, me llamó zorra apestosa hija de puta por lo "bajini" pero pude oírla perfectamente, ahora que a mi "plin". Más vale prevenir que curar.
¿DONDE ESTÁS MAMÁ?
Carmen Polo sacó las llaves de la casa de su bolso. Otra vez el aspecto de una fachada nos sorprendió a todas. No era una pequeña casa de pueblo, era una casa de tres plantas digna de parecer un palacete con dos o tres retoques.
Al abrir la puerta y llamar a su madre. Carmen supo al instante que algo sucedía. Las ventanas estaban cerradas a cal y canto. La oscuridad reinaba dentro de aquella casa enorme. Continuó llamando a su madre.
- ¿Mamá. Mamá donde estás?.- La desesperación de Carmen Polo fue apoderándose de ella, transmitiéndola al propio ambiente y llegando a penetrar en nuestras mentes.
Todas nos miramos aterrorizadas. Habíamos llegado tarde o simplemente Carmencita Polainas había salido de casa. Pero la verdad era muy raro pues las agujas del reloj marcaban las doce de la noche. Era sin duda extraño que Carmencita estuviera fuera de casa a aquellas horas.
- Esto no es normal.- Contesto Carmen Polo que se lanzó a mis brazos buscando consuelo, entre lágrimas continuó relatando.- Las ventanas cerradas a cal y canto. Parece que la casa lleva unos días cerrada, ¿no huelen a humedad?.- Nos preguntó a todas.
- Si. Huele un poco a humedad, casi inapreciable.- Contestó Clavelina Flowers al mismo tiempo de hacer fotografías con su cámara digital ultra moderna.
- !Eh. Miren esto¡.- Exclamó Margarita Rotemberger al tiempo de recojer del suelo un collar con una especie de camafeo de colgante.- Miren.- Nos lo dejó ver a todas.
- Déjeme verlo.- Dijo Carmen Polo retirándose de la protección que le ofrecía mis brazos.
Carmen Polo abrió despacio aquel colgante. En su interior se encontraba una fotografía suya de hacía ya tiempo, quizás tendría en ella unos quince años no más.
- Observen esto.-  Dijo Clavelina Flowers.- Hay señales en la solería del pasillo que llevan hacia  la puerta de entrada de zuelas de zapato. Suelas de goma.
- Mi madre utiliza unos zapatos que compra en una ortopedia para la circulación de la sangre. Las suelas son de goma.- contestó Carmen Polo.
Mi abuela miraba detenidamente ciertos cuadros interesantes que incluso podrían tener algun valor cuando vió un trozo de papel en el suelo.
- Y esto me confirma que algo no cuadra en toda esta situación.- Dijo mi abuela casi a las puertas de la casa.
Se puso las gafas de vista y se acercó a la luz de una lampara. Era un papel cualquiera nada de especial. En él había escrita una frase. Mi abuela hizo un gesto con la mano para que nos acercáramos todas a la luz y pudiéramos leer la frase escrita en aquel trozo de papel.
Abrió el papel y lo colocó frente a nosotras. Todas pudimos leer lo mismo:
LA SEMILLA DEL DIABLO.
Por el trazo de las líneas, un trazo apresurado. Nos hacía pensar que lo había escrito en un último momento de desesperación.
- ¿Que diablos es esto?.- Preguntó Clavelina Flowers.- La Semilla Del Diablo no dice nada en sí mismo pero hay una gran película de "Roman Polanski" que se titulaba así. Pero por muchas vueltas que le dé no veo que tiene que ver esa película con todo esto.
De repente Clavelina Flowers se arrodilló al suelo a dos palmos de la puerta de entrada.
- Aquí hay una pequeña mancha.- Extendió su dedo índice derecho sobre la pequeña mancha para probar su olor y su sabor. Acto seguido el sabor le hizo escupir con fuerza.- Es Cloroformo.
- Vaya qué interesante.- Dijo Clavelina Flowers sosteniendo el papel sobre sus manos.- Miren lo que hay escrito bajo la frase LA SEMILLA DEL DIABLO. Es apenas inapreciable. Estoy segura que casi no le dio tiempo escribirlo.
Todas nos acercamos al rededor de Clavelina. El papel se encontraba en sus manos en el centro del circulo que habíamos formado. Nos acercamos todas pues era cierto que la palabra escrita era casi inapreciable.
- ¿Lo veis?.- Pregunto Clavelina.
- Dios. Si, sí que se puede leer.- Contesté
- Yo no veo nada. ¿qué dice?.- Pregunto Rita P.
- HUYE CARMEN.- Contesto mi abuela.
Carmen Polo se desmayó al oír la palabra. El colgante de su madre cayó sobre su pecho.


CONTINUARÁ.......

sábado, 1 de febrero de 2014

MUERTAS SIN GLAMOUR. Capítulo 1. EL LOBO. (Segunda Parte).

CON EL CORAZÓN EN LA GARGANTA
No me importa admitir que aquella noche no pude dormir pensando en la extraña misiva que habíamos recibido de Carmencita Polainas desde Andújar. Una carta llena de misterios y una preocupante sensación de que algo espeluznante se cernía sobre nosotras y la propia Carmencita.
Carmen Polo me confesó a la mañana siguiente que ella tampoco había podido dormir bien. Soñando con su madre toda la noche. 
Carmen Tenia ya el equipaje hecho para partir hacia el pueblo pero mi abuela a la hora del desayuno comenzó a darnos consejos a todas las reunidas en mi cocina estilo sideral toda plateada y negra.
Esa mañana además de oler a café recién hecho por Mila Jorovovich y sus deliciosos croissant´s, también percibíamos el olor del miedo. ¿Cómo huele el miedo?, a mi el miedo me huele a Chanel rancio.
- Particularmente.- comezó hablando mi abuela la Duquesa Del Pepinillo.- Yo contrataría un buen detective privado.
Carmen Polo no dejaba de dar pequeños paseos por la cocina de un lado a otro, nerviosa frotándose las manos. Estaba claro que los nervios y el miedo se habían apoderado de ella. Miró a mi abuela y dijo:
- No puedo pagar un buen detective privado Señora Duquesa.- Contestó ansiosa Carmen Polo.- Tengo la sensación que mi madre me necesita más que nunca y también temo por su vida.
No terminó la frase sola pues las allí presentes contestamos casi a la misma vez que Carmen.
- Yo tengo esa sensación de que algo espantoso va a suceder y de que se nos escapa de las manos.- Dije mientras tomé un sorbo de café. Apenas podía comer pues el estomago se me había hecho un nudo de nervios y desasosiego.
- No podemos presentarnos en Andújar con nuestros vestidos de Armani y preguntarle a tu madre que es lo que teme y que es lo que ocurre exactamente.- Todas pudimos intuir con aquella carta lacrada que Carmencita Polainas estaba muy asustada.- Debemos ir con refuerzos pues no sabemos a qué nos enfrentamos, si a un simple acosador, si a un un simple ataque de nervios por parte de Carmencita, o a (me extraña mucho afirmó mi abuela) una paranoia galopante.
- Pero Señora Duquesa. Ya le he dicho que yo no puedo pagar un detective privado.- Contestó nuevamente Carmen Polo.- ¿Tienes un cigarrillo Margarita?.- Pregunto Carmen.
Margarita Rotemberger extrajo de su bolso Gucci una pitillera de oro y le ofreció uno de sus cigarrillos extra largos.
Mi abuela se levanto de la cómo silla y se acercó lentamente hacia Carmen.
- Querida niña.- Comenzó hablando mi abuela.- Tú eres como mi nieta. Todas nos hemos criado juntas. Macarena, Carmencita Polainas su dulce nany, yo cuidando de ellas y de ti misma mi niña Carmen. Yo pagaré todos los gastos. Somos familia Carmen y nunca debes olvidar eso.
Carmen Polo dejó caer la taza de café sobre la encimera negra de la cocina. Su estado de nervios hizo que la dejara caer con más fuerza de la debida y la taza se partió por la mitad.
- Ah, Dios lo siento.
- Tranquila querida. Todas estamos con los mismos nervios que tu.- Contesté para tranquilizar a Carmen Polo algo extremadamente difícil pues ni siquiera yo misma podía tranquilizarme.
El timbre de la puerta sonó. Todas sentimos un pequeño y casi inapreciable escalofrío. Nadie me visitaba a aquellas horas de la mañana, todas sabíamos que era la hora del cartero.
- ¿Otra carta quizás?.- Fue la primera en desvelar el temor de todas. Margarita Rotemberger que había pasado la noche en mi casa. Por primera vez en mi vida podía ver en sus ojos y juro que eso jamás pensé poder verlo, a una Margarita serena y preocupada.
- ¿O acaso será la pesada de Rita P que viene a contarnos los martirios de su vida y de su última operación de cirugía estética?. Esta mujer me tiene harta con su neurosis quística.
- ¿Me estas llamando Loca?.- De repente apareció Rita P a nuestras espaldas.
- ¿Cómo has entrado en mi casa?.- Pregunte un tanto mosqueada.
- Cariño. Hello! despierta de tu mundo rosa. ¿Recuerdas?.- Dijo agitando las llaves de mi casa.- Me las distes aquella vez que estabas "tannnn" deprimida porque aquel hombre te dejó por una chica mucho más joven. Me entregastes un juego de llaves de tu casa para controlarte  las dosis de antidepresivos y chinchon que tomabas. Sabedora tu misma de tus vicios en un intento final por salvar tu alma, por salvar tu ego herido por aquel hombre que te engañó y te dejó tirada como las colillas, ahí, zas, en el suelo. Olvidada como si tal cosa. Cambiada como una blusa de Dolce&Gabbana que no te sienta bien, Suplantada por una tetas más firmes, por un culo duro como una roca. Ahí desvalida por mal de amores. Despreciada, hundida, herida, maltrecha.
- !Basta¡.- Grité.- Vale, vale, vale. Ya recuerdo perfectamente. No hace falta que hagas leña del árbol caído.- No me gustaba que todas se enterasen que yo Macarena Govanntes la mujer más independiente del mundo también tenia las mismas debilidades que cualquier mujer tanto de alta sociedad como de barrio, por los desamores de un egocéntrico cabrón hijo de puta.
Margarita Rotemberger rodeó la mesa de la cocina lentamente. Mirándome a la cara llevándose a los labios su cigarrillo extra largo. Sincera como siempre y sin pensar mucho las cosas, como siempre, me preguntó:
- ¿Que esta petarda tiene llave de tu casa y yo no tengo?.- Pregunto Margarita Rotemberger indignada. Lo que me faltaba saber Macarena. Lo que me faltaba. (A Margarita le encantaba dar ese tipo de escenas donde ella quedaba como maltratada por el mundo cuando en realidad era el mundo quien debería cuidarse de ella). Tú mi mejor amiga clavandome un puñal por la espalda.
- Aaaahhh!!!!.- Grito Carmen Polo.- Quieren dejar su verborrea para otro momento por favor. Mila ha ido a abrir la puerta y no sabemos si es el cartero que trae nuevas noticias de mi madre.
- A eso puedo contestar yo misma de primera mano.- Dijo Rita P que aún no sabia nada de la carta recibida, del peligro que se cernía sobre Carmencia Polainas.- Es el cartero no me cabe duda. Un hombre vestido con unos espantosos pantalones azul marino y una camisa amarilla y chaleco. Lo he visto yo con mis propios ojos al entrar por la ventana.
- ¿Y se puede saber porqué entras por la ventana cuando tienes llaves de la casa "Zopenca"?.- Dijo Margarita mirando a Rita P como diciendo (no tienes remedio, estas loca, loca, simple y llanamente loca).
- Veras.- Comentó Rita P antes de relatar porque había saltado por la ventana en vez de utilizar las llaves y entrar en la casa como cualquier persona normal.- Ya sabéis que me gusta una intriga un misterio un suspense. Pero como mi vida es "tannn" normal. Cenas, Padel, fotocol, fiestas, compras. Todo muy aburrido y monótono una necesita aventuras en la vida y me he dicho a mi misma. Rita salta por la ventana estilo ladronzuela de barrio de periferia en busca de un dvd que robar. Y zas he saltado por la ventana sin pensarlo dos veces.
- Pues si Margarita, es cierto. Esta loca.- Contesto la Duquesa.

LA CONFIRMACIÓN DE UN TERRORÍFICO DESASTRE
Efectivamente Mila Jorovovich llegó a la cocina con una carta en la mano incluso su semblante era serio pues quizás fuese la primera vez que podía ver un ambiente de preocupación desde que comenzó a trabajar para mi como ama de llaves. Hasta la fecha Mila solo había vivido mis fantasías, mi mundo de color rosa. Ahora podía ver el otro lado de la cara de la cal nadie se puede escapar, del dolor, del miedo.
- Aquí tiene "señorrra". Una "nuehva" "carrrta".- La dejó sobre la encimera de la cocina.
Todas miramos el sobre.  Carmen Polo se abalanzó a por el pero mi abuela La Duquesa impidió que lo abriese.
- Querida será mejor que la lea Macarena. A fin de cuentas va dirigida a ella si no me equivoco. Tu debes de tranquilizarte cariño.- Posó su mano enguantada con su preciosos guantes de piel Loewe sobre el hombro de Carmen.- Tranquila Cielo.
Allí se encontraba una vez más un corazón dibujado. Esta vez la carta no estaba lacrada. Era un sobre normal y corriente. Mi abuela me miró señalando con sus ojos la carta como diciendo (debes leerla).
Tome el sobre y lo abrí facilmente sin necesidad de abre cartas. Comencé a leer.

               Querida Macarena:
Lamento que recibas esta carta. Lo lamento porque no quiero que sufras, ni tú ni mi hija con la cual aún no me atrevo a hablar. Te preguntarás porqué no una llamada de teléfono, por qué no un email. Querida, las cartas me hacen recordar tiempos pasados donde todo era tan fácil, bonito y feliz.
No quiero ponerme triste ni que tu te sientas mal. Tengo que ser clara, directa y concisa. Mi amiga Luisa Pérez ha sido brutal y salvajemente asesinada. Ahora confirmamos nuestro temores. Ahora sé que el tiempo se me agota. Ahora sé más ciertamente que nunca que estoy en un verdadero peligro.
Te preguntaras el porqué tengo esa absoluta certeza. Cariño es una historia muy larga de contar. Bueno no es una historia larga es más bien una historia que no quiero recordar. Todo lo que tengo que contar se resumiría en solo una palabra, pero me duele tanto recordar. Me duele tanto el sufrimiento de mi hija. Me duele tanto que poco a poco se haya ido retirando de mi y de mi cariño por el motivo de mi negación a decirle quien es su padre biológico. 
Es todo tan doloroso. 
Por favor Macarena si leyendo estar carta Carmen está a tu lado dile que la quiero con toda la fuerza del corazón de una madre para la que no fue fácil nada en la vida. Dile que la quiero.
Macarena, os necesito. Temo por mi vida.
PD: "Siento muchísimo molestarte. Zarandear tu mundo de lujo, glamour y despreocupaciones para introducirte en un mundo gris donde no hay trajes ni perfumes de Valentino. Tan solo hay por desgracia a día de hoy un color que siempre te ha gustado sobre manera. Tu rojo CHANEL fascinante. Solo que ahora el rojo no pertenece a CHANEL sino a la sangre de mi querida amiga Luisa Pérez. 
Deja sola con su muerte para toda la vida a su hija Verónica".


DESCONCERTADAS
- !Cielo santo¡.- Exclamé dejando caer la carta nuevamente sobre la encimera con la sensación de que el papel me quemaba los dedos. 
Todas ya vestidas para el día habíamos escuchado aquella estremecedora carta con aquella terrible noticia.
Carmen Polo comenzó a llorar desconsoladamente. Entre sollozos no dejaba de repetir (Te quiero mamá, te quiero mamá).
La Duquesa se levantó. Abrío su bolso Gucci y sacó su Iphone exclusivo de Armani (el característico símbolo de Apple se encontraba cubierto de diamantes). Nos miró a todas levantando su mano enguantada como tratando de tranquilizarnos. Era algo tan extraño que ni Margarita Rotemberger ni Rita P hubieran soltado una insensatez que aquel hecho me daba escalofríos.
Mi abuela realizó una llamada. Espero unos segundos y comenzó a hablar:
- Si por favor con la Señora Clavelina Flowers. Si espero. Pero por favor señorita.- Mi abuela hablaba por teléfono con una chica.- Dígale a la Señora Clavelina que soy La Duquesa Del Pepinillo Martinez De Espumosa. Dígale que es extremadamente urgente, repito, extremadamente urgente. Si, esperare su llamada. Gracias señorita ha sido usted muy amable.
Mi abuela dejó el móvil sobre la mesa auxiliar estilo Luis XV de color blanco con un precioso Jarrón de cristal de bohemia de Johann Christoph Riedel, una pieza casi única en el mercado.
- Con quien ha hablado usted señora Duquesa.- Consiguió hablar claramente Carmen Polo dejando de sollozar recomponiendose como una profesional ante una crisis empresarial. Así era Carmen siempre tan profesional en todo.
- Clavelina Flowers. La mejor detective privado que podemos encontrar en todo el mundo. Repito en todo el mundo.- Mi abuela puso cara de satisfacción. Si ella decía que aquella detective privado era la ideal para ayudarnos nadie se atrevió a ponerlo en duda.
- ¿Clavelina Flowers dice usted?.- Pregunto Margarita Rotemberger.- Se refiere a esa Clavelina Flowers cuyo uno de sus supuestos amantes fue el padre de Lady Di. ¿La que asegura que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie y Sherlock Holmes?.
- !Sherlock Holmes¡. !Serás burra¡.- Apostillo Rita P que siempre esperaba a que Margarita Rotemberger metiese la pata para recriminarselo por el mero placer que le producía pelear con una de sus "más mejores amigas".- Sherlock Holmes es un personaje de novela pedazo de "incultivada".
- Clavelina Flowers nunca dijo que por sus venas corriese la sangre de Sherlock Holmes querida Margarita.- Contestó mi abuela la Duquesa tratando de aclarar un poco la historia que estaba contando Margarita Rotemberger.- Clavelina Flowers afirma que por sus venas corre la sangre de Ágatha Christie por parte de Madre y de Ser Arthur Conan Doyle creador del famoso detective Sherlock Holmes por parte de padre.
 - A mi también me llegó en su día ciertas noticias sobre esta estravagante dama.- Dijo Margarita Rotemberger.- Contaban las malas lenguas que utiliza esos nombres Christie y Conan Doyle para conseguir un estatus social. Dicen las malas lenguas (allá ellas pues la mía está a salvo).- Todas tosimos irónicamente al mismo tiempo. Margarita nos miró con rencor dolida por cuestionar su honestidad.- Repito. Dicen las malas lenguas que era una simple administrativa secretaria en una fábrica de pan. Se casó con el dueño de la fábrica un tal José Antonio Perales. Se divorció para casarse con el famoso banquero que luego fue encarcelado por tráfico de divisas. ¿Cómo era su nombre?.- Margarita trató de recordar el nombre del banquero con cara pensativa.
- Alfonso Vázquez Del Sotillo. Lo recuerdo, era un hombre fornido, guapo, guapísimo.- Contestó Rita P.
- Fue cazando literalmente maridos.- Continuó Margarita relatando la historia de la famosa detective.
- No es la única.- Contesté yo. Estaba claro que me refería a ella misma. Margarita me miró con los ojos fijos y clavados en mi retina.
- Te lo perdono por que no hay comparación alguna. Lo mio es un servicio social. Lo suyo es pura ansia de poder.
Todas volvimos a toser descaradamente.
- Bueno. Me vais a dejar terminar. ¿O vais a estar tosiendo a cada palabra que hablo como sí la trayectoria amorosa de esa tal Clavelina fuese parecida a la mía?. Me insultáis queridas. Me insultáis. Y miraros esa tocesilla no vaya a ser una pulmonía fulminante que os lleve para el otro barrio en un plis plas.
Mi abuela se levantó para tranquilizarnos una vez más a todas continuando con la historia de Clavelina Flowers ya que la versión que estaba dando Margarita Rotemberger la hacía parecer una trepadora cazadora de fortunas.
- Lo que cuenta Margarita es cierto en parte. Clavelina se caso por pura ansia de poder, si eso es cierto. Pero se convirtió en una excelente detective privado gracias al dinero. El dinero le proporcionaba tiempo para estudiar Psicología criminal. Se marchó a Estados Unidos y consiguió ingresar en el FBI en la unidad de ciencias del comportamiento. Esa unidad está especializada en asesinos en serie. Años más tarde tras un fracaso sentimental y dos años de una fuerte depresión, regresó a Madrid. Estuvo escondida para la sociedad durante mucho tiempo hasta que regresó de sus cenizas con un marido rico y un aspecto extraordinario. También ocurrió un suceso en su infancia que la marcó de por vida. Clavelina Flowers contaba con la edad de 10 años cuando su madre fue asesinada en el barrio de Lavapies. Un salvaje asesinato estilo Jack El Destripador. La policía jamás capturó al asesino. Ahora Clavelina Flowers con cada caso que acepta es como si intentase descubrir el asesino de su madre. Lo pone todo en el asador por eso es la mejor.
- ¿Veis como hay mucha diferencia entre la trayectoria amorosa de esa señora y yo?. Por ejemplo mi madre sigue viva.- Contestó Margarita Rotemberger quedandose tan fresca. 
- Si eso está claro que no hay comparación.- Habló Rita P lanzando un pequeño e inofensivo puñal a las espadas de su amiga.

ANDÚJAR, 10 DE DICIEMBRE (De Un Año Para Olvidar).
Paquita Fernández sintió un frió terrible cuando salió de trabajar. Hacía décadas y décadas que en el pueblo de Andújar no había nevado como si se tratase de un pueblo del norte de España. Andújar tenía un clima cálido aunque sus inviernos también era muy fríos pero nunca llegó a nevar como aquel año.
Eran las once y media de la noche del día 10 de Diciembre. Después de dejar completamente limpia la cocina del Hotel donde trabajaba, el Hotel Del Val que había a las afueras del ciudad. Se quitó el uniforme de trabajo y se vistió con sus ropas de más abrigo. Ahora le esperaba un camino hacia casa en una completa soledad ya que a aquellas horas y por aquel lugar no había nadie. La avenida estaba completamen desierta. La luz de una farola la iluminaba.
No podía negar que tenía miedo y más aún después de recibir aquellos extraños anónimos. Al salir del trabajo miró hacia el frente. Una larga travesía hasta llegar a la entrada del pueblo y luego le queda cruzar todo el pueblo hasta llegar a casa, hasta llegar a su barrio. (Barriada de la Paz). Qué curioso e irónico, pensó Paquita mientras comenzaba su regreso a casa.
Paz, paz es lo que deseaba ahora más que nunca y que aquellos siniestros anónimos dejasen de hacerla sentir miedo.

El Lobo vigilaba a Paquita desde su todoterreno Land Rover con unos prismáticos de última generación con visión nocturna.
- Vaya, vaya, vaya. Ya estas aquí la Puta.- Susurro El Lobo sin dejar de obserbar a la mujer a través de sus prismáticos. Hacia tanto frió que la humedad del ambiente hacía que los cristales del vehículo se empañasen.
- !Maldita sea¡.- Exclamó el Lobo al mismo tiempo de limpiar la luna delantera del todoterreno para no perder movimiento alguno sobre la mujer.
Paquita observó como un coche se acercaba a ella lentamente. Paró juntos a sus pies. La ventanilla del coche se bajó despacio. El conductor desde el interior la bajó con la manecilla. No era un vehículo último modelo con elevalunas eléctrico.
- Buenas Noches Paquita.- El lobo se quitó el gorro de lana a modo de saludo.- Si lo deseas puedo llevarte a casa, acabo de regresar de Jaén con unas piezas para la calefacción  y me pilla de camino.
- Muchas gracias. Por mi encantada.- Paquita y subió rápida al vehículo, al hacerlo El Lobo conectó la calefacción.
- Así estarás más calentita.- Comentó.
- Muchas gracias. Eres siempre tan amable.- Sonrió Paquita mirando a El Lobo con una sonrisa en sus labios. Gracias a Dios aún quedaba un poco de humanidad. 
Esa noche no pasaría tanto frió hasta llegar a casa. Esa noche llegaría incluso unos minutos antes justo para saludar a su madre y darle las buenas noches sin tener que encontrarla ya dormida en la cama.
Paquita sonrió a El Lobo, El Lobo sonrió a Paquita. Aparentemente eran sonrisas de educación pero el olor que sintió cuando El Lobo le tapó la boca con un gran trapo parecido a una gasa la sumió en un sueño profundo. La educación había desaparecido. Se implantaba el terror.
Paquita intentó liberarse de aquella gasa que le presionaba con  fuerza la nariz y la boca. Dio unas patadas fuertemente contra el suelo del vehículo intentando liberarse de los brazos fuertes de El Lobo. Extendió las manos hacia los dos lados intentando apartar la cara del Lobo e intentando con la otra mano abrir la ventanilla. Necesitaba sentir aire. Fueron segundos cuando se encontró completamente bajo  una profunda inconsciencia presa de un sueño insoportable.
El semblante de El Lobo era muy serio tan solo pronunció una palabra ante el cuerpo inconsciente de Paquita.
- Puta.
Una vez más El Lobo tuvo una especie de flashback acompañado de un terrible dolor de cabeza. Acudían a su memoria unos recuerdos. Los gritos, el miedo, el terror. Los golpes, el sufrimiento, el llanto de su madre indefensa ante un psicópata social, ante un mal nacido maltratador como lo era su padre.


CONTINUARÁ....
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